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18. “POR QUÉ ME HE HECHO LA HISTERECTOMÍA”

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No todes les médiques consideran que las personas trans en tratamiento de reemplazo hormonal con testosterona deban hacerse la histerectomía. Hay diferentes posiciones al respecto.

Yo decidí hacérmela por mis propios motivos. Son mis motivos, no los de nadie más, así que no los tomes como referencia para decidir operarte o no. Estuve un buen tiempo dándole vueltas al asunto y finalmente pensé que me quedaría más tranquilo haciéndomela. Mi intención al escribir esto es únicamente explicar el porqué yo he tomado esa decisión, no pretendo convencer a nadie de nada.

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Dicho esto, allá van:

1) No hay un consenso claro sobre este tema, y de hecho las opiniones son contrapuestas. Algunes médiques dicen que, cuando un chico trans como yo toma ciertas dosis de testosterona durante un tiempo prolongado, los ovarios y el útero se van atrofiando y pueden acabar surgiendo problemas graves en esos órganos, por lo que en general, antes de los primeros 5 años aproximadamente de tratamiento de reemplazo hormonal (TRH) recomiendan extraerlos. Otres médiques, en cambio, consideran que no hay una correlación entre el TRH y un mayor riesgo de enfermedades u otras complicaciones como el cáncer de ovario o de útero (incluso que unos ovarios en reposo por el TRH tienen menos probabilidades de presentar cáncer), y que por lo tanto no es necesario extraer órganos sanos. En todo caso ambes me dijeron que no hay de momento estudios específicos sobre este tema que demuestren claramente una cosa u otra, así que cada profesional explica su propia postura según sus conocimientos y su parecer.

Eso es el resumen de lo que conseguí hablando con tres o cuatro profesionales distintes. No hice una búsqueda muy intensa de información porque a) no hay realmente demasiades médiques que tengan una mínima idea del tema, de hecho el endocrino que me atendió inicialmente en mi ciudad me dijo literalmente que no sabía qué contestarme; b) no entiendo de ginecología, endocrinología ni de medicina en general, así que no creo que por el hecho de hacer horas de búsqueda por mi cuenta saque más cosas en claro, y mi nivel de inglés no es suficientemente alto como para ponerme a descifrar estudios que se hayan podido hacer en otros países (si es que los hay).

Ante este panorama, y sin decantarme por una versión u otra, personalmente pienso que prefiero ser precavido y operarme que quedarme con la duda los X años que tarde la investigación médica a dar con una respuesta definitiva.

2) Nunca he querido tener hijes, y si algún día cambio de opinión y me entra el instinto paternal de cuidar de une, prefiero adoptar, acoger o ponerme a cuidar niñes que lo necesiten (ya que tengo escuchado que adoptar es tan complicado y ponen tantas trabas para permitírtelo). El porqué no quiero hijes de mis propios genes vendría a ser otro post entero que no viene al caso, pero así por encima puedo decir que: no quiero traer más gente al mundo (habiendo además gente necesitada sin atender), y no me veo en un futuro ni próximo ni a medio plazo con suficiente dinero, tiempo, capacidad, estabilidad, responsabilidad…  Y para les que me dicen que “nunca digas nunca” y todo eso: pues es verdad, no puedo asegurar al 100% que algún día no vaya a cambiar radicalmente de opinión, pero sí que tengo un mínimo de perspectiva en el tiempo; tengo bastante claro que sería dentro de muchos años, y creo que tampoco querría ser padre siendo muy mayor, así que… nop.

Es un tema que hay que pensarse muuuy bien por la gran responsabilidad que conlleva, no es una decisión cualquiera como para tomársela a la ligera. Si no tengo la certeza de que traer une hije al mundo va a ser bueno para el mundo, para elle y para mí, prefiero no hacerlo.

3) Tengo —bueno, tenía— un temor enorme a quedarme embarazado, a la idea de verme embarazado, de pasar todo el proceso, del parto… No soporto ni imaginar pasar por nada de todo eso, es como una pesadilla. Incluso desde antes de saber que soy chico (si es que eso tiene algo que ver, no lo sé), recuerdo desde muy pequeño ya pensar así. Ya que me relaciono sexualmente con personas con capacidad de embarazarme, como mi pareja actual, de hecho, este miedo es real. El TRH con testosterona disminuye las probabilidades de quedarme embarazado, pero no las reduce a cero —han habido casos de chicos trans en TRH que se han quedado embarazados sin ni siquiera buscarlo—, y además el uso de condón tampoco es una garantía infalible al 100%.

Antes de saber que tenía la posibilidad de hacerme la histerectomía como parte del proceso de transición, por decirlo de alguna manera, ya llevaba unos años con la asignatura pendiente de investigar sobre métodos de esterilización voluntaria, tipo ligadura de trompas o método Essure. Nunca llegué a informarme a fondo sobre esos métodos, así que no puedo asegurar que si no me hubiese histerectomizado me hubiese esterilizado de otra manera, pero probablemente habría buscado la manera tarde o temprano.

Por este punto (no embarazo) y por el anterior (no hijes), porque no quiero estarme toda mi vida sexualmente activa sufriendo por la probabilidad (sea o no pequeña) de tener un embarazo no deseado, la histerectomía ha sido una forma de esterilizarme y olvidarme de todo esto para siempre.

Ah, antes de ponerme en lista de espera me ofrecieron información sobre métodos de reproducción tipo congelación de óvulos y demás, que obviamente yo rechacé porque tenía muchas otras dudas de las que hablar con el médico antes que hablar de ello por pura curiosidad. Pero para quien no lo sepa existen opciones (¿más o menos fáciles/asequibles/exitosas? no lo sé).

4) Y por último, pero no por ello menos importante (cómo me gusta esta expresión 😎 tenía ganas de meterla en algún lado xD), es una operación que en España entra por la sanidad pública para las personas trans y que no tiene apenas lista de espera. De otra forma, ahora mismo no me lo hubiese podido permitir económicamente, y una vez decidido a operarme prefería sacármelo de encima cuanto antes.

*Punto extra pero que no cuenta* Otro motivo inicial para operarme pero que me acabaron refutando era el de prevenir un posible cáncer hereditario —mi madre murió precisamente de un cáncer muy grave de ovarios y útero—, pero ya me aclararon que si en el estudio de herencia genética que le hicieron en su momento no encontraron un gen específico que indicase que era hereditario, yo no tendría en principio un riesgo más alto por ello, a pesar del TRH. También tenía la idea de que “algo malo estaba pasando” en mis ovarios porque llevaba bastante tiempo sintiendo unos dolores tipo pinchazos en la zona pelviana, que yo asociaba automáticamente a la zona ovárica y al TRH, pero me dijeron que no tenía por qué ser de eso. La verdad es que después de la operación sigo teniendo a veces esos pinchazos, ¿quizás? no tan a menudo, pero no puedo asegurar de momento que ese dolor fuese realmente de ovarios y que se haya solucionado con la operación.

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Éstas son las razones por las que me he hecho la histerectomía. Solo una cosa me echaba un poco para atrás. Al haberme extraído los ovarios, mi cuerpo ha perdido la capacidad de crear suficientes hormonas por sí mismo, así que tendré que hormonarme de por vida sí o sí. Pero eso pensaba hacerlo de todos modos, ya que si no perdería parte de los efectos de la testosterona. Solo espero que la medicación siga estando disponible (y si puede ser que no tenga que pasarme a la testosterona en gel, que a mí me iba fatal). Y bueno, obviamente tampoco me hacía ilusión todo el rollazo que supone pasar por una cirugía un poco delicada, pero no era mi primera vez, así que ya sabía más o menos de qué iba la historia.

Foto: Un momento especial antes de entrar al quirófano ❤️😍 Por Mara Haro.

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15. “¡MI SEGUNDO CUMPLE-TESTO!”

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¡Hey! Estoy de celebración 😛 El día 30 hizo exactamente dos años de mi primera inyección del TRH (Tratamiento de Reemplazo Hormonal) con testosterona, y me gustaría explicaros qué sensaciones he tenido en relación al tratamiento.

Se suele decir que el TRH es como una segunda pubertad, así que como buen pseudo-púber mi cuerpo tuvo mucha actividad durante la primera fase, y ahora los cambios se están empezando a estabilizar. Probablemente esta estabilidad se va a mantener a partir de ahora, así que en principio con este post doy por cerrado este grupo de escritos sobre este tema en concreto.

Os dejo los links a los posts que escribí en su momento sobre los cambios a los 3, 6 y 9 meses de hormonas, al año de hormonas y al año y medio.

Recordad que los cambios que describo forman parte de mi experiencia personal y que cada cuerpo es mundo. No todas las personas reaccionan de la misma manera a la testosterona. Hay puntos en común, pero las necesidades y efectos varían significativamente en cada caso y por eso no hay que tomar estas descripciones como pauta definitiva. También por eso es importante que un médico especializado os informe detalladamente de todos los posibles efectos, dosis, vías de administración, contraindicaciones, etc. y os haga un seguimiento.

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➤Cambios físicos

Una recopilación de los cambios que han cesado o que siguen evolucionando pero muy lentamente, dispuestos por orden temporal de cuándo empecé a notarlos aproximadamente, sería:

-Aumento de la libido. Creo que lo primero que noté fue que desde las primeras semanas me puse como una moto. Ese nivel de cachondismo no ha bajado, pero me he acostumbrado a ello.

-Engrosamiento de la voz y agrandamiento de la nuez de Adán. También es de las primeras cosas que se notan, con sus consecuentes gallos iniciales.

-Cese de la menstruación. En el segundo o tercer mes de tratamiento dejé de tener la regla, aunque incluso después de eso estuve un tiempo teniendo dolores intermitentes parecidos a los de la regla.

-Agrandamiento del clítoris con molestias bastante fuertes durante los primeros meses, que relaciono con los períodos de crecimiento más drástico.

-Dolores de cabeza esporádicos e insomnio. Temporales, no puedo asegurar que fuesen consecuencia directa de la testosterona.

-Cambios en el olor corporal y la sudoración, más fuertes.

-Cambios en la lubricación vaginal. Menos cantidad de flujo en el día a día, excepto durante la excitación sexual.

-Piel más grasa y más gruesa, con granitos temporales en la cara, espalda y hombros.

-Aumento del apetito y cambios en el metabolismo. Aprovechar para prestar atención a la dieta es una buena idea.

Actualmente, quizás solo los siguientes puntos son los que aún están evolucionando de forma más notoria:

-Redistribución de la grasa corporal, aumento de la masa muscular y variación del peso. De nuevo la dieta y el deporte influyen mucho aquí.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. Para acelerar la aparición de la barba me estoy ayudando de Minoxidil.

➤Cambios mentales

En cuanto a los cambios psicológicos me es más difícil interpretarlos y expresarlos. En parte porque me resulta complicado de por si gestionar todas estas vivencias y sensaciones; en parte porque no están vinculados únicamente a los efectos del tratamiento, sino que influyen todo el proceso de transición y  muchos otros aspectos.

Puedo decir que en estos dos años me he convertido en una persona más feliz, con más autoestima, confianza y seguridad; más estable emocionalmente y liberada sexualmente, con más esperanza y con voluntad de vivir… Suena más bonito de lo que es, ya que todas estas mejoras son lentas y graduales, y yo partí de una depresión muy profunda. Me quedan muchas inseguridades por superar y mucho camino por recorrer. Y por supuesto aquí solo estoy hablando de mis propios retos personales; de cara al mundo vivir como persona transexual supone inevitablemente tener que enfrentarse a muchos obstáculos y contrariedades ya solo por el hecho de ser trans.

Lo que está claro es que si echo la vista hacia atrás, el tratamiento hormonal ha marcado un antes y un después en mi vida, en mi salud y en mi bienestar. Para mí el TRH es una necesidad vital, no un mero capricho, y sé que eso lo comparto con la gran mayoría de personas trans en TRH que conozco. Por eso es indispensable que las necesidades de las personas trans sean escuchadas y tenidas en cuenta.

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¡Y hasta aquí el reporte de mi cumple-testo! Sé que he tenido el blog un poco abandonado en cuanto a escritos propios, pero tengo algunas ideas en mente 🙂 De mientras ya sabéis que sigo compartiendo noticias y artículos que encuentro interesantes, y que atiendo cualquier duda en los comentarios o por privado para ayudar en lo que pueda.

¡Un abrazaco! :*

Imagen: Recolección de algunas de las fotos que me hizo Mara Haro para su proyecto “Toward Myself”, en el que colaboré. Son del día que me recetaron las hormonas y me pinché por primera vez ^^

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14. “¡UN AÑO Y MEDIO DE HORMONAS!”

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¡Buenas! Ya hacía bastante que no escribía sobre los cambios que he ido notando en relación al tratamiento de reemplazo hormonal. El 30 de marzo de 2016 hará un año y medio desde mi primer pinchazo de testosterona. Decidí ir describiendo el proceso cada cierto tiempo, así que aquí os dejo los links a las anteriores publicaciones, por si queréis hacer memoria:

Resumen de los 3, 6 y 9 meses de hormonas aquí.

1 año de hormonas aquí.

Recordad que los tratamientos hormonales deben tener prescripción y seguimiento por parte de un médico especializado.

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➤Cambios físicos
Muchos de los cambios que experimenté en los primeros meses ya han quedado estables, o en caso de que estén aún evolucionando lo hacen de forma tan lenta que personalmente no me doy cuenta de ello. Son tales como:

-Agravamiento de la voz.
-Piel más grasa y más gruesa.
-Cese de la menstruación y cambios en el flujo vaginal.
-Cambios en el olor corporal y la sudoración.
-Crecimiento del clítoris.
-Aumento de la libido.
-Ahora que recuerdo, algunas personas dicen que me ven más nuez en el cuello. Yo no me había fijado, pero ahí lo dejo.

Otros cambios siguen su curso:

-Cambios en el apetito, la distribución de la grasa, la masa muscular y el peso corporal. Desde que empecé el tratamiento, he variado mucho de peso. No solo por la testosterona sino por otros factores, como el hecho de que antes de empezar el tratamiento casi no comía por la depresión, después volví a comer bien y retomé el deporte, durante el post-operatorio de la mastectomía estuve muchas semanas sin hacer nada de ejercicio, etc. En definitiva pasé de 48 a 60kg durante los primeros nueve meses, después perdí unos 3kg y desde entonces estoy más o menos estable. Creo que en general es normal ganar peso e hincharse notablemente con la testosterona al principio y después estabilizarse, pero esto depende mucho del estilo de vida que lleves y la predisposición anatómica de cada une.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. El pelo es en lo que actualmente veo más evolución. Vaya, que cada vez soy más peludito 😀 Esto me hace especial ilusión en cuanto a la barba, porque modifica mucho el aspecto general del rostro, y no me desagrada en cuanto al cuerpo. Debo decir, además, que para el crecimiento de la barba he estado ayudándome de un medicamento llamado Minoxidil y que he notado bastante sus efectos. Si os interesa saber más sobre el Minoxidil ya hablaré sobre ello en otro post y puedo colgar algunas fotos que me he ido haciendo para poder ver la comparación.

Por otro lado, han dejado de sucederme algunas reacciones que mi cuerpo tuvo con la testosterona:

-Ya no me salen tantos granitos por la cara, espalda y hombros como en los primeros meses.

-Tampoco he vuelto a tener, excepto algún día puntual, los dolores bastante molestos que tenía. Me refiero a dolores de cabeza, dolor en la zona de los ovarios y en la zona del clítoris (supongo que este último era debido al crecimiento del clítoris, que como ya no me duele deduzco que no está creciendo más o que, si lo sigue haciendo, lo hace muy lentamente). También había tenido algo de insomnio pero como he ido modificando a menudo los horarios no puedo decir si estaba relacionado con la testo o no.

➤Cambios mentales
Como siempre digo, los cambios psicológicos que estoy experimentando no los puedo vincular únicamente a las hormonas sino que tienen que ver con todo el proceso de transición y con mi historia vital personal.

-En general puedo decir que mi vida está mejorando poco a poco e incluso hay momentos que me siento feliz o por lo menos esperanzado, aunque con matices. Resumir en pocas palabras mi estado emocional y mis sensaciones no sería nada fácil, pero en algunas ocasiones he usado el blog para expresar pensamientos que creo que reflejan una pequeña parte de lo que estoy pasando. Por ejemplo, escribí sobre cómo sé que aún tengo demasiados conflictos mentales conmigo mismo, pero siento que avanzo en la dirección correcta.

-El hecho de que ahora “paso” más fácilmente como hombre, con toda la controversia que implica el fenómeno del “passing”, hace que mi vida cotidiana sea un poco más cómoda, me agrade o no que esto sea así. El “passing” es el hecho de ser identificade como hombre o como mujer a ojos de les demás, es decir, que no se te “confunda” o que no se te “note” si eres una persona transexual o transgénero, sino que “pases” o “cueles” como hombre cis o mujer cis (no-trans). Así, con muchas “comillas” todo, porque esta identificación como hombre o mujer según la apariencia física y el comportamiento de las personas se suele basar en gran medida en los estereotipos de género impuestos por la sociedad, los cuales nos perjudican de muchas maneras a todes (también a la gente cis).

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No puedo despedirme sin recordar que ya he cumplido un año con mi nuevo pechito operado por mastectomía y que estoy muy contento de cómo ha quedado 😀 Las cicatrices y los tejidos han curado bien, ahora solo queda dejar que el paso del tiempo siga haciendo su trabajo en la recuperación de la sensibilidad y seguir yendo a las revisiones médicas de control.

Un saludo a todes y gracias por leerme :*

Foto: De este sábado, haciendo nuevos amigos 😛

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12. “¡MI PRIMER CUMPLE-TESTO!”

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El 30 de septiembre cumplí mi primer año en tratamiento de reemplazo hormonal con testosterona, y dentro de poco hará 7 meses que fui operado de mastectomía y masculinización del pecho. A lo largo de este año he ido publicando, cada 3 meses, un breve resumen de los cambios más notorios que he tenido tanto a nivel físico como psicológico en relación al proceso de transición. Así que… ¡me toca hacer el cuarto resumen! ¡El tiempo vuela!

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Cambios físicos. En este punto no puedo decir que esté teniendo demasiados cambios físicos “nuevos” debido a las hormonas. Más bien se podría decir que los cambios que empezaron a producirse durante los primeros meses han seguido su evolución. Éstos son todos los efectos más comunes de la testosterona, y son los que he notado en mayor o menor medida a lo largo de este tiempo:

– Agravamiento de la voz. Personalmente me cuesta notar cuán grande es la diferencia porque me escucho cada día, y esto lo suelen notar las personas que hace tiempo que no me escuchan hablar. No sé si os lo he dicho alguna vez, pero me arrepiento mucho de no haber hecho ese “experimento” que hacen muchos chicos trans, de grabarse cada X tiempo diciendo una misma frase y luego juntar todos los vídeos en uno solo para ver la evolución del tono de voz. Es algo que queda súper curioso :O A mí no se me ocurrió hacerlo y ahora ya no tendría sentido, así que animo a todos los chicos que estén empezando el tratamiento hormonal a que lo hagan y me lo enseñen 😀

– Aumento de la libido. Los primeros meses fue un poco bestia, después… Bueno, sigue siéndolo pero te acostumbras 😛

– Cese de la menstruación y cambios en el flujo vaginal. La regla se me fue definitivamente al segundo mes de tratamiento. Todo un alivio, por cierto.

– Crecimiento del clítoris. Es doloroso al principio, después se estabiliza. La sensibilidad puede que haya aumentado o como mínimo es algo… diferente.

– Cambios en la distribución de la grasa, la masa muscular, el peso y el apetito. En los primeros 9 meses gané 11kg, pero hay que tener en cuenta que partía del peso más bajo que había tenido nunca, que pasé de una época de no hacer ejercicio y comer muy poco a volver a hacer deporte, etc. Recientemente he perdido 2-3kg, supongo que en parte gracias a que le estoy dando más caña a la natación.

– Cambios en la piel y en la sudoración. La piel se vuelve un poco más gruesa y grasa. Los días después de ponerme la inyección de testosterona me suelen salir granitos por la cara, espalda y hombros —al principio de forma más exagerada que ahora—. El olor corporal y la sudoración se hacen más fuertes.

– Aumento de vello corporal y facial. En mi caso no estoy volviéndome de momento muuuy peludo, lo cual no me preocupa mientras no acabe siendo un oso ni tampoco me quede como estoy ahora mismo; me gustaría algo intermedio. La barba también está siendo algo lento, al menos en comparación a algunos chicos que veo por ahí que llevan el mismo tiempo que yo o incluso menos. Solo tengo perilla y ahora me están saliendo cuatro pelos contados en las patillas. Pero ¡shhht!, Dan, no te compares con les demás, que cada une es como es, y compararse es feo (y a veces deprimente xD).

Cambios mentales. Estos cambios psicológicos no están directamente vinculados a la testosterona, pero sí relacionados con mi proceso de transición en general:

– Lo que más ha cambiado mi vida desde que empecé el tratamiento es la esperanza. Poder visualizar un futuro feliz donde antes ni siquiera podía imaginar porque lo veía todo negro. Esta nueva sensación es lo que me hace estar ilusionado en el día a día.

– No debo engañarme a mí mismo. Sigo teniendo varios problemas de autoestima, problemas emocionales, inseguridades… Han mejorado muchas cosas en mi interior, pero por supuesto quedan muchas otras por mejorar. De hecho, hace poco dediqué un escrito a este tema, titulado “Una pequeña introspección: caminar en la dirección correcta” (http://bit.ly/1RyCGmu).

Otros cambios. Éstos no sé exactamente dónde clasificarlos o son detalles que no estoy del todo seguro que estén vinculados al proceso:

– He tenido épocas con reacciones como dolores de cabeza o insomnio, pero pueden intervenir tantos factores que no sé realmente hasta qué punto tienen que ver con el tratamiento.

– Considero que estoy pasando por una etapa de liberación sexual personal. El hecho de empezar a quererme a mí mismo por primera vez está repercutiendo en mi sexualidad, la cual en algunos aspectos concretos estaba muy frustrada y bloqueada en mi subconsciente. Para que os hagáis una idea sin entrar mucho en el tema, que es bastante complejo, podría decir que hasta hace poco tenía un rechazo tan arraigado y profundo hacía mí mismo que no me permitía disfrutar completamente de mi cuerpo ni siquiera en mi propia intimidad. Esto está empezando a cambiar poco a poco.

– Al principio del tratamiento era algo muy incómodo presentarme como Dan y que la gente me siguiese percibiendo como una mujer. No debería ser molesto pero cuando verte “femenino” forma parte de tus complejos, lo es, y mucho. Hoy por hoy socialmente se me reconoce como chico y creo que hace bastante tiempo que nadie me “confunde”.

– Algunas veces me han preguntado si he notado diferencias en cómo me trata la gente desde que me ven como hombre, y solía decir que no. Pero últimamente sí que me he fijado en algún detalle, quizás casual. Si bien algunas veces como chica me habían hecho los típicos piropos-acosos por la calle, esto ya no ha vuelto a suceder. En cambio, sí que he notado algunas miradas y actitudes desafiantes desde que me perciben como chico (esta misma tarde se me han puesto a vacilarme un grupo de chicos cuando volvía a casa, cosa que me ha pasado pocas veces en mi barrio, sin yo haberles hecho ni dicho nada, casualidades de la vida xD).

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Nada más… Seguramente a partir de ahora ya no haré estas descripciones tan a menudo, porque básicamente ya no hacen falta. Los cambios físicos son los que ya he explicado y solo siguen su curso. Quizás veréis más textos de reflexiones y pensamientos que otra cosa.

¡Muchas gracias a todes por leerme!

Foto: Me acabo de fijar en que parece que tengo un pezón exageradamente más abajo que el otro (¿???) pero es por la posición del brazo derecho que no se ve, en realidad los tengo simétricos XDD

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8. “¡9 MESES DE HORMONAS!”

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[Texto publicado el 04/06/2015]

Con un poco de demora os escribo sobre los cambios que he notado a lo largo de este tiempo en relación a mi transición 🙂 Quería hacerlo justo en el día exacto en el que cumplí los 9 meses de tratamiento hormonal, es decir, el 30 de junio, pero he estado de viaje y desconectado. Al llegar a mi ciudad hacia taaanto calor que me ha costado horrores hacerme una foto decente y además como que lo hago todo más lento, se me derrite el cerebro D: Pero al final lo he conseguido y aquí me tenéis.

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Sobre mi tratamiento, en mi caso se trata de una inyección de testosterona cada x semanas, dependiendo de la prescripción médica. Voy a copiar aquí un resumen sobre las publicaciones que hice en su día en mi perfil personal, cuando aún no había creado la página pública, y luego escribiré los cambios de los 9 meses. Los separo en dos partes –cambios físicos y mentales– aunque los cambios psicológicos que describo no están directamente vinculados a la testosterona, pero sí al proceso en general. ¡Allá va!

✴A los 3 meses…:
<<Cambios físicos:
-La voz, más grave.
-He ganado 7kg (de 48 a 55kg), la mayor parte músculo gracias a los entrenos y algo de barriguita por el aumento de apetito.
-Granitos en el rostro y espalda. Piel más grasa en rostro.
-Algo de vello corporal y facial, imperceptible a simple vista.
-Crecimiento del clítoris, con un dolor esporádico parecido al de la regla.
-Creo que ya no tengo la regla, o al menos se me ha vuelto aún más irregular de lo que la tenía, porque hace mucho que no me viene.
-Olor corporal y sudor más fuerte.
-Libido mucho más alta (es lo primero que noté).
-Dolores de cabeza en días concretos.

Cambios mentales:
-Anímicamente mucho más estable, gracias también al cambio de casa, cambio de rutina diaria, apoyo de mi familia y amigos y eliminar a las personas tóxicas de mi vida.
-Me ilusiona el hecho de que la mayoría de mis conocidxs y amigxs me llamen por mi nuevo nombre y con los pronombres y adjetivos masculinos.
-Empiezo a tener esperanzas sobre mi futuro como persona.>>

✴A los 6 meses…:
<<Cambios físicos:
-Hay algunas cosas que empezaron los primeros meses y que ya se han quedado estables, como el olor corporal, el cese de la menstruación (a partir del segundo mes ya no me vino más), la libido, el crecimiento del clítoris y que ya no tengo los dolores de cabeza que me daban al principio.
-Algunas otras siguen su evolución, como el vello corporal y facial, el desarrollo muscular y redistribución de la grasa (gané 4 kg más), los granitos y la voz.

Cambios mentales:
-Sigo encajando cosas sobre mi vida, mi infancia, mi adolescencia y la última depresión que tuve antes de salir del armario.
-Aprendiendo mucho sobre mí mismo, mi personalidad, mi cuerpo y las relaciones que tengo con los demás. Consciente de que me queda mucho por evolucionar.>>

✴Y a los 9 meses…:
Cambios físicos:
-La mayoría de cosas que describí en las anteriores veces siguen su curso poco a poco. Muchos de los progresos son tan graduales que intento no prestar atención en si evolucionan o no, porque eso me impacienta más, prefiero dejar que pase el tiempo y luego ver la diferencia.
-Sigue el aumento del vello corporal y facial (cuatro pelos en la barba y bigote, ahora ya más perceptible) y el comienzo de la modificación de los rasgos faciales. El peso se mantiene más o menos estable ahora, si mi balanza no miente, me mantengo en los 60 kg.
-Algunos dolores de cabeza e insomnio. Esto último no sé si es debido a que en la última analítica salieron los niveles de testosterona muy disparados (y por eso ahora me han prescrito una dosis más baja) o por otros factores.

Cambios mentales:
-Es gracioso ver cómo, socialmente, los cuatro pelos en la barba son el paso definitivo que hacen que la gente deje de confundirme. El mayor porcentaje de gente desconocida pasó de verme como una mujer masculina (o algo inclasificable) a un chico en ese punto.
-Lo que más malestar o disforia me produce en este momento es mi cara. Hasta ahora era lo que menos soportaba juntamente con los pechos, pero desde la operación del tórax soy más consciente del otro aspecto. Me llevaría un buen rato explicar cómo se siente mirarte al espejo y pensar que tu cara no es tuya, que no es la que debería ser. Creo que es una buena muestra de lo que he sentido en relación a mi cuerpo todo este tiempo, y es algo complicado, así que ya hablaré sobre ello con detalle en otra ocasión.

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Nada más… En realidad tengo ganas de cumplir un año, será mi primer testo-cumpleaños 😛 Y será más emocionante que mi propio cumpleaños XD

Foto: La jeringuilla con la que me inyecto el líquido del botecito, que contiene la testosterona 😀

Saludos a todxs y un abrazote~

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6. “MI EXPERIENCIA Y CONFESIÓN: CÓMO DESCUBRI QUE SOY TRANS”

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[Texto publicado el 01/06/2015]

Ya os he descrito muy brevemente la parte más teórica del género y la transexualidad, y aunque aún queda mucho por hablar sobre ello, me gustaría empezar a explicaros sobre mi experiencia personal.

Mucha gente me pregunta en qué momento me di cuenta de que soy transexual, y no es una cuestión fácil de contestar; de hecho me es imposible resumirlo en una sola frase. Así que si ése es el tipo de respuesta que esperabais, ¡siento desilusionaros pero no es tan simple! XD De hecho aviso que éste va a ser uno de los posts más largos que escriba en esta página. Así que si os apetece leer un tochaco, ¡adelante! Si no, os recomiendo que lo dejéis para otro día… Jeje.

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Hay personas trans que lo tienen muy claro desde que son pequeñxs, no es mi caso. Tampoco fue un “click” de un día para otro. Lo mío fue un proceso muy largo hasta el pasado verano, cuando tenía ya 22 años.

Podría definir este recorrido de toma de consciencia en diversas fases, desde que nací hasta hoy, por orden: ignorancia, sospecha, negación, empezar a conocer lo trans, cacao mental y aceptación.

Mi infancia, en general, fue maravillosa. No me faltaba de nada: mis padres me criaron con todo el amor del mundo, mi abuela me cuidaba también, y mi hermano mayor y yo dábamos hasta rabia de lo bien que nos llevábamos (ese mito de que los hermanos se pelean, yo no lo conocí :D) En esa época no recuerdo haber tenido ningún tipo de disforia o malestar relacionado con el hecho de ser considerado una niña, aunque bueno, no recuerdo apenas nada.

Cuando fui creciendo lo primero quizás que podría remarcar es que era extremadamente tímido, inseguro y serio. Es cierto que había ciertas cosas consideradas “de niña” que no soportaba, pero también había muchas otras que sí, así que no creo que sea muy relevante detallar esas partes. Además no creo realmente en esas teorías de que existan juguetes, ropa o comportamientos de niño o de niña, más allá de lo cultural. Y por suerte de niñxs aún no estamos tan influenciadxs (en general) por los estereotipos culturales como para que eso sea decisivo.

Cuando mi cuerpo empezó a desarrollarse fue cuando *podría* haber empezado a sospechar, pero no lo hice. Tengo varias anécdotas sobre esto, que ahora claramente les veo relación con mis problemas de identidad, pero que en ese momento, por falta de información y por no conocer siquiera la existencia de niñxs y personas trans, ni me planteaba esa opción. Pensaba que era normal, que le pasaba a todo el mundo.

Por poner un ejemplo, el día que me vino la regla. Por aquel entonces tendría unos 12 años, aunque llevaba pensándolo desde tiempo antes, quizás desde los 10. Tenía una sensación muy extraña de “ser diferente” de los demás niñxs, que mantuve en secreto porque lo veía ridículo e intentaba no pensar en ello. Pensaba que de alguna forma el hecho de que mi comportamiento fuese diferente al del resto venía dado por algo biológico, en concreto temía que por dentro no tuviese ovarios, o tuviese unos testículos escondidos, o algún tipo de morfología o funcionamiento sexual poco común. Pero yo odiaba esa sensación, no quería ser “un bicho raro”, tenía miedo de lo que eso pudiera significar. Y por eso deseaba con todas mis fuerzas tener la menstruación para confirmar que tenía ovarios y que era una niña. Y efectivamente, el día que me vino la regla… Sí, me puse triste porque es una putada tener sangre ahí abajo cada mes, pero acto seguido lo celebré en mis adentros y me sentí aliviado de que todo fuese “normal”.

En la adolescencia fue cuando empezó el meollo de verdad. Desde los 13 años hasta los 17 aproximadamente tuve la famosa “edad del pavo” (no sé si se dice así también en latinoamérica, pero vaya, la edad en que la adolescencia te hace ser un caos de emociones intensas, donde todo te afecta exageradamente, vuelves locos a tus padres con tus arrebatos de rebeldía, etc.). Entonces esa personalidad tímida se intensificó y se convirtió en una autoestima bajísima, sentimiento de culpabilidad, fobia social, autolesiones, sobreexigencia conmigo mismo, etc. A menudo pensaba que no merecía vivir en este mundo, que era un error de la naturaleza. Sentía una fuerte sensación de alienación, que no pertenecía a este mundo y que no me suicidaba porque 1) no tenía valor para hacerlo y 2) porque era mejor castigo quedarme vivo y sufriendo. Evidentemente eso no lo pensaba siempre, tenía días mejores y peores, pero siempre había como un velo gris delante de mis ojos, incluso en los días felices.

A partir de los 18 años ya estaba algo más asentado y madurado. Mi madre murió por una enfermedad y a pesar de que fue el golpe más duro de mi vida (que aún hoy me afecta mucho y me afectará toda la vida), considero que lo llevé con mucha más serenidad de lo que podría haber esperado. Aun así, la baja autoestima y la tendencia autocastigadora no desaparecieron, solo cambiaron de forma. La diferencia era que me paré a pensar racionalmente y llegué a reconocer que sí que merecía vivir, que no tenía sentido tratar bien a las demás personas y a la vez tratarme fatal a mí mismo, puesto que yo también era una persona y no merecía ser maltratado, aunque fuese por mí mismo. En definitiva, hice “las paces” conmigo mismo. Pero eso solo fue a nivel teórico, a la práctica seguía sintiéndome mal sin motivo, envolviéndome en relaciones afectivas destructivas, viéndome sin proyectos de futuro, incapaz de hacer algo bien, etc. Había “algo” que fallaba y no había manera de identificarlo. Creía que nunca lo identificaría a menos que ocurriese un milagro.

A los 19 años descubrí el mundo trans. Asistí por casualidad a un evento informativo sobre transexualidad en Barcelona, y me pareció interesante. A medida que fui conociendo, empecé muuuy lentamente a replantearme mi relación con mi género y mi sexualidad. A los 21 años aprox. conté a mis amigos que no me sentía cómodo con la etiqueta de “mujer” y que prefería que me tratasen de forma neutra o masculina (“para compensar a toda la gente que, por mi apariencia, me tratan en femenino”). Algunos de mis amigos más cercanos ya me hablaban en masculino por privado. Empecé a relacionar hechos de mi vida, como la anécdota de la menstruación, o el hecho de que odiaba mi cuerpo: estuve obsesionado con la comida y el peso, puesto que pensaba que quería ser delgado, pero cuando me quedé como un palillo y vi que seguía odiándolo, me di cuenta de que el problema eran las curvas femeninas. Es decir, prefería estar gordo pero no tener pecho grande y caderas, que no estar delgado si seguía teniendo forma femenina.

Cuando tenía 22 años, un ex novio y mejor amigo mío me dio la noticia de que empezaba a hormonarse y salió del armario como hombre transexual. Recuerdo que por teléfono me dijo que me conocía mejor que nadie y que sabía que yo acabaría igual. Yo le dije que jamás me hormonaría. En ese momento tenía la cabeza hecha un lío, y además de indecisión tenía miedo, mucho miedo al no verme capaz de llevar a cabo un proceso tan difícil como es ser una persona transgénero.

Ese año se me juntaron muchísimas cosas negativas: varias mudanzas, una relación de pareja tóxica, problemas familiares, cacao mental con mi género, y toda una vida de odio hacia mi mismo empezaba a desesperarme del todo. Había ido al psicólogo, al psiquiatra y probado terapias alternativas, pero no mejoraban mi problema. Necesitaba cortarlo de raíz y no solo calmar los síntomas. Volví a autolesionarme, cosa que no hacía desde que tenía 13 años, y en una ocasión acabé en urgencias por sobredosis de ansiolíticos. Estaba en un punto en el que ya no me importaba morir. Al cabo de unos días seguía con pensamientos suicidas, y llamé a mi mejor amigo. Me dijo que si estaba pensando seriamente en suicidarme, no perdía nada en probar de ir a un psicólogo especializado en temas de género y hormonarme. Si funcionaba, de seguro me cambiaría la vida por completo, y si no funcionaba, no sería peor de lo que ya estaba. Suena frívolo, pero tenía toda la razón.

Empecé a ir a un psicólogo especializado (no todos los psicólogos saben tratar temas de género, ni siquiera algunos supuestamente especializados lo tratan correctamente). Con unas pocas sesiones me ayudó increíblemente (prácticamente le debo la vida, a ella y a mi mejor amigo). Realmente, aunque me identificase como género neutro, me sentía mucho mejor cuando se me reconocía como hombre que no como mujer, deseaba un cuerpo masculino aunque con mi propio estilo, quería operarme para quitarme el pecho puesto que estaba harto de disimularlo con fajas compresoras, si me imaginaba como chico me daban ganas de empezar a tener proyectos de futuro, etc. Aunque a primera vista no parezca tener relación, muchos problemas de mi vida estaban desencadenados por mi baja autoestima, y mi baja autoestima era imposible de curar porque no había encontrado mi verdadera identidad. La ansiedad, la depresión, los intentos de suicidio, etc. son muy comunes entre las personas transexuales. Todo lo que me pasaba, en realidad, era de los más comprensible, una vez sabido el conflicto de raíz. No fue fácil, pero finalmente aclaré mis dudas, transformé poco a poco mi miedo en valor, y tomé la decisión.

Ahora tengo 23 años y han pasado 10 meses y medio desde que tuve la primera visita con el psicólogo, 8 meses des de la primera inyección del tratamiento hormonal. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para encontrarte a ti mismx. Estoy en el mejor momento de mi vida, aunque quede mucho por hacer. Todas las piezas del puzle van encajando cuando miro atrás. Estoy en el principio de una nueva historia; es como volver a nacer, pero partiendo de una experiencia acumulada y sin olvidar que de todo se aprende. También hubo momentos felices en la vida que viví como Marina, así que no voy a borrar el pasado, sino guardarlo con cariño. Y me seguiré esforzando para que algún día Dan sea la persona feliz que merece ser de una vez por todas.

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Y hasta aquí… La próxima semana os contaré cómo salí del armario como trans. Recordad que cada historia es diferente, cada persona un mundo, y éste es solo mi caso personal. Quiero decir, si vosotrxs o alguien que conocéis tiene dudas con su género, no significa que tenga que haber pasado lo mismo que yo para ser trans. Explico mi versión porque es igual de válida que cualquier otra y puede ayudar a alguien conocerla, pero no es representativa de nadie más que de mí.

Gracias por leerme y un besazo a todxs :*

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5. “CAMBIOS FÍSICOS DE FEMINIZACIÓN”

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[Texto publicado el 26/05/2015]

Cuando una mujer transexual decide modificar su cuerpo para que su físico esté acorde con su identidad, suele pasar por unos procesos que intentaré resumir a continuación de forma general. NO significa que todas las chicas transexuales pasen por estos cambios. La identidad de género se define según lo que siente la persona y no según su cuerpo. Como en todo, cada persona es un mundo: existen personas que pasan por todos los cambios que describiré; otras solo pasan por algunos de los procesos, pero también hay quienes no necesitan modificar en absoluto su físico para sentirse en armonía con su identidad. ¡Y eso no los hace ni más ni menos mujeres que el resto!

Hablaremos de tres aspectos principales: tratamiento hormonal, mamoplastia de aumento y reconstrucción de genitales.

1- HORMONAS
Cuando la persona en cuestión está en una edad temprana o aún no ha pasado por la fase de la pubertad, puede tomar Bloqueadores Hormonales. Lo que hacen estos bloqueadores es retrasar el desarrollo de la pubertad para que no surjan los efectos de las hormonas masculinas (en este caso). Es importante que una niña trans que no desea que se le desarrollen las características sexuales masculinas pueda tener este tratamiento, para no tener que pasar por el malestar de ver cómo su cuerpo se va transformando en algo que le produce rechazo y que, pasados los años, será mucho más difícil revertir. Además los efectos de los bloqueadores son reversibles, de forma que también son útiles para lxs niñxs que necesitan más tiempo para decidir sobre su cuerpo.

Después de la pubertad, se puede empezar el Tratamiento de Reemplazo Hormonal. En este caso, se administan estrógenos y progestágenos acompañados de antiandrógenos. Los efectos empiezan a ser perceptibles desde el primer mes, continúan acentuándose hasta pasados los 4 o 5 años en adelante. Algunos son reversibles (si por cualquier motivo se dejase el tratamiento, volverían a su situación inicial) y otros son definitivos (aunque se deje el tratamiento quedan en el punto de desarrollo al que hayan llegado):

⇒Desarrollo mamario.
⇒Disminución de la libido.
⇒Piel más fina y menos grasa.
⇒Redistribución de la grasa y disminución de la masa muscular.
⇒Cambios en el olor corporal y la sudoración.
⇒Disminución del volumen testicular y del pene.
⇒Disminución de las erecciones y de la producción de semen.
⇒Disminución de vello corporal y facial y cambios en el cabello.

El tratamiento de reemplazo hormonal permite disminuir ligeramente la cantidad de vello corporal y facial, pero si se desea eliminar completamente el pelo de algunas zonas es necesario recurrir a técnicas de depilación definitiva, como la depilación láser o la depilación por electrólisis.

Ambos tratamientos hormonales, tanto bloqueadores como de reemplazo, deben tener prescipción y seguimiento médico por parte de un endocrinólogo.

2-MAMOPLASTIA DE AUMENTO
Con el efecto de la redistribución de la grasa y el desarrollo mamario que ofrece el tratamiento hormonal con estrógenos puede conseguirse un cambio notorio del volumen de las mamas. Aún así, si la persona desea un tamaño mayor puede optar por una intervención quirúrgica de aumento de mamas a partir de implantes o prótesis. Hay diferentes tipos de operaciones para ello, y el médico es quién orientará a la persona sobre cuál es la más adecuada en su caso.

3-RECONSTRUCCIÓN GENITAL
La cirugía de reconstrucción genital para mujeres transexuales se llama vaginoplastia. Hay dos técnicas principales para llevarla a cabo: la de inversión peneana (procedimiento a partir de la piel invertida del pene y del escroto) y transplante rectosigmoidal (a partir de una sección del colon sigmoide). Cada operación tiene sus particularidades y es el equipo médico quién informa sobre cuál es la técnica recomendable en cada caso.

✴-Además de las cirugías principales, también existen otras técnicas complementarias de modificación corporal y de las facciones faciales, como pueden ser la lipoescultura, liposucción, cirugía facial, etc.

Evidentemente todas estas descripciones son muy resumidas y orientativas. Si realmente se tiene interés en obtener información más detallada es esencial que se acuda a médicos especializados.

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Podría alargarme mucho hablando sobre tratamientos y operaciones, pero creo que por el momento está bien tener una idea general y en todo caso recurrir a información más específica si es necesario. Como siempre, cualquier duda o sugerencia que tengáis intentaré responderla en los comentarios o por privado. Tened paciencia si tardo un poco, también tengo vida y a veces estoy ocupado… :3

¡Saludos a todxs y un abrazo muuuy grande! ^^

Imagen de La Galeria de Ren(https://www.facebook.com/RenGallery).
“No necesito operarme para que me traten como lo que soy”. Es muy importante recordar lo que ya se ha repetido varias veces en anteriores posts y en éste mismo, sobre el hecho de que nuestro cuerpo NO determina quiénes somos o cómo debemos ser tratados. Las modificaciones corporales ayudan únicamente a que la persona se sienta en armonía consigo misma y sea más feliz, pero estar hormonado/operado o no, o tener un aspecto u otro, no debe tener ninguna influencia en el derecho a que cada persona sea tratada como es debido. Aquí entran esas ideas mal concebidas como que <<X persona no será una mujer “completa” hasta que se haya operado sus genitales>>, que <<una mujer transexual es un hombre que ha cambiado de sexo>> o el hecho de hablar en masculino (utilizar los pronombres “él” en vez de “ella”, adjetivos masculinos, etc.) a una persona que desea ser tratada en femenino.

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