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16. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE II

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*continuación de la parte I*

◊ 29 y 30 de abril. La medicación pasa a ser en pastillas en vez de intravenosa. Tengo sangrados leves por vía vaginal. Puedo deambular por el hospital, pero muy lentamente porque los puntos me estiran la piel al moverme. Me ducho y me dicen que me seque la zona de los puntos abdominales con el aire frío del secador. El cirujano pasa a vernos aun siendo su día de fiesta, muy majo él.

El último día de ingreso consigo hacer caca normal después de tomarme el café del desayuno, y me quedo aliviado porque temía que fuese raro o doloroso, pero no. A las 11h la doctora nos da el alta y los cuidados que debemos tener en casa: calmantes durante 10 días, suplemento de hierro durante un mes, lavarme a diario la herida y secarla con el secador frío, no bañarme ni sumergirme, reposo la primera semana, después paseos cortos, no esfuerzos abdominales ni levantar pesos. Si tengo sangrado vaginal abundante o maloliente, fiebre o la herida abdominal segrega sangre o pus, tengo que ir a urgencias del Clínic. Me dan hora para las próximas visitas.

◊ 5 de mayo. Me quitan las grapas, sin dolor. A estas alturas puedo pasear bien aunque me canso enseguida. No tengo dolores, pero sí molestias a veces. En el ombligo me noto unos bultitos debajo de las heridas. El médico me los palpa y me dice que es la herida cicatrizando por dentro.

◊ 22 de mayo. Llevaba ya unos días empezando a ir a clase, con cuidado, pero en uno de esos días empiezo a encontrarme mal y me voy a casa. Empiezo a tener sangrados leves, pero cuando empiezan a no ser tan leves y la molestia sigue, voy a urgencias.

En la ecografía encuentran un hematoma interno de unos 3×2 cm, una acumulación de sangre producida por la propia cirugía. Me dicen que con los días se irá drenando la sangre por si sola y el hematoma desaparecerá.

◊ 30 de mayo. En la visita post-op me hacen otra exploración y eco. Me dicen que los puntos internos del fondo de la vagina están bien sellados, pero hay algún pequeño poro por donde baja la sangre del hematoma. Me recomiendan seguir sin esfuerzos hasta que lleve un tiempo sin sangrar nada, aplicarme aceite de rosa mosqueta en las cicatrices del abdomen y protegerlas del sol.

◊ 15 de junio. Los sangrados siguen, leves pero sin parar del todo. Una noche empiezo a tener fiebre y un flujo vaginal abundante y amarillento. Decido ir primero a urgencias en mi ciudad pensando que quizás no tiene nada que ver con la operación (piiiip, error, error).

El médico de allí, después de hacerme un montón de preguntas dice que seguro que no tiene nada que ver, que debo haber cogido fiebre como cualquier otra persona puede cogerla, pero que si tomando medicación no se me pasa, que vaya al Clínic al día siguiente (se curó en salud ahí). Que él hace un informe de todo lo que hemos hablado y lo sube a mi historial clínico (no lo hizo, qué tipo tan adorable eh).

◊ 17 de junio. No se me pasa la fiebre, así que voy a urgencias del Clínic. Me hacen exploración, eco y me cogen una muestra de flujo. Se ve que el hematoma se ha sobreinfectado. Necesitan hacerme una analítica para saber la gravedad de la infección y ver si me puedo medicar en casa o me tienen que ingresar.

Al cabo de unas 3h de espera los resultados indican que el valor de proteína C reactiva (PCR) debería estar a 1 y está a 17. Esto significa que la infección tiene que tratarse con medicación intravenosa y me tienen que ingresar. No saben aún qué tipo de bacteria ha provocado la infección, ya que el cultivo que me han hecho tarda más tiempo —a los días leo en mi historial que es una bacteria llamada Streptococcus pyogenes—.

Me ingresan en el mismo edificio donde estuve ingresado la otra vez, y me hacen un drenaje para canalizar la sangre del hematoma. En otras palabras, cogen ese pequeño poro por donde salía la sangre, me lo perforan con una especie de tubo para hacer el agujero más grande y sale la sangre de golpe. Es tan doloroso como suena , aunque es algo rápido.

El antibiótico por vena me deja chafado, con náuseas y diarrea pero por lo demás no tengo dolor. Estoy cuatro días ingresado, me hacen otra eco y me dicen que el hematoma y la inflamación han desaparecido. Me mandan 10 días de antibióticos en casa y reposo de nuevo. Durante ese tiempo los antibióticos me siguen dejando un poco chof y sigo sangrando a ratos, pero las náuseas y la diarrea desaparecen al no ser una medicación tan fuerte.

◊ 5 de julio. Visita final con el cirujano. Los sangrados en los últimos días eran ya intermitentes y de poca cantidad. Me explora y me dice que está todo bien curado, aunque se sigue viendo algo de sangre en el fondo de la vagina, que me limpia. Me manda hacerme tres lavativas vaginales en los próximos días.

Me dice que después de eso ya no debería sangrar más y podré empezar a hacer vida normal, tanto ejercicio, como bañarme, como retomar mi vida sexual (¡graciaaas!). Me dan el alta definitiva y me dicen que siga yendo a las revisiones ginecológicas periódicas en mi ciudad.

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Y hoy es 12 de julio, llevo unos días haciendo ya vida normal. He ido al gimnasio, a la piscina, he hecho la compra yo solito, y más cosas. En fin, que estoy bien. Muchas gracias a todes por los ánimos durante este tiempo que he estado malito 

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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16. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE I

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Me he recuperado por fin de la histerectomía y ya es hora de que os cuente cómo ha ido todo. Ya fui comentando que surgieron algunas complicaciones que han alargado el período de convalecencia. Dos meses y medio hasta el alta definitiva, pero no siempre es así de largo, lo habitual es un mes.

Como siempre digo, ¡ésta es solo mi experiencia y nadie debería tomarla como referencia ni como guía de cómo va a ir su operación!

Hay diferentes tipos de histerectomías. A mí me hicieron una histerectomía total con doble anexectomía, es decir, que me extirparon el útero completamente, las trompas de Falopio y los ovarios.

Existen diversas técnicas quirúrgicas para esta operación, en mi caso fue por vía laparoscópica, una técnica poco invasiva que se realiza introduciendo los diferentes instrumentos quirúrgicos y una pequeña cámara en el cuerpo mediante cuatro pequeñas incisiones en la zona abdominal, sin necesidad de una cirugía abierta. La anestesia es general.

No todes les médiques consideran indispensable que las personas trans en tratamiento hormonal con testosterona pasen por esta operación u otras variantes de histerectomía. Hay diferentes posiciones al respecto. Yo decidí hacérmela por mis propios motivos, que explicaré en una próxima publicación. En ésta me limito a detallar cómo fue el proceso de la operación.

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◊ 16 de noviembre de 2016. Tengo hora en la Unidad de Identidad de Género (UIG) de Barcelona para hablar sobre la histerectomía. Me operarán en el Hospital Clínic de Barcelona, donde se hacen las cirugías que entran por la Seguridad Social para personas trans.

◊ 16 de enero de 2017. Después de un par de visitas informativas y administrativas, me ponen en lista de espera. Me explican que en un período máximo de seis meses me llamarán, con una antelación de unas dos semanas respecto al día de la operación. El ingreso será de unas dos noches y el tiempo de baja aproximadamente un mes. De mientras, me van dando citas para las distintas pruebas pre-operatorias: analítica, revisión ginecológica, ecografía, visita con anestesista.

Me dan una dieta para hacer los cinco días antes de la operación, en la cual casi no hay nada vegano permitido (solo cereales no integrales, zumos sin pulpa, bebidas isotónicas, agua e infusiones). Como la proteína permitida es solamente animal y les médiques que me atienden no parecen tener mucha idea sobre la dieta vegana, le pregunto a mi dietista si puedo comer alguna proteína vegetal y me permite también tofu, leche de soja y yogures de soja.

◊ 18 de abril. Me llaman para decirme que en nueve días tengo la última visita pre-op y que en diez me operan. Así, desde que me puse en lista de espera hasta la fecha de la operación han pasado menos de cuatro meses.

◊ 27 de abril. En la última visita es cuando realmente me informan de todos los detalles. Horas de ayuno, hora de la operación. Que durante el ingreso compartiré habitación con otro chico trans al que operan el mismo día que a mí —un buen detalle para evitar situaciones incómodas—. Me dan una lavativa para hacerme el día antes para limpiar el recto y los intestinos, y un jabón antiséptico para limpiarme la zona abdominal. Me piden que si es posible lleve el pelo de la zona un poco recortado. Podré deambular pero no realizar esfuerzos ni hacer fuerza con los abdominales para nada. En las relaciones sexuales evitar penetración y esfuerzos abdominales. Podré hacer dieta normal e ir al wc de forma normal también.

Os recomiendo que si tenéis dudas sobre cualquier aspecto de la operación, preguntéis antes, no el último día como hice yo. Al pasar por tantes profesionales distintes, quizás piensan que ya te han informado a fondo o que ya lo harán en otra visita, y yo iba esperando a que llegase ese momento en vez de preguntar. Así que mi consejo: coge a cualquiera de les gines que te visiten y pregúntale todo hasta que te quedes tranquile.

◊ 28 de abril. Día de la operación. A las 8:30h ya estoy preparándome en la habitación y a las 10:15h me dan un diazepam. A las 11:00h puntual se me llevan en la camilla a quirófano. Me ponen la anestesia y me quedo bien dormidito. Me encanta esa sensación en los momentos antes de perder la consciencia con la anestesia, no me preguntéis porqué 

Me despierto en la habitación a las 18:30h muy atontado aún y mi familia me cuenta que todo ha ido bien. A elles se les ha ido informando de dónde estaba mediante una pantalla que indicaba si estaba en quirófano, en la sala de reanimación o siendo transportado a la habitación. La operación en si ha sido rápida y ha durado unas 2h. Veo a mi compi de habitación, que también le ha ido todo bien y está algo más despejado que yo.

Durante las primeras horas no siento dolor, pero tengo una sensación muy horrible de ganas de hacer caca urgentemente, como si no pudiese aguantarme. Les comento a las enfermeras y me dicen que no son ganas de ir al lavabo porque estoy completamente limpio por dentro. Es la presión del gas que se utiliza durante la operación, que hace fuerza sobre el recto y me provoca esa incomodidad (incomodidad es decir poco). Por suerte al rato se me va pasando. El cirujano me hace una visita rápida y me dice que todo ha ido bien.

Hasta la tarde-noche no me dejan empezar a beber agua a sorbos. Nos quitan la sonda y nos dicen que si en unas horas no conseguimos hacer pipí por nosotros mismos, nos tendrán que volver a sondar. Bebemos montón de agua y al rato conseguimos hacer pis —el terror era que tanto poner la sonda como quitarla es bastante doloroso—. Ceno normal y duermo bien.

*sigue en parte II*

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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15. “¡MI SEGUNDO CUMPLE-TESTO!”

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¡Hey! Estoy de celebración 😛 El día 30 hizo exactamente dos años de mi primera inyección del TRH (Tratamiento de Reemplazo Hormonal) con testosterona, y me gustaría explicaros qué sensaciones he tenido en relación al tratamiento.

Se suele decir que el TRH es como una segunda pubertad, así que como buen pseudo-púber mi cuerpo tuvo mucha actividad durante la primera fase, y ahora los cambios se están empezando a estabilizar. Probablemente esta estabilidad se va a mantener a partir de ahora, así que en principio con este post doy por cerrado este grupo de escritos sobre este tema en concreto.

Os dejo los links a los posts que escribí en su momento sobre los cambios a los 3, 6 y 9 meses de hormonas, al año de hormonas y al año y medio.

Recordad que los cambios que describo forman parte de mi experiencia personal y que cada cuerpo es mundo. No todas las personas reaccionan de la misma manera a la testosterona. Hay puntos en común, pero las necesidades y efectos varían significativamente en cada caso y por eso no hay que tomar estas descripciones como pauta definitiva. También por eso es importante que un médico especializado os informe detalladamente de todos los posibles efectos, dosis, vías de administración, contraindicaciones, etc. y os haga un seguimiento.

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➤Cambios físicos

Una recopilación de los cambios que han cesado o que siguen evolucionando pero muy lentamente, dispuestos por orden temporal de cuándo empecé a notarlos aproximadamente, sería:

-Aumento de la libido. Creo que lo primero que noté fue que desde las primeras semanas me puse como una moto. Ese nivel de cachondismo no ha bajado, pero me he acostumbrado a ello.

-Engrosamiento de la voz y agrandamiento de la nuez de Adán. También es de las primeras cosas que se notan, con sus consecuentes gallos iniciales.

-Cese de la menstruación. En el segundo o tercer mes de tratamiento dejé de tener la regla, aunque incluso después de eso estuve un tiempo teniendo dolores intermitentes parecidos a los de la regla.

-Agrandamiento del clítoris con molestias bastante fuertes durante los primeros meses, que relaciono con los períodos de crecimiento más drástico.

-Dolores de cabeza esporádicos e insomnio. Temporales, no puedo asegurar que fuesen consecuencia directa de la testosterona.

-Cambios en el olor corporal y la sudoración, más fuertes.

-Cambios en la lubricación vaginal. Menos cantidad de flujo en el día a día, excepto durante la excitación sexual.

-Piel más grasa y más gruesa, con granitos temporales en la cara, espalda y hombros.

-Aumento del apetito y cambios en el metabolismo. Aprovechar para prestar atención a la dieta es una buena idea.

Actualmente, quizás solo los siguientes puntos son los que aún están evolucionando de forma más notoria:

-Redistribución de la grasa corporal, aumento de la masa muscular y variación del peso. De nuevo la dieta y el deporte influyen mucho aquí.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. Para acelerar la aparición de la barba me estoy ayudando de Minoxidil.

➤Cambios mentales

En cuanto a los cambios psicológicos me es más difícil interpretarlos y expresarlos. En parte porque me resulta complicado de por si gestionar todas estas vivencias y sensaciones; en parte porque no están vinculados únicamente a los efectos del tratamiento, sino que influyen todo el proceso de transición y  muchos otros aspectos.

Puedo decir que en estos dos años me he convertido en una persona más feliz, con más autoestima, confianza y seguridad; más estable emocionalmente y liberada sexualmente, con más esperanza y con voluntad de vivir… Suena más bonito de lo que es, ya que todas estas mejoras son lentas y graduales, y yo partí de una depresión muy profunda. Me quedan muchas inseguridades por superar y mucho camino por recorrer. Y por supuesto aquí solo estoy hablando de mis propios retos personales; de cara al mundo vivir como persona transexual supone inevitablemente tener que enfrentarse a muchos obstáculos y contrariedades ya solo por el hecho de ser trans.

Lo que está claro es que si echo la vista hacia atrás, el tratamiento hormonal ha marcado un antes y un después en mi vida, en mi salud y en mi bienestar. Para mí el TRH es una necesidad vital, no un mero capricho, y sé que eso lo comparto con la gran mayoría de personas trans en TRH que conozco. Por eso es indispensable que las necesidades de las personas trans sean escuchadas y tenidas en cuenta.

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¡Y hasta aquí el reporte de mi cumple-testo! Sé que he tenido el blog un poco abandonado en cuanto a escritos propios, pero tengo algunas ideas en mente 🙂 De mientras ya sabéis que sigo compartiendo noticias y artículos que encuentro interesantes, y que atiendo cualquier duda en los comentarios o por privado para ayudar en lo que pueda.

¡Un abrazaco! :*

Imagen: Recolección de algunas de las fotos que me hizo Mara Haro para su proyecto “Toward Myself”, en el que colaboré. Son del día que me recetaron las hormonas y me pinché por primera vez ^^

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14. “¡UN AÑO Y MEDIO DE HORMONAS!”

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¡Buenas! Ya hacía bastante que no escribía sobre los cambios que he ido notando en relación al tratamiento de reemplazo hormonal. El 30 de marzo de 2016 hará un año y medio desde mi primer pinchazo de testosterona. Decidí ir describiendo el proceso cada cierto tiempo, así que aquí os dejo los links a las anteriores publicaciones, por si queréis hacer memoria:

Resumen de los 3, 6 y 9 meses de hormonas aquí.

1 año de hormonas aquí.

Recordad que los tratamientos hormonales deben tener prescripción y seguimiento por parte de un médico especializado.

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➤Cambios físicos
Muchos de los cambios que experimenté en los primeros meses ya han quedado estables, o en caso de que estén aún evolucionando lo hacen de forma tan lenta que personalmente no me doy cuenta de ello. Son tales como:

-Agravamiento de la voz.
-Piel más grasa y más gruesa.
-Cese de la menstruación y cambios en el flujo vaginal.
-Cambios en el olor corporal y la sudoración.
-Crecimiento del clítoris.
-Aumento de la libido.
-Ahora que recuerdo, algunas personas dicen que me ven más nuez en el cuello. Yo no me había fijado, pero ahí lo dejo.

Otros cambios siguen su curso:

-Cambios en el apetito, la distribución de la grasa, la masa muscular y el peso corporal. Desde que empecé el tratamiento, he variado mucho de peso. No solo por la testosterona sino por otros factores, como el hecho de que antes de empezar el tratamiento casi no comía por la depresión, después volví a comer bien y retomé el deporte, durante el post-operatorio de la mastectomía estuve muchas semanas sin hacer nada de ejercicio, etc. En definitiva pasé de 48 a 60kg durante los primeros nueve meses, después perdí unos 3kg y desde entonces estoy más o menos estable. Creo que en general es normal ganar peso e hincharse notablemente con la testosterona al principio y después estabilizarse, pero esto depende mucho del estilo de vida que lleves y la predisposición anatómica de cada une.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. El pelo es en lo que actualmente veo más evolución. Vaya, que cada vez soy más peludito 😀 Esto me hace especial ilusión en cuanto a la barba, porque modifica mucho el aspecto general del rostro, y no me desagrada en cuanto al cuerpo. Debo decir, además, que para el crecimiento de la barba he estado ayudándome de un medicamento llamado Minoxidil y que he notado bastante sus efectos. Si os interesa saber más sobre el Minoxidil ya hablaré sobre ello en otro post y puedo colgar algunas fotos que me he ido haciendo para poder ver la comparación.

Por otro lado, han dejado de sucederme algunas reacciones que mi cuerpo tuvo con la testosterona:

-Ya no me salen tantos granitos por la cara, espalda y hombros como en los primeros meses.

-Tampoco he vuelto a tener, excepto algún día puntual, los dolores bastante molestos que tenía. Me refiero a dolores de cabeza, dolor en la zona de los ovarios y en la zona del clítoris (supongo que este último era debido al crecimiento del clítoris, que como ya no me duele deduzco que no está creciendo más o que, si lo sigue haciendo, lo hace muy lentamente). También había tenido algo de insomnio pero como he ido modificando a menudo los horarios no puedo decir si estaba relacionado con la testo o no.

➤Cambios mentales
Como siempre digo, los cambios psicológicos que estoy experimentando no los puedo vincular únicamente a las hormonas sino que tienen que ver con todo el proceso de transición y con mi historia vital personal.

-En general puedo decir que mi vida está mejorando poco a poco e incluso hay momentos que me siento feliz o por lo menos esperanzado, aunque con matices. Resumir en pocas palabras mi estado emocional y mis sensaciones no sería nada fácil, pero en algunas ocasiones he usado el blog para expresar pensamientos que creo que reflejan una pequeña parte de lo que estoy pasando. Por ejemplo, escribí sobre cómo sé que aún tengo demasiados conflictos mentales conmigo mismo, pero siento que avanzo en la dirección correcta.

-El hecho de que ahora “paso” más fácilmente como hombre, con toda la controversia que implica el fenómeno del “passing”, hace que mi vida cotidiana sea un poco más cómoda, me agrade o no que esto sea así. El “passing” es el hecho de ser identificade como hombre o como mujer a ojos de les demás, es decir, que no se te “confunda” o que no se te “note” si eres una persona transexual o transgénero, sino que “pases” o “cueles” como hombre cis o mujer cis (no-trans). Así, con muchas “comillas” todo, porque esta identificación como hombre o mujer según la apariencia física y el comportamiento de las personas se suele basar en gran medida en los estereotipos de género impuestos por la sociedad, los cuales nos perjudican de muchas maneras a todes (también a la gente cis).

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No puedo despedirme sin recordar que ya he cumplido un año con mi nuevo pechito operado por mastectomía y que estoy muy contento de cómo ha quedado 😀 Las cicatrices y los tejidos han curado bien, ahora solo queda dejar que el paso del tiempo siga haciendo su trabajo en la recuperación de la sensibilidad y seguir yendo a las revisiones médicas de control.

Un saludo a todes y gracias por leerme :*

Foto: De este sábado, haciendo nuevos amigos 😛

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9. “UN SUEÑO CUMPLIDO: MASTECTOMÍA”

PicMonkey Collage - Còpia

[Texto publicado el 22/06/2015]

Voy a contaros una de las experiencias más gratificantes de mi vida a través de estas fotos. Están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba a abajo, no las he numerado porque me parece que así queda más bonico el collage :3 Explicaré un poco y luego describiré las fotos por orden.

PD: Como veis, no tengo problema en mostraros esa parte de mi cuerpo tanto el antes como el después, porque creo que el cambio es impactante y digno de ver. Qué gracioso que la censura de facebook me obligue a tapar dos pezones en una foto y no los mismos dos pezones al cabo de unas horas, ¿eh? Son exactamente los MISMOS pezones de la MISMA persona, pero después de una operación se han convertido mágicamente en pezones “”de hombre””, con lo cual a partir de entonces puedo exhibirme sin camiseta tanto como me apetezca (??) Según esta práctica de escandalizarse y censurar pechos femeninos, antes de la mastectomía o seguía siendo una mujer, o era un hombre con tetas “”de mujer””, o los hombres cisexuales con tetas grandes también tienen esa parte “”de mujer””, o, o… Qué lío, joder. Me encanta la hipocresía machista ❤ *ironía mode on*#freethenipple

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Tener pecho para mí siempre fue una molestia. Cuando era pequeño y se me empezó a desarrollar era una sensación rara, es normal en la pubertad sentirte extrañx con los cambios que sufre tu cuerpo. Pero pasada la pubertad la relación con mi cuerpo desarrollado seguía siendo complicada. En la adolescencia incluso llevé camisetas ajustadas, escotadas, sujetadores con push-ups y corsés. Suena contradictorio, pero la razón es que a veces las necesidades y deseos personales son algo tan escondido en el subconsciente que cuesta muchísimo descifrarlo e interpretarlo uno mismo. Ni se me pasaba por la cabeza la posibilidad de que una “niña” —lo que se supone que yo era— no quisiera tener tetas y disfrutar de ellas. Cuando crecí un poco más fui viendo que las chicas que me atraían tenían muy poco pecho, y pensé que eso era lo que quería para mí. Al ser bisexual/pansexual, siempre me ha costado discernir entre el tipo de persona que me gusta y el tipo de persona que quiero ser. En ocasiones esto lleva a confundirte y en otras, por el contrario, ayuda a forjar tu propia identidad.

Empecé a usar ropa ancha, sujetadores de deporte, e intentar adelgazar al máximo para reducir esos bultos. Los sentía como eso, dos bultos pegados a mi cuerpo que no deberían estar allí, sin ninguna función ni utilidad, acomplejándome. Me di cuenta de que deseaba un pectoral plano, pero la idea de operarme y mantener el resto de mi apariencia igual no me convencía tampoco. Creo que legalmente ni siquiera podría haberme operado entonces, ya que te piden un diagnóstico psicológico conforme eres transexual (lo cual es problemático para muchas personas que no desean un cuerpo estandarizado completamente “masculino” o completamente “femenino” o que no se sienten ni hombres ni mujeres). No fue hasta que tomé la decisión de empezar todo el proceso de hormonas, cambio de nombre y salida del armario que vi clarísimo que me iba a operar cuanto antes. Además, ya era prácticamente incapaz de salir a la calle sin binder, un tipo de faja compresora que disimula los pechos, pero que llevado diariamente es molesto por la presión que hace sobre la piel, la circulación, el calor… Es una prenda salvadora —la primera vez que me lo puse lloré de emoción de poder verme completamente plano— pero castigadora a la vez —aparte de su incomodidad, cada vez que me lo quitaba o que tenía que ponerme un bañador de chica para ir a la piscina era una bofetada de realidad muy dura—.

No sé ni cómo expresar con palabras la sensación que tuve el primer día que vi uno de mis mayores sueños cumplido… Pero vamos por partes:

⋆ 1ª foto: Unos meses antes de la operación.

Busqué información sobre los cirujanos que realizaban esta operación en España, y me decidí por el Dr. Alberto Musolas en Barcelona. Hay la posibilidad de operarse por la sanidad pública para ahorrarte tener que pagar una clínica privada, pero la lista de espera es muy larga y no sabes qué cirujano te va a tocar. Tuve la suerte de poder permitírmelo económicamente y fue el dinero mejor invertido de mi vida, así que no me arrepiento de haber escogido esa opción.

Tuve una primera visita con el doctor Musolas en la que me explicó todo el procedimiento, resolvió mis dudas y me analizó la zona para escoger cuál era la mejor técnica según mi caso. Me mandó hacerme las pruebas preoperatorias (analítica, electrocardiograma, radiografía de tórax) y el diagnóstico de disforia de género. Me recomendó cuidarme al máximo y ejercitar los músculos pectorales hasta el día de la operación, así que centré mis entrenos en trabajarlos durante dos o tres meses. Los resultados de esta cirugía son mejores cuando el tamaño del pecho es reducido y simétrico, si se tiene mucho músculo y poca grasa, además de calidad de la piel, buena cicatrización, etc. En ese sentido partía de una buena base: más o menos delgado y fibrado, piel de la zona y cicatrización normal, aunque tenía las areolas grandes como galletas maría (todo el rectángulo negro censurador de la foto es pezón xD, pero en la operación se recortan, se hacen más pequeños y se vuelven a poner) y, como la mayoría de gente, tenía un pecho algo más grande que el otro, pero no fueron cosas problemáticas.

⋆ 2ª foto: Unos minutos antes de entrar a quirófano.

Acordamos la fecha, jueves 12 de marzo. Podría haber sido antes, pero por estudios y trabajo no me iba bien. Mi amigo de la foto me dijo que iba a coger un vuelo (vive en la otra punta del país) para estar presente en mi gran día y poder cuidarme las dos semanas posteriores a la operación. Tuve una visita el día 10 para entregar las pruebas, firmar papeleos y escuchar las instrucciones: forma de pago, hora de la visita, 8h de ayuno, quitarme todos los piercings o cambiarlos por piercings de plástico (sí, sí, mis 16 piercings contando los pendientes, una hora entera para quitármelos). Estuve muy nervioso los días antes, más porque pensaba que la recuperación sería muy dolorosa y eterna que no por miedo a que quedase mal el resultado o hubiese algún problema en el quirófano. Pero las ganas de verme tal y como debería haber sido desde siempre superaban el miedo con creces. La noche anterior hice una especie de relajación-meditación antes de ir a dormir para confirmar el paso tan grande que iba a dar en mi camino.

⋆ 3ª foto: ¡¡Recién operado!!

La intervención fue por la mañana y por lo visto duró unas 2h30. Todo fue perfecto. Cuando me desperté de la anestesia general estaba bastante hecho polvo y apenas podía moverme, pero sin demasiado dolor gracias a los calmantes. El ingreso en el hospital es de un día y noche enteros, obviamente en las primeras horas no puedes apenas moverte, ni comer, ni beber, y hasta para hacer pipí te tienen que ayudar 😦 Pero el personal médico me atendió muy amablemente y fue más llevable de lo que esperaba. Mi amigo pasó la noche conmigo en la habitación y algunos amigos y familiares fueron turnándose para visitarme.

⋆ 4ª foto: La faja infernal.

Ese vendaje blanco que se ve debajo de la tela azul es una faja que te ponen justo al acabar la cirugía y que tienes que llevar prácticamente las 24h durante un mes entero aproximadamente. Va muy apretada para que la piel y los tejidos se adhieran correctamente de nuevo y es muy, muy molesta, sobre todo para dormir. Estoy acostumbrado a llevar binder, pero esto es diferente. Durante los primeros tres o cuatro días no te la quitas ni para ducharte, y el tronco del cuerpo está tan entumecido que no puedes mover los brazos, por eso es importante tener a alguien que te ayude a ducharte y a moverte. Después te dejan quitártela solo para ducharte. Es muy alentador y la ducha se convierte en el mejor momento del día, ya que puedes ver tus tetitas nuevas y ver cómo evolucionan cada día. La zona está aún dormida, así que si no te mueves bruscamente, el post-operatorio no es doloroso, aunque depende del caso. Solo es molesto por el hecho de estar tieso como un robot e ir apretado. Al cabo de las 4 o 5 semanas ya puedes, con mucha alegría, tirar la faja a la basura para siempre. O lavarla y guardarla como recuerdo, va a gustos, pero yo la tiré sin dudar XD

⋆ 5ª foto: Ya en casa, 4 días post-operatorio, ¡¡puedo verme en el espejo!!

Al día siguiente de la operación me dieron el alta para ir a casa. Aunque me recetaron más calmantes apenas me tomé ninguno porque las molestias eran aguantables. El lunes 16 el doctor me visitó para quitarme los puntos y me dijo que ya podía quitarme la faja para ducharme sin frotar la zona porque aún estaba muy reciente. El primer día que pude mirarme en el espejo, mi torso estaba hinchado, con costras, sangre, las tiritas, el rotulador verde de las marcas del cirujano, la piel amarilla, el tacto extraño… Pero me pareció el pectoral más bonito del mundo. No podía creérmelo. Abracé a mi amigo y me puse a llorar de felicidad. Fue una sensación muy especial que se me quedó grabada =]

⋆ 6ª foto: Puntos fuera.

Esta foto debería ser la quinta, pero como hay gente que al verla se piensa que eso es el quirófano en el momento de la intervención (sí, así, sin guantes, sin mascarilla, sin anestesia y sin sangre ni ná), la he puesto después para que no haya confusión, ya que en la otra se ve que ya estoy operado. Es del mismo día, cuando me están quitando los puntos del pezón. No hay sensibilidad, así que no es doloroso aunque te estén y estirando y cortando hilos por ahí. Los puntos de la cicatriz, debajo de esas tiritas, caen solos con el tiempo.

⋆ 7ª foto: 15 días post-operatorio.

Los puntos van cayendo, las heridas van curando, mejora la movilidad poco a poco. Los pezones están oscuros porque aún tienen la costra que tiene que saltar. Volví a clase después de faltar dos semanas, unas vacaciones merecidas 😛

⋆ 8ª foto: Ya ha pasado un mes.

Tuve otra visita con el doctor para controlar que evolucionaba correctamente. Ya no llevo la faja, los puntos y las costras ya cayeron, los pezones están en carne rosada muy reciente. A partir de ahora hay que poner aceite de rosa mosqueta o similar dos veces al día, haciendo presión con los dedos (esto al principio da una sensación muy grimosa porque la sensibilidad es diferente). El doctor me dice que puedo hacer vida normal mientras proteja las cicatrices (protección solar máxima si tomo el sol, higiene, cuidados, etc.) Puedo empezar a volver a hacer deporte suave.

⋆ 9ª foto: Actualmente, más de cuatro meses.

Las cicatrices van curando —tardan años en disimularse lo máximo posible —, los pezones van cogiendo el tono natural. Ya solo queda una visita de control con el médico en septiembre y dejar que el tiempo haga su efecto en el disimulo de las cicatrices. Algunas personas me dicen que me tatúe encima cuando esté curado para taparlas, pero la verdad es que me gustan mis cicatrices. Para mí son heridas que tienen una historia detrás y no me importa que puedan ser desveladoras de mi transexualidad. ¡No sé muy bien cómo expresarlo pero me gusta tenerlas y no me avergüenzo de ellas!

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Como conclusión diría que pienso que esta parte de mi cuerpo debería haber sido así desde el principio, pero el hecho de que no haya sido así hace que ahora la valore mucho más. Algo que el resto de gente no disfruta especialmente porque nunca ha tenido problema con ello y lo ha dado siempre por sentado, a mí me hace ilusión y lo disfruto día a día.

No es únicamente tener por fin la comodidad que siempre he deseado y verme bien. Es empezar a quererme a mí mismo, sentirme en armonía con lo que soy, cada día un poquito más feliz.

Gracias a todxs por leerme y espero vuestras opiniones, dudas y experiencias.
Un besazo.

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8. “¡9 MESES DE HORMONAS!”

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[Texto publicado el 04/06/2015]

Con un poco de demora os escribo sobre los cambios que he notado a lo largo de este tiempo en relación a mi transición 🙂 Quería hacerlo justo en el día exacto en el que cumplí los 9 meses de tratamiento hormonal, es decir, el 30 de junio, pero he estado de viaje y desconectado. Al llegar a mi ciudad hacia taaanto calor que me ha costado horrores hacerme una foto decente y además como que lo hago todo más lento, se me derrite el cerebro D: Pero al final lo he conseguido y aquí me tenéis.

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Sobre mi tratamiento, en mi caso se trata de una inyección de testosterona cada x semanas, dependiendo de la prescripción médica. Voy a copiar aquí un resumen sobre las publicaciones que hice en su día en mi perfil personal, cuando aún no había creado la página pública, y luego escribiré los cambios de los 9 meses. Los separo en dos partes –cambios físicos y mentales– aunque los cambios psicológicos que describo no están directamente vinculados a la testosterona, pero sí al proceso en general. ¡Allá va!

✴A los 3 meses…:
<<Cambios físicos:
-La voz, más grave.
-He ganado 7kg (de 48 a 55kg), la mayor parte músculo gracias a los entrenos y algo de barriguita por el aumento de apetito.
-Granitos en el rostro y espalda. Piel más grasa en rostro.
-Algo de vello corporal y facial, imperceptible a simple vista.
-Crecimiento del clítoris, con un dolor esporádico parecido al de la regla.
-Creo que ya no tengo la regla, o al menos se me ha vuelto aún más irregular de lo que la tenía, porque hace mucho que no me viene.
-Olor corporal y sudor más fuerte.
-Libido mucho más alta (es lo primero que noté).
-Dolores de cabeza en días concretos.

Cambios mentales:
-Anímicamente mucho más estable, gracias también al cambio de casa, cambio de rutina diaria, apoyo de mi familia y amigos y eliminar a las personas tóxicas de mi vida.
-Me ilusiona el hecho de que la mayoría de mis conocidxs y amigxs me llamen por mi nuevo nombre y con los pronombres y adjetivos masculinos.
-Empiezo a tener esperanzas sobre mi futuro como persona.>>

✴A los 6 meses…:
<<Cambios físicos:
-Hay algunas cosas que empezaron los primeros meses y que ya se han quedado estables, como el olor corporal, el cese de la menstruación (a partir del segundo mes ya no me vino más), la libido, el crecimiento del clítoris y que ya no tengo los dolores de cabeza que me daban al principio.
-Algunas otras siguen su evolución, como el vello corporal y facial, el desarrollo muscular y redistribución de la grasa (gané 4 kg más), los granitos y la voz.

Cambios mentales:
-Sigo encajando cosas sobre mi vida, mi infancia, mi adolescencia y la última depresión que tuve antes de salir del armario.
-Aprendiendo mucho sobre mí mismo, mi personalidad, mi cuerpo y las relaciones que tengo con los demás. Consciente de que me queda mucho por evolucionar.>>

✴Y a los 9 meses…:
Cambios físicos:
-La mayoría de cosas que describí en las anteriores veces siguen su curso poco a poco. Muchos de los progresos son tan graduales que intento no prestar atención en si evolucionan o no, porque eso me impacienta más, prefiero dejar que pase el tiempo y luego ver la diferencia.
-Sigue el aumento del vello corporal y facial (cuatro pelos en la barba y bigote, ahora ya más perceptible) y el comienzo de la modificación de los rasgos faciales. El peso se mantiene más o menos estable ahora, si mi balanza no miente, me mantengo en los 60 kg.
-Algunos dolores de cabeza e insomnio. Esto último no sé si es debido a que en la última analítica salieron los niveles de testosterona muy disparados (y por eso ahora me han prescrito una dosis más baja) o por otros factores.

Cambios mentales:
-Es gracioso ver cómo, socialmente, los cuatro pelos en la barba son el paso definitivo que hacen que la gente deje de confundirme. El mayor porcentaje de gente desconocida pasó de verme como una mujer masculina (o algo inclasificable) a un chico en ese punto.
-Lo que más malestar o disforia me produce en este momento es mi cara. Hasta ahora era lo que menos soportaba juntamente con los pechos, pero desde la operación del tórax soy más consciente del otro aspecto. Me llevaría un buen rato explicar cómo se siente mirarte al espejo y pensar que tu cara no es tuya, que no es la que debería ser. Creo que es una buena muestra de lo que he sentido en relación a mi cuerpo todo este tiempo, y es algo complicado, así que ya hablaré sobre ello con detalle en otra ocasión.

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Nada más… En realidad tengo ganas de cumplir un año, será mi primer testo-cumpleaños 😛 Y será más emocionante que mi propio cumpleaños XD

Foto: La jeringuilla con la que me inyecto el líquido del botecito, que contiene la testosterona 😀

Saludos a todxs y un abrazote~

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7. “SALIR DEL ARMARIO”

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[Texto publicado el 11/06/2015]

Yey! Por fin tengo vacaciones y puedo relajarme y escribir. Hoy toca hablar de armarios, no literalmente, claro x)

Se dice que alguien “sale del armario” cuando hace pública su homosexualidad, aunque extendiendo el significado se puede usar para cualquier otra característica de alguien que no es la más común en la sociedad en la que se vive y que normalmente se lleva de forma escondida o privada.

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En mi caso solo he tenido que hacer una salida del armario en mi vida al hacer público el hecho de ser un hombre transexual. En otros aspectos no me ha sido necesario. Por ejemplo, nunca he tenido que decirle a mi familia más cercana que soy bisexual/pansexual, porque tanto para mí como para ellos ha sido siempre algo tan natural que no hacía falta esconderlo ni dar explicaciones. Es verdad que hubo un momento, cuando tendría unos 12 años, que pasé de creer que solo me tenían que gustar los chicos, por ser yo una niña y la heterosexualidad la norma impuesta, a sentirme confundido y aceptar que me podían gustar también las chicas. Pero fue un proceso muy corto y rápido, en seguida lo acepté y desde entonces no he tenido problema en mostrarme de forma natural en relación a ello.

En cuanto a mi género no fue tan sencillo. Antes de saber yo mismo que era transexual, ya tuve una época bastante larga en la que decía a mis amigxs que no me sentía ni hombre ni mujer, sino una mezcla de ambos o más bien nada de todo eso; ninguno de los dos. Me sentía más cómodo si me trataban de forma neutral en la medida de lo posible (es complicado en un idioma como el castellano en el que todo tiene género masculino o femenino), e incluso directamente con pronombres masculinos para compensar a todas las personas que solo por mi apariencia me veían como una mujer. Ya reconocía que tenía algunos complejos con mi físico, pero tampoco los identificaba como un problema de género: ¿Quién no ha tenido algún complejo físico en su adolescencia?

No veía sentido en hacer tantas diferenciaciones entre hombres y mujeres, de hecho ese ímpetu en sacar diferencias de donde no las hay, exagerarlas y sacarlas de contexto es lo que alimenta el machismo y también la transfobia, hacia todo lo que no encaja en unos estereotipos binarios (de dos únicas opciones: femenino o masculino). Sigo pensando lo mismo, y creo que esas dos categorías nos limitan sin darnos cuenta. En un futuro ideal, a nadie debería importarle mi sexo, ni mi género o mi cuerpo, más que a mi médico si fuera necesario. Esas cosas no son relevantes cuando rellenas un formulario para entregar en cualquier sitio, a nadie le incumben.

Este pensamiento no es incompatible con desear los efectos que produce la testosterona en mi cuerpo y mi mente, con pasar por unas cirugías y con preferir socialmente ser visto como hombre que no como mujer. Por eso, aunque en el fondo sigo sin identificarme completamente con la etiqueta “hombre”, sé que es una cuestión social y me es más fácil decirle a la gente que soy un hombre transexual que no explicarles algo más complicado, como una ideología entera para hacer entender que me gustaría poder decir que soy de género neutro.

A mis mejores amigxs no hizo falta pensármelo mucho para darles la noticia. Ellxs ya sabían todos mis dilemas hasta entonces. A la familia y al resto de amigxs y conocidxs, sí.

A mi familia nunca les había hablado del tema, por considerarlo algo complicado y aún no muy estable, en el sentido de que no tenía muy claro ni yo mismo lo que pensaba. La primera vez que tuvimos un “debate” sobre la transexualidad en casa, sus opiniones no fueron demasiado positivas. No les culpo, no sabían nada al respecto y yo también había sido igual de ignorante un tiempo atrás. Pero me dejó muy mal cuerpo porque ya sabía que en el fondo lo que me pasaba a mí era algo muy “parecido”. Cuando empecé a relacionarme con personas trans y a traerlas a casa, imagino que empezaron a olerse algo extraño y además vieron que las cosas que pensaban sobre la transexualidad no eran del todo ciertas. Al ver casos de primera mano podían empatizar con ellos, y esto me alivió de alguna manera.

Cuando finalmente me decidí a empezar la hormonación, salir del armario era una de las cosas que más pereza y miedo me daba a la vez. Mi psicóloga me recomendó escribir una “carta” ficticia para aclarar cómo iba a decirles a mis familiares la noticia. Como no tenía absolutamente ni idea de cómo reaccionarían, al final no hice la carta, ya que pensé que me pondría más nervioso si trataba de “memorizar” un texto que no si me lanzaba de cabeza e iba viendo por dónde tiraba la conversación. Simplemente pensé algunas pautas antes e improvisé un poco sobre la marcha con todos, expresando lo que sentía con sinceridad ¡y qué grata sorpresa cuando vi que se lo tomaron mucho mejor de lo que esperaba! 😀

El próximo paso, en el cual me puse muy nervioso, fue decirlo a mis nuevos profesores y compañeros de clase. Pensad que era septiembre, acababa de empezar el curso como Marina, para a las 2 o 3 semanas salir a la pizarra y decirles que a partir de ahora me llamasen Dan y que era un chico. Me quedé sin aire y tartamudeando para decir tres frases, pero cuando volví a mi silla había perdido 5 kg del peso que me había quitado de encima.

En cuanto al resto de familiares, amigos y conocidos, escribí (cómo no) un texto en facebook explicando la situación sin rodeos, y la aceptación (a excepción de algunos casos aislados y algunos comentarios desagradables por privado, a los que no hice caso) fue muy buena. A las personas que no tenían facebook se lo dije con una llamada o una visita en persona.

Lo que te puedo recomendar si te encuentras en esta situación de querer explicarlo a tus familiares o seres queridos:

♧ Que te muestres positivo y segurx de ti mismx. Aunque es imposible no tener ni un poco de inseguridad al tomar una decisión así, si tienes claro el camino que quieres seguir, debes demostrarlo. Si te ven con ilusión verán que el solo hecho de tomar la decisión ya ha empezado a crear buenas sensaciones en ti.

♧ Si conoces bien a tus familiares y amigos, sabrás cómo puedes decírselo para que no se alarmen o reaccionen mal. Lo mejor para ir tanteando el terreno es sacarles el tema poco a poco, hablarles sobre alguien que conoces que ha pasado por esto, comentar alguna noticia o documental…

♧ Es normal que necesiten su tiempo para asimilarlo, igual que seguramente tú no lo has asimilado de un día para otro, y es normal que si te has cambiado el nombre se equivoquen al principio (solo corrígeles para que no se olviden de que es algo importante para ti).

♧ Si es alguien que te quiere, es probable que si reacciona mal sea más por miedo a que sea un camino peligroso para ti que no por pensar que sea algo malo en si, así que explícales que aunque no sea un camino fácil, si has tomado esa decisión es porque estás segurx de que vas a ser muchísimo más feliz.

♧ Háblales del tema de forma optimista pero no olvides tampoco sincerarte sobre los malos momentos que puedas haber pasado a raíz de ello, para que vean que no es un capricho, sino una necesidad, y que su apoyo te ayudará.

♧ Si te da tanta pereza como me daba a mí hacer todo este follón, piensa que tampoco tienes que decírselo a todo el mundo uno por uno, y que a las personas a las que se lo digas, si se lo toman bien y te apoyan vas a sentir una satisfacción muy grande al ver que te valoran independientemente de lo que seas, y si no lo aceptan, es también una forma de aprender a afrontar los malos comentarios y a seguir tus metas digan lo que digan los demás.

PD: La foto *súper* filosófica de hoy tiene un sentido y razón para ser filosófica XD

El último paso para salir del armario fue algo simbólico pero no menos importante. Le había dicho a mi abuela, mi padre y mi hermano; solo faltaba mi madre. Ya sabréis, si habéis leído mi anterior post, que murió hace 5 años por una enfermedad. Pero eso no significa que no la siga teniendo presente todos los días de mi vida, así que vi necesario “contárselo” a ella también de alguna forma. Fui con un buen amigo a un sitio (en el que estoy en la foto) muy especial para ella, donde habíamos ido de vacaciones muy a menudo cuando aún no había enfermado. Ese sitio me produce sensaciones duras de recordar pero también mucha paz. Estuve un rato “meditando” en la playa y en las rocas y me fui contento de saber que seguro que ella me hubiese apoyado igual que estaba haciendo el resto de la familia 🙂

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Espero que a alguien le sirva de inspiración y si teneis alguna duda en concreto intentaré ayudar en la medida que pueda :3 Estos días estaré de viaje pero pronto me gustaría publicar los cambios que noté desde que empecé la hormonación.
¡Saludos y un abrazo muuuy fuerte!

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