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Sobre “antes eras mujer y ahora eres hombre” y similares. Los hombres trans nacemos hombres trans.

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<<Hay algo del discurso imperante sobre la cuestión trans que me molesta especialmente: las expresiones “de mujer a hombre”, “nacer hombre y convertirse en mujer”, “FtM, MtF” y similares. Son ilógicas y transfóbicas. La idea de que las personas trans éramos cis(*) mientras estábamos en el armario es tan absurda como la idea de que los homosexuales eran heterosexuales hasta que dijeron lo contrario. Hay excepciones, como las personas de orientación e identidad que fluyen, con quienes sí serían correctas tales expresiones, pero de ninguna forma deberían aplicarse a todo el colectivo.

En este contexto, la expresión “nacer mujer” no quiere decir otra cosa que “nacer con vulva”, es decir, “tener vulva es ser mujer”. Es una negación de mi condición de hombre con vulva. Y aunque existe gente que dice que no seré hombre hasta tener pene (o que nunca lo seré), lo curioso es que la mayoría de quienes afirman que nací mujer, también afirman que soy un hombre a día de hoy: “naciste mujer y te convertiste en hombre” ¿y qué lógica tiene esto, si sigo siendo la misma persona y teniendo la misma vagina con la que nací, por la cual me asignaron el género-sexo mujer? Es más, ahora tengo más características consideradas “de mujer” que cuando era bebé, como son los pechos y las caderas anchas, pero como son características que también pueden tener los hombres cis, no se les atribuye la misma carga femenina que se le da a la vulva.

La creencia de que somos hombres, mujeres u otra cosa dependiendo de las partes de nuestros cuerpos o de lo que parezcamos a ojos de los demás es la base de la discriminación transfóbica, que afecta especialmente a todas esas personas trans que no modifican sus cuerpos (no todas lo necesitan) sufriendo más si cabe la negación social de sus géneros-sexos. Lo que más me apena es que la propia población trans difunde estos discursos, cuando deberíamos defender que nuestra identidad no es la que nos impusieron, que no cambiamos nuestro género-sexo, sino que siempre ha sido el que es, y llegado a un punto lo asumimos y liberamos. Yo no me hormono para convertirme en hombre (esto me plantea preguntas como, ¿en qué punto me “convertí” en hombre? ¿con la primera inyección? ¿con los primeros pelos faciales? ¿fue gradual, siendo yo mitad hombre y mitad mujer durante algún tiempo, o un día me acosté mujer y al día siguiente me levanté hombre?). Me hormono porque soy un hombre y necesito verme masculino para sentirme bien conmigo mismo, del mismo modo que hay multitud de hombres cis que por las mismas razones intervienen en su cuerpo. La hormonación con testosterona, la extirpación de pechos, el implante de pene y testículos, etc., son tratamientos que ya se realizaban con hombres cis antes de que los hombres trans comenzásemos a reivindicarlos. Todos los hombres tenemos algún grado de feminización física, y los trans simplemente somos los que nos llevamos la palma.

Este tipo de expresiones que vengo comentando nacen de una mentalidad genitalocentrista, la idea de que la genitalidad es el centro de todo, reduciendo el sexo a un pequeñísimo porcentaje de tejido en nuestro cuerpo, cuando la realidad biológica es que somos sexuados de la cabeza a los pies. Seguir con estos discursos es seguir dando credibilidad al género-sexo erróneo que se nos fue impuesto al nacer, echando tierra sobre la lucha por nuestra verdadera identidad sexogenérica, la cual está determinada por el órgano sexual más importante de todos, y no, éste no está localizado entre las piernas, sino entre las orejas.>>

(*)Cis: De cisexual o cisgénero.
Eres cis si al nacer el médico acertó tu género-sexo.
Lo opuesto a trans.

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Texto: Anónimo.

Imagen: “Grows up and cries” by PrinceCanary http://princecanary.tumblr.com/

 

 

 

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JACK STRIFY: QUÉ QUIERO DECIR CUANDO DIGO “QUE LES DEN A LAS NORMAS DE GÉNERO”.

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(Fotografía: Gothow Motion)

<<Si seguís mis perfiles en las redes sociales, especialmente en mi tumblr, os habréis dado cuenta de cuál es mi postura respecto a las normas de género. Tanto si se trata de un post con imágenes de una editorial con un chico bello en un vestido de noche glamuroso o –menos ambiguo– un post que simplemente dice “Fuck Gender Norms” (“Que les den a las normas de género”).

En cuanto a los reblogs y notas en esos posts, la mayor parte de tumblr está metida en esto y entiende sobre el tema. Sin embargo, más de una vez alguien me ha preguntado si “ya no quería ser un chico” después de que yo publicase cosas de este tipo.

Antes de continuar, en defensa de todos mis amigxs transexuales, quiero corregir frases como “¿quieres ser un chico/una chica?” y deciros que es mejor preguntar si alguien “ES un chico o una chica” (SI en cualquier caso sentís la necesidad realmente de preguntarlo, lo cual puede resultar grosero, por lo menos utilizad las palabras adecuadas para ello). Ser transgénero y decidir pasar por las cirugías de género conformativas o empezar un tratamiento hormonal no es como querer un bolso nuevo o un par de zapatos nuevos. Tampoco es una tendencia o es ser “guay” actualmente – a pesar de que los medios de comunicación predominantes creen que es bastante guay y moderno escribir sobre ello ahora mismo. Además, se puede ser transgénero sin pasar por ninguna operación quirúrgica.

El género es una identidad.

El género es una parte de la identidad de todxs. Tanto si se es consciente de ello como si no.

No obstante, en nuestra sociedad el género es aún demasiado a menudo visto como binario y no como un espectro. En el día en que naces, hay alguien que no conoces y que nunca más vas a volver a ver que te asigna un género y decide si eres un niño o una niña únicamente en función de tu sexo. Probablemente nadie te va a preguntar jamás si te identificas como un chico o una chica. Tal vez de alguna forma es excusable porque en la mayoría de los casos el género asignado se corresponde con el género con el cual te identificas, pero aun así eso no significa que esté bien que nunca se te vuelva a preguntar al respecto.

Hay una espléndida distinción en el idioma inglés que facilita bastante ver la diferencia entre “género” y “sexo”, porque son dos cosas diferentes que se expresan con palabras diferentes. Desconozco si es así en otros idiomas, pero en alemán existe únicamente una palabra para ello – “Geschlecht”. Para poder describir la diferencia hemos adaptado la palabra “género” aquí. El género es tu identidad, mientras que el sexo es puramente tu cuerpo biológico.

Si se te ha asignado el género masculino porque tienes pene y testículos y te identificas a ti mismo como chico, esto se llama cisgénero. Pasa lo mismo si se trata de género femenino y de vagina y ovarios.

Bien por ti; ésta es la norma en nuestra sociedad y puedes sentirte privilegiadx. Aún así, esto encaja perfectamente en la definición del género binario de nuestra sociedad y no trata el hecho de que en realidad el género es un espectro de posibilidades. La sociedad tiene un problema con los espectros y la fluidez de las identidades debido a que es mucho más fácil lidiar con un mundo que sea solo blanco y negro. Es por eso que existen los prejuicios y los estereotipos, también. Es mucho más fácil abordarlo de esta forma, ya sea en el caso del género como en el de la sexualidad.

Las normas de género surgen como resultado de los estereotipos de género y de que la gente piense que la identidad de género es binaria. Tanto las características físicas como la personalidad son tradicionalmente consideradas como masculinas o femeninas. Las normas de género dictan qué comportamiento es apropiado y aceptable de acuerdo a nuestro género:

Las chicas llevan falda, tienen el pelo largo y la piel suave, deben comportarse bien y cuidar de los hijos, deben ser sumisas y tiernas. Los chicos llevan pantalones, se cortan el pelo corto, no deben cuidar su vello corporal, son salvajes, ruidosos y proveedores.

Desde el día en que nacemos se supone que debemos encajar en estos estereotipos y actuar de acuerdo a ellos.

Cuando yo era un niño, me encantaba jugar tanto con muñecas como con coches. A la mayoría de lxs niñxs no les preocupa que las personas adultas les digan que las muñecas son para las niñas y los coches para los niños. Bueno, al menos a mí no me preocupaba, ¿y por qué debería haberme preocupado? Mi padre, el patriarca de la familia, se enfadaba y peleaba con mi madre porque yo quería jugar con esos juguetes. Él no aceptaba que las muñecas me hiciesen igual de feliz que los coches. Me alegro de que al menos mí madre sí que lo aceptase.

Sin embargo, aunque no me di cuenta cuando tenía siete años, estos hechos hicieron que subconscientemente cuestionase mi propia identidad e hicieron que me preguntase si algo “estaba mal en mí”. Cuando mis padres se divorciaron, llegué a pensar que podría haber sido por mi culpa, ya que habían estado peleando muy a menudo por los juguetes con los que jugaba. Hoy en día sé que su divorcio no tuvo nada que ver conmigo, pero estoy seguro de que hay muchxs niñxs que se ven obligadxs a pasar por experiencias similares.

Ya no estamos en 1995 y ya he superado mis días como adolescente introvertido y autoconsciente en la conservadora Alemania del Sur, pero muchas cosas podrían haber sido mucho más fáciles para mí si en aquel entonces hubiese sabido lo que sé ahora.

Yo me identifico como chico.

Está bien que me identifique como chico y lleve el cabello largo y me lo tiña de rubio.

Está bien que me identifique como chico y me guste llevar maquillaje.

Está bien que me identifique como chico y me siente bello en un vestido.

Está bien que me identifique como chico y abrace mis rasgos de carácter femeninos.

¡Joder, está bien! ¡Es incluso genial!

Me identifico como chico pero aún así a veces me siento como una chica. Eso está bien también. Y no existe la más mínima razón para sentirse avergonzado por ello. ¿Eso me hace género fluido? No lo sé.

Lo único que sé es que ésta es mi vida y mi identidad y no voy a retroceder porque algunas personas se sientan incómodas o confusas a mi alrededor.

No voy a cambiar por la confusión de otra persona y tú tampoco deberías hacerlo. Eso es lo que quiero decir cuando digo: “Que les den a las normas de género”.>>

Jack E. Strify

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Jack Strify es un cantante y músico alemán, conocido por ser el ex-vocalista de la banda Cinema Bizarre (2005-2010). Actualmente sigue su propia carrera como solista bajo el nombre de Jack E. Strify (2011-presente).

Traducido por Dan Haku: www.facebook.com/danhakutransgenero // danhakutransgenero.wordpress.com

Escrito original en inglés:http://jackxstrify.tumblr.com/post/127865340576/what-i-mean-when-i-post-something-like-fuck

Web oficial de Jack Strify: http://www.jackstrify.net

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¡No les cortes las alas!

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[Texto publicado el 16/04/2015]
Esta mañana me he encontrado una mariposa muy simpática y me ha dicho que sería mi amiga si a cambio lanzaba este mensaje para visibilizar la transexualidad infantil. Venía por un reto de parte de Chrysallis Galicia Asociación autonómica familias de menores transexuales.

El reto consiste en colgar una foto o vídeo en el que esté presente de alguna manera la imagen de una mariposa -el logo de la asociación-, y añadir esta frase tan cuqui: “No les cortes las alas a los menores transexuales. Existen, ayúdales a volar”. Ahí estamos, no está bien hacer sufrir a la gente trans cuando es pequeñita.

Para que no se rompa la cadena hay que nominar a 3 personas que si se rajan tendrán que donar 5 euros a Chrysallis Galicia, aunque cualquiera puede participar con sus fotos y vídeos.

¡Yo voy a nominar a TODOS los seguidores de mi página! Venga, animaros 🙂 ¡Besitos de mariposa!

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