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19. “CAMBIO DE NOMBRE Y SEXO EN LAS DOCUMENTACIONES”

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¡Hola gente! Para quién le interese el tema de la modificación del Documento Nacional de Identidad y otras documentaciones (contexto de España), he recogido un poco de información sobre ello. Si alguien quiere corregirme algo, o tiene info más actualizada, ¡os leo!

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 Actualmente en España el trámite para modificar el nombre y el sexo en las documentaciones legales viene regido por la Ley 3/2007 de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

 + Requisitos

 Podéis encontrar los detalles de dicha ley en el BOE, pero en resumen lo que dice es que toda persona de nacionalidad española, mayor de edad y con capacidad suficiente para ello puede solicitar la rectificación registral del sexo, y del nombre en caso de que éste sea discordante con el sexo, siempre y cuando la persona solicitante cumpla dos requisitos:

 1) Tener un diagnóstico médico o psicológico de disforia de género —definida como una disonancia estable y persistente entre el sexo inicialmente inscrito y la identidad de género sentida—, en el cual se especifique la ausencia de trastornos de personalidad que pudieran influir en la existencia de dicha disonancia.

 2) Tener un informe médico que acredite que la persona ha sido tratada médicamente durante al menos 2 años para acomodar sus características físicas al sexo reclamado, o que acredite que por motivos de salud o edad no se ha podido llevar a cabo el tratamiento.

 En cuanto a les menores de edad, ya que no existe una legislación que les autorice a cambiar el sexo y el nombre en sus documentos, la decisión la toma le jueze del Registro Civil correspondiente. Esto significa que el hecho de que une menor de edad pueda cambiar sus documentaciones depende de lo (in)sensibilizade que esté con el tema trans le jueze que te toque; es como dejarlo a la suerte. En algunos casos se ha conseguido el cambio de nombre, pero el del sexo está siendo más difícil que se conceda.

 Esta ley fue un gran avance en su momento porque, a diferencia de la legislación anterior, ya no se requería una cirugía genital (¡sí, antes se obligaba a las personas trans a operarse si querían cambiar su documentación legalmente…!). Pero esta ley sigue siendo muy cuestionable y problemática por la cantidad de personas a las que excluye, como las menores de edad, aquéllas que aún no llevan 2 años de tratamiento o las que simplemente no quieren pasar por ningún tratamiento, entre otras.

 Además, hay otros aspectos bastante desfasados en cuanto al tema del nombre y el sexo, como la obligación de cambiarte de nombre si no “concuerda” con el género (¿cuándo dejaremos de asignar géneros a los nombres?), o que por supuesto de momento solo conciben dos opciones de género posibles (masculino y femenino). En resumen, la legislación actual sigue siendo excluyente y problemática, y dificulta la gestión a mucha gente. Y podéis imaginar lo que comporta, para muchas personas trans, el no tener los datos actualizados, por ejemplo, a la hora de buscar trabajo…

 Aún así, según lo que he leído, en algunas comunidades autónomas como Andalucía, Canarias, País Vasco, Navarra o Madrid esos dos informes no son indispensables, al poseer legislaciones propias sobre la autodeterminación del género (supongo que en cada una de esas comunidades funcionará de una forma distinta). En otras comunidades se está luchando para conseguir ésta y otras mejoras en la calidad de vida de las personas trans: en Catalunya, por ejemplo, se ha creado la Plataforma Trans*forma la Salut, formada por varios colectivos que reivindican un nuevo modelo de atención a la salud de las personas trans.

 + Procedimiento

 Estos dos informes, además del certificado de empadronamiento, el certificado literal de nacimiento y una fotocopia del DNI actual se deben presentar en el Registro Civil del municipio donde se esté empadronade y seguir los pasos que se indiquen allí para realizar la solicitud.

 Una vez cambiados el sexo y el nombre en el Registro Civil, se obtiene una copia del certificado literal de nacimiento con un anexo donde se especifica la resolución registral. Con este documento se  debe solicitar el nuevo DNI, y con el nuevo DNI se puede pedir un nuevo certificado de nacimiento y la modificación del resto de documentaciones oficiales.

 En la mayoría de sitios bastará con enseñar el certificado de nacimiento con el anexo (no lo tiréis aunque tengáis el certificado nuevo), o bien una fotocopia del DNI antiguo para compararlo con el nuevo (ya que el número, fecha de nacimiento, etc. es el mismo). En otros sitios no es necesario enseñar ningún documento; diciendo el nombre y el sexo que se quiera que conste en los registros es suficiente.

 Se recomienda actualizar los datos en el pasaporte, Tesorería de la Seguridad Social, Instituto Nacional de la Seguridad Social, sistemas públicos y privados de salud, banco, Padrón Municipal de Habitantes, permiso de conducir, libro de familia, titulaciones de estudios, etc.

 + Más info y links de interés

“Cómo cambiar de género en el Registro Civil”

“Pasos administrativos para el cambio de nombre y sexo de una persona trans”

“Una decisión judicial novedosa permite a un menor transexual el cambio de sexo en el DNI”

Plataforma Trans*forma la Salut

Buscador de Registros Civiles Principales

Ley 3/2007 en el BOE

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En mi caso, hace tiempo conseguí cambiar tanto el sexo como el nombre del DNI y del resto de documentos, después de unos 6 viajes al Registro Civil de mi ciudad y otros tantos a los demás organismos… No significa que siempre sea así de pesado en todos los municipios, desconozco si es que en mi ciudad es especialmente lento, o si lo han agilizado ya…

Desde que fui por primera vez al Registro hasta que tuve el DNI nuevo en la mano pasaron unos 4 meses. Después estuve bastantes meses más cambiando poco a poco los datos del banco, de la SS, titulaciones de estudios, etc. Por suerte en ese momento iba a clase por las tardes y tenía las mañanas libres para pasearme parriba y pabajo y ponerlo todo al día relativamente rápido.

Esperemos que pronto la situación mejore y sea más fácil para todes corregir nuestros datos.

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18. “POR QUÉ ME HE HECHO LA HISTERECTOMÍA”

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No todes les médiques consideran que las personas trans en tratamiento de reemplazo hormonal con testosterona deban hacerse la histerectomía. Hay diferentes posiciones al respecto.

Yo decidí hacérmela por mis propios motivos. Son mis motivos, no los de nadie más, así que no los tomes como referencia para decidir operarte o no. Estuve un buen tiempo dándole vueltas al asunto y finalmente pensé que me quedaría más tranquilo haciéndomela. Mi intención al escribir esto es únicamente explicar el porqué yo he tomado esa decisión, no pretendo convencer a nadie de nada.

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Dicho esto, allá van:

1) No hay un consenso claro sobre este tema, y de hecho las opiniones son contrapuestas. Algunes médiques dicen que, cuando un chico trans como yo toma ciertas dosis de testosterona durante un tiempo prolongado, los ovarios y el útero se van atrofiando y pueden acabar surgiendo problemas graves en esos órganos, por lo que en general, antes de los primeros 5 años aproximadamente de tratamiento de reemplazo hormonal (TRH) recomiendan extraerlos. Otres médiques, en cambio, consideran que no hay una correlación entre el TRH y un mayor riesgo de enfermedades u otras complicaciones como el cáncer de ovario o de útero (incluso que unos ovarios en reposo por el TRH tienen menos probabilidades de presentar cáncer), y que por lo tanto no es necesario extraer órganos sanos. En todo caso ambes me dijeron que no hay de momento estudios específicos sobre este tema que demuestren claramente una cosa u otra, así que cada profesional explica su propia postura según sus conocimientos y su parecer.

Eso es el resumen de lo que conseguí hablando con tres o cuatro profesionales distintes. No hice una búsqueda muy intensa de información porque a) no hay realmente demasiades médiques que tengan una mínima idea del tema, de hecho el endocrino que me atendió inicialmente en mi ciudad me dijo literalmente que no sabía qué contestarme; b) no entiendo de ginecología, endocrinología ni de medicina en general, así que no creo que por el hecho de hacer horas de búsqueda por mi cuenta saque más cosas en claro, y mi nivel de inglés no es suficientemente alto como para ponerme a descifrar estudios que se hayan podido hacer en otros países (si es que los hay).

Ante este panorama, y sin decantarme por una versión u otra, personalmente pienso que prefiero ser precavido y operarme que quedarme con la duda los X años que tarde la investigación médica a dar con una respuesta definitiva.

2) Nunca he querido tener hijes, y si algún día cambio de opinión y me entra el instinto paternal de cuidar de une, prefiero adoptar, acoger o ponerme a cuidar niñes que lo necesiten (ya que tengo escuchado que adoptar es tan complicado y ponen tantas trabas para permitírtelo). El porqué no quiero hijes de mis propios genes vendría a ser otro post entero que no viene al caso, pero así por encima puedo decir que: no quiero traer más gente al mundo (habiendo además gente necesitada sin atender), y no me veo en un futuro ni próximo ni a medio plazo con suficiente dinero, tiempo, capacidad, estabilidad, responsabilidad…  Y para les que me dicen que “nunca digas nunca” y todo eso: pues es verdad, no puedo asegurar al 100% que algún día no vaya a cambiar radicalmente de opinión, pero sí que tengo un mínimo de perspectiva en el tiempo; tengo bastante claro que sería dentro de muchos años, y creo que tampoco querría ser padre siendo muy mayor, así que… nop.

Es un tema que hay que pensarse muuuy bien por la gran responsabilidad que conlleva, no es una decisión cualquiera como para tomársela a la ligera. Si no tengo la certeza de que traer une hije al mundo va a ser bueno para el mundo, para elle y para mí, prefiero no hacerlo.

3) Tengo —bueno, tenía— un temor enorme a quedarme embarazado, a la idea de verme embarazado, de pasar todo el proceso, del parto… No soporto ni imaginar pasar por nada de todo eso, es como una pesadilla. Incluso desde antes de saber que soy chico (si es que eso tiene algo que ver, no lo sé), recuerdo desde muy pequeño ya pensar así. Ya que me relaciono sexualmente con personas con capacidad de embarazarme, como mi pareja actual, de hecho, este miedo es real. El TRH con testosterona disminuye las probabilidades de quedarme embarazado, pero no las reduce a cero —han habido casos de chicos trans en TRH que se han quedado embarazados sin ni siquiera buscarlo—, y además el uso de condón tampoco es una garantía infalible al 100%.

Antes de saber que tenía la posibilidad de hacerme la histerectomía como parte del proceso de transición, por decirlo de alguna manera, ya llevaba unos años con la asignatura pendiente de investigar sobre métodos de esterilización voluntaria, tipo ligadura de trompas o método Essure. Nunca llegué a informarme a fondo sobre esos métodos, así que no puedo asegurar que si no me hubiese histerectomizado me hubiese esterilizado de otra manera, pero probablemente habría buscado la manera tarde o temprano.

Por este punto (no embarazo) y por el anterior (no hijes), porque no quiero estarme toda mi vida sexualmente activa sufriendo por la probabilidad (sea o no pequeña) de tener un embarazo no deseado, la histerectomía ha sido una forma de esterilizarme y olvidarme de todo esto para siempre.

Ah, antes de ponerme en lista de espera me ofrecieron información sobre métodos de reproducción tipo congelación de óvulos y demás, que obviamente yo rechacé porque tenía muchas otras dudas de las que hablar con el médico antes que hablar de ello por pura curiosidad. Pero para quien no lo sepa existen opciones (¿más o menos fáciles/asequibles/exitosas? no lo sé).

4) Y por último, pero no por ello menos importante (cómo me gusta esta expresión 😎 tenía ganas de meterla en algún lado xD), es una operación que en España entra por la sanidad pública para las personas trans y que no tiene apenas lista de espera. De otra forma, ahora mismo no me lo hubiese podido permitir económicamente, y una vez decidido a operarme prefería sacármelo de encima cuanto antes.

*Punto extra pero que no cuenta* Otro motivo inicial para operarme pero que me acabaron refutando era el de prevenir un posible cáncer hereditario —mi madre murió precisamente de un cáncer muy grave de ovarios y útero—, pero ya me aclararon que si en el estudio de herencia genética que le hicieron en su momento no encontraron un gen específico que indicase que era hereditario, yo no tendría en principio un riesgo más alto por ello, a pesar del TRH. También tenía la idea de que “algo malo estaba pasando” en mis ovarios porque llevaba bastante tiempo sintiendo unos dolores tipo pinchazos en la zona pelviana, que yo asociaba automáticamente a la zona ovárica y al TRH, pero me dijeron que no tenía por qué ser de eso. La verdad es que después de la operación sigo teniendo a veces esos pinchazos, ¿quizás? no tan a menudo, pero no puedo asegurar de momento que ese dolor fuese realmente de ovarios y que se haya solucionado con la operación.

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Éstas son las razones por las que me he hecho la histerectomía. Solo una cosa me echaba un poco para atrás. Al haberme extraído los ovarios, mi cuerpo ha perdido la capacidad de crear suficientes hormonas por sí mismo, así que tendré que hormonarme de por vida sí o sí. Pero eso pensaba hacerlo de todos modos, ya que si no perdería parte de los efectos de la testosterona. Solo espero que la medicación siga estando disponible (y si puede ser que no tenga que pasarme a la testosterona en gel, que a mí me iba fatal). Y bueno, obviamente tampoco me hacía ilusión todo el rollazo que supone pasar por una cirugía un poco delicada, pero no era mi primera vez, así que ya sabía más o menos de qué iba la historia.

Foto: Un momento especial antes de entrar al quirófano ❤️😍 Por Mara Haro.

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17. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE II

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*continuación de la parte I*

◊ 29 y 30 de abril. La medicación pasa a ser en pastillas en vez de intravenosa. Tengo sangrados leves por vía vaginal. Puedo deambular por el hospital, pero muy lentamente porque los puntos me estiran la piel al moverme. Me ducho y me dicen que me seque la zona de los puntos abdominales con el aire frío del secador. El cirujano pasa a vernos aun siendo su día de fiesta, muy majo él.

El último día de ingreso consigo hacer caca normal después de tomarme el café del desayuno, y me quedo aliviado porque temía que fuese raro o doloroso, pero no. A las 11h la doctora nos da el alta y los cuidados que debemos tener en casa: calmantes durante 10 días, suplemento de hierro durante un mes, lavarme a diario la herida y secarla con el secador frío, no bañarme ni sumergirme, reposo la primera semana, después paseos cortos, no esfuerzos abdominales ni levantar pesos. Si tengo sangrado vaginal abundante o maloliente, fiebre o la herida abdominal segrega sangre o pus, tengo que ir a urgencias del Clínic. Me dan hora para las próximas visitas.

◊ 5 de mayo. Me quitan las grapas, sin dolor. A estas alturas puedo pasear bien aunque me canso enseguida. No tengo dolores, pero sí molestias a veces. En el ombligo me noto unos bultitos debajo de las heridas. El médico me los palpa y me dice que es la herida cicatrizando por dentro.

◊ 22 de mayo. Llevaba ya unos días empezando a ir a clase, con cuidado, pero en uno de esos días empiezo a encontrarme mal y me voy a casa. Empiezo a tener sangrados leves, pero cuando empiezan a no ser tan leves y la molestia sigue, voy a urgencias.

En la ecografía encuentran un hematoma interno de unos 3×2 cm, una acumulación de sangre producida por la propia cirugía. Me dicen que con los días se irá drenando la sangre por si sola y el hematoma desaparecerá.

◊ 30 de mayo. En la visita post-op me hacen otra exploración y eco. Me dicen que los puntos internos del fondo de la vagina están bien sellados, pero hay algún pequeño poro por donde baja la sangre del hematoma. Me recomiendan seguir sin esfuerzos hasta que lleve un tiempo sin sangrar nada, aplicarme aceite de rosa mosqueta en las cicatrices del abdomen y protegerlas del sol.

◊ 15 de junio. Los sangrados siguen, leves pero sin parar del todo. Una noche empiezo a tener fiebre y un flujo vaginal abundante y amarillento. Decido ir primero a urgencias en mi ciudad pensando que quizás no tiene nada que ver con la operación (piiiip, error, error).

El médico de allí, después de hacerme un montón de preguntas dice que seguro que no tiene nada que ver, que debo haber cogido fiebre como cualquier otra persona puede cogerla, pero que si tomando medicación no se me pasa, que vaya al Clínic al día siguiente (se curó en salud ahí). Que él hace un informe de todo lo que hemos hablado y lo sube a mi historial clínico (no lo hizo, qué tipo tan adorable eh).

◊ 17 de junio. No se me pasa la fiebre, así que voy a urgencias del Clínic. Me hacen exploración, eco y me cogen una muestra de flujo. Se ve que el hematoma se ha sobreinfectado. Necesitan hacerme una analítica para saber la gravedad de la infección y ver si me puedo medicar en casa o me tienen que ingresar.

Al cabo de unas 3h de espera los resultados indican que el valor de proteína C reactiva (PCR) debería estar a 1 y está a 17. Esto significa que la infección tiene que tratarse con medicación intravenosa y me tienen que ingresar. No saben aún qué tipo de bacteria ha provocado la infección, ya que el cultivo que me han hecho tarda más tiempo —a los días leo en mi historial que es una bacteria llamada Streptococcus pyogenes—.

Me ingresan en el mismo edificio donde estuve ingresado la otra vez, y me hacen un drenaje para canalizar la sangre del hematoma. En otras palabras, cogen ese pequeño poro por donde salía la sangre, me lo perforan con una especie de tubo para hacer el agujero más grande y sale la sangre de golpe. Es tan doloroso como suena , aunque es algo rápido.

El antibiótico por vena me deja chafado, con náuseas y diarrea pero por lo demás no tengo dolor. Estoy cuatro días ingresado, me hacen otra eco y me dicen que el hematoma y la inflamación han desaparecido. Me mandan 10 días de antibióticos en casa y reposo de nuevo. Durante ese tiempo los antibióticos me siguen dejando un poco chof y sigo sangrando a ratos, pero las náuseas y la diarrea desaparecen al no ser una medicación tan fuerte.

◊ 5 de julio. Visita final con el cirujano. Los sangrados en los últimos días eran ya intermitentes y de poca cantidad. Me explora y me dice que está todo bien curado, aunque se sigue viendo algo de sangre en el fondo de la vagina, que me limpia. Me manda hacerme tres lavativas vaginales en los próximos días.

Me dice que después de eso ya no debería sangrar más y podré empezar a hacer vida normal, tanto ejercicio, como bañarme, como retomar mi vida sexual (¡graciaaas!). Me dan el alta definitiva y me dicen que siga yendo a las revisiones ginecológicas periódicas en mi ciudad.

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Y hoy es 12 de julio, llevo unos días haciendo ya vida normal. He ido al gimnasio, a la piscina, he hecho la compra yo solito, y más cosas. En fin, que estoy bien. Muchas gracias a todes por los ánimos durante este tiempo que he estado malito 

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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16. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE I

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Me he recuperado por fin de la histerectomía y ya es hora de que os cuente cómo ha ido todo. Ya fui comentando que surgieron algunas complicaciones que han alargado el período de convalecencia. Dos meses y medio hasta el alta definitiva, pero no siempre es así de largo, lo habitual es un mes.

Como siempre digo, ¡ésta es solo mi experiencia y nadie debería tomarla como referencia ni como guía de cómo va a ir su operación!

Hay diferentes tipos de histerectomías. A mí me hicieron una histerectomía total con doble anexectomía, es decir, que me extirparon el útero completamente, las trompas de Falopio y los ovarios.

Existen diversas técnicas quirúrgicas para esta operación, en mi caso fue por vía laparoscópica, una técnica poco invasiva que se realiza introduciendo los diferentes instrumentos quirúrgicos y una pequeña cámara en el cuerpo mediante cuatro pequeñas incisiones en la zona abdominal, sin necesidad de una cirugía abierta. La anestesia es general.

No todes les médiques consideran indispensable que las personas trans en tratamiento hormonal con testosterona pasen por esta operación u otras variantes de histerectomía. Hay diferentes posiciones al respecto. Yo decidí hacérmela por mis propios motivos, que explicaré en una próxima publicación. En ésta me limito a detallar cómo fue el proceso de la operación.

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◊ 16 de noviembre de 2016. Tengo hora en la Unidad de Identidad de Género (UIG) de Barcelona para hablar sobre la histerectomía. Me operarán en el Hospital Clínic de Barcelona, donde se hacen las cirugías que entran por la Seguridad Social para personas trans.

◊ 16 de enero de 2017. Después de un par de visitas informativas y administrativas, me ponen en lista de espera. Me explican que en un período máximo de seis meses me llamarán, con una antelación de unas dos semanas respecto al día de la operación. El ingreso será de unas dos noches y el tiempo de baja aproximadamente un mes. De mientras, me van dando citas para las distintas pruebas pre-operatorias: analítica, revisión ginecológica, ecografía, visita con anestesista.

Me dan una dieta para hacer los cinco días antes de la operación, en la cual casi no hay nada vegano permitido (solo cereales no integrales, zumos sin pulpa, bebidas isotónicas, agua e infusiones). Como la proteína permitida es solamente animal y les médiques que me atienden no parecen tener mucha idea sobre la dieta vegana, le pregunto a mi dietista si puedo comer alguna proteína vegetal y me permite también tofu, leche de soja y yogures de soja.

◊ 18 de abril. Me llaman para decirme que en nueve días tengo la última visita pre-op y que en diez me operan. Así, desde que me puse en lista de espera hasta la fecha de la operación han pasado menos de cuatro meses.

◊ 27 de abril. En la última visita es cuando realmente me informan de todos los detalles. Horas de ayuno, hora de la operación. Que durante el ingreso compartiré habitación con otro chico trans al que operan el mismo día que a mí —un buen detalle para evitar situaciones incómodas—. Me dan una lavativa para hacerme el día antes para limpiar el recto y los intestinos, y un jabón antiséptico para limpiarme la zona abdominal. Me piden que si es posible lleve el pelo de la zona un poco recortado. Podré deambular pero no realizar esfuerzos ni hacer fuerza con los abdominales para nada. En las relaciones sexuales evitar penetración y esfuerzos abdominales. Podré hacer dieta normal e ir al wc de forma normal también.

Os recomiendo que si tenéis dudas sobre cualquier aspecto de la operación, preguntéis antes, no el último día como hice yo. Al pasar por tantes profesionales distintes, quizás piensan que ya te han informado a fondo o que ya lo harán en otra visita, y yo iba esperando a que llegase ese momento en vez de preguntar. Así que mi consejo: coge a cualquiera de les gines que te visiten y pregúntale todo hasta que te quedes tranquile.

◊ 28 de abril. Día de la operación. A las 8:30h ya estoy preparándome en la habitación y a las 10:15h me dan un diazepam. A las 11:00h puntual se me llevan en la camilla a quirófano. Me ponen la anestesia y me quedo bien dormidito. Me encanta esa sensación en los momentos antes de perder la consciencia con la anestesia, no me preguntéis porqué 

Me despierto en la habitación a las 18:30h muy atontado aún y mi familia me cuenta que todo ha ido bien. A elles se les ha ido informando de dónde estaba mediante una pantalla que indicaba si estaba en quirófano, en la sala de reanimación o siendo transportado a la habitación. La operación en si ha sido rápida y ha durado unas 2h. Veo a mi compi de habitación, que también le ha ido todo bien y está algo más despejado que yo.

Durante las primeras horas no siento dolor, pero tengo una sensación muy horrible de ganas de hacer caca urgentemente, como si no pudiese aguantarme. Les comento a las enfermeras y me dicen que no son ganas de ir al lavabo porque estoy completamente limpio por dentro. Es la presión del gas que se utiliza durante la operación, que hace fuerza sobre el recto y me provoca esa incomodidad (incomodidad es decir poco). Por suerte al rato se me va pasando. El cirujano me hace una visita rápida y me dice que todo ha ido bien.

Hasta la tarde-noche no me dejan empezar a beber agua a sorbos. Nos quitan la sonda y nos dicen que si en unas horas no conseguimos hacer pipí por nosotros mismos, nos tendrán que volver a sondar. Bebemos montón de agua y al rato conseguimos hacer pis —el terror era que tanto poner la sonda como quitarla es bastante doloroso—. Ceno normal y duermo bien.

*sigue en parte II*

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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15. “¡MI SEGUNDO CUMPLE-TESTO!”

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¡Hey! Estoy de celebración 😛 El día 30 hizo exactamente dos años de mi primera inyección del TRH (Tratamiento de Reemplazo Hormonal) con testosterona, y me gustaría explicaros qué sensaciones he tenido en relación al tratamiento.

Se suele decir que el TRH es como una segunda pubertad, así que como buen pseudo-púber mi cuerpo tuvo mucha actividad durante la primera fase, y ahora los cambios se están empezando a estabilizar. Probablemente esta estabilidad se va a mantener a partir de ahora, así que en principio con este post doy por cerrado este grupo de escritos sobre este tema en concreto.

Os dejo los links a los posts que escribí en su momento sobre los cambios a los 3, 6 y 9 meses de hormonas, al año de hormonas y al año y medio.

Recordad que los cambios que describo forman parte de mi experiencia personal y que cada cuerpo es mundo. No todas las personas reaccionan de la misma manera a la testosterona. Hay puntos en común, pero las necesidades y efectos varían significativamente en cada caso y por eso no hay que tomar estas descripciones como pauta definitiva. También por eso es importante que un médico especializado os informe detalladamente de todos los posibles efectos, dosis, vías de administración, contraindicaciones, etc. y os haga un seguimiento.

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➤Cambios físicos

Una recopilación de los cambios que han cesado o que siguen evolucionando pero muy lentamente, dispuestos por orden temporal de cuándo empecé a notarlos aproximadamente, sería:

-Aumento de la libido. Creo que lo primero que noté fue que desde las primeras semanas me puse como una moto. Ese nivel de cachondismo no ha bajado, pero me he acostumbrado a ello.

-Engrosamiento de la voz y agrandamiento de la nuez de Adán. También es de las primeras cosas que se notan, con sus consecuentes gallos iniciales.

-Cese de la menstruación. En el segundo o tercer mes de tratamiento dejé de tener la regla, aunque incluso después de eso estuve un tiempo teniendo dolores intermitentes parecidos a los de la regla.

-Agrandamiento del clítoris con molestias bastante fuertes durante los primeros meses, que relaciono con los períodos de crecimiento más drástico.

-Dolores de cabeza esporádicos e insomnio. Temporales, no puedo asegurar que fuesen consecuencia directa de la testosterona.

-Cambios en el olor corporal y la sudoración, más fuertes.

-Cambios en la lubricación vaginal. Menos cantidad de flujo en el día a día, excepto durante la excitación sexual.

-Piel más grasa y más gruesa, con granitos temporales en la cara, espalda y hombros.

-Aumento del apetito y cambios en el metabolismo. Aprovechar para prestar atención a la dieta es una buena idea.

Actualmente, quizás solo los siguientes puntos son los que aún están evolucionando de forma más notoria:

-Redistribución de la grasa corporal, aumento de la masa muscular y variación del peso. De nuevo la dieta y el deporte influyen mucho aquí.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. Para acelerar la aparición de la barba me estoy ayudando de Minoxidil.

➤Cambios mentales

En cuanto a los cambios psicológicos me es más difícil interpretarlos y expresarlos. En parte porque me resulta complicado de por si gestionar todas estas vivencias y sensaciones; en parte porque no están vinculados únicamente a los efectos del tratamiento, sino que influyen todo el proceso de transición y  muchos otros aspectos.

Puedo decir que en estos dos años me he convertido en una persona más feliz, con más autoestima, confianza y seguridad; más estable emocionalmente y liberada sexualmente, con más esperanza y con voluntad de vivir… Suena más bonito de lo que es, ya que todas estas mejoras son lentas y graduales, y yo partí de una depresión muy profunda. Me quedan muchas inseguridades por superar y mucho camino por recorrer. Y por supuesto aquí solo estoy hablando de mis propios retos personales; de cara al mundo vivir como persona transexual supone inevitablemente tener que enfrentarse a muchos obstáculos y contrariedades ya solo por el hecho de ser trans.

Lo que está claro es que si echo la vista hacia atrás, el tratamiento hormonal ha marcado un antes y un después en mi vida, en mi salud y en mi bienestar. Para mí el TRH es una necesidad vital, no un mero capricho, y sé que eso lo comparto con la gran mayoría de personas trans en TRH que conozco. Por eso es indispensable que las necesidades de las personas trans sean escuchadas y tenidas en cuenta.

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¡Y hasta aquí el reporte de mi cumple-testo! Sé que he tenido el blog un poco abandonado en cuanto a escritos propios, pero tengo algunas ideas en mente 🙂 De mientras ya sabéis que sigo compartiendo noticias y artículos que encuentro interesantes, y que atiendo cualquier duda en los comentarios o por privado para ayudar en lo que pueda.

¡Un abrazaco! :*

Imagen: Recolección de algunas de las fotos que me hizo Mara Haro para su proyecto “Toward Myself”, en el que colaboré. Son del día que me recetaron las hormonas y me pinché por primera vez ^^

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14. “¡UN AÑO Y MEDIO DE HORMONAS!”

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¡Buenas! Ya hacía bastante que no escribía sobre los cambios que he ido notando en relación al tratamiento de reemplazo hormonal. El 30 de marzo de 2016 hará un año y medio desde mi primer pinchazo de testosterona. Decidí ir describiendo el proceso cada cierto tiempo, así que aquí os dejo los links a las anteriores publicaciones, por si queréis hacer memoria:

Resumen de los 3, 6 y 9 meses de hormonas aquí.

1 año de hormonas aquí.

Recordad que los tratamientos hormonales deben tener prescripción y seguimiento por parte de un médico especializado.

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➤Cambios físicos
Muchos de los cambios que experimenté en los primeros meses ya han quedado estables, o en caso de que estén aún evolucionando lo hacen de forma tan lenta que personalmente no me doy cuenta de ello. Son tales como:

-Agravamiento de la voz.
-Piel más grasa y más gruesa.
-Cese de la menstruación y cambios en el flujo vaginal.
-Cambios en el olor corporal y la sudoración.
-Crecimiento del clítoris.
-Aumento de la libido.
-Ahora que recuerdo, algunas personas dicen que me ven más nuez en el cuello. Yo no me había fijado, pero ahí lo dejo.

Otros cambios siguen su curso:

-Cambios en el apetito, la distribución de la grasa, la masa muscular y el peso corporal. Desde que empecé el tratamiento, he variado mucho de peso. No solo por la testosterona sino por otros factores, como el hecho de que antes de empezar el tratamiento casi no comía por la depresión, después volví a comer bien y retomé el deporte, durante el post-operatorio de la mastectomía estuve muchas semanas sin hacer nada de ejercicio, etc. En definitiva pasé de 48 a 60kg durante los primeros nueve meses, después perdí unos 3kg y desde entonces estoy más o menos estable. Creo que en general es normal ganar peso e hincharse notablemente con la testosterona al principio y después estabilizarse, pero esto depende mucho del estilo de vida que lleves y la predisposición anatómica de cada une.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. El pelo es en lo que actualmente veo más evolución. Vaya, que cada vez soy más peludito 😀 Esto me hace especial ilusión en cuanto a la barba, porque modifica mucho el aspecto general del rostro, y no me desagrada en cuanto al cuerpo. Debo decir, además, que para el crecimiento de la barba he estado ayudándome de un medicamento llamado Minoxidil y que he notado bastante sus efectos. Si os interesa saber más sobre el Minoxidil ya hablaré sobre ello en otro post y puedo colgar algunas fotos que me he ido haciendo para poder ver la comparación.

Por otro lado, han dejado de sucederme algunas reacciones que mi cuerpo tuvo con la testosterona:

-Ya no me salen tantos granitos por la cara, espalda y hombros como en los primeros meses.

-Tampoco he vuelto a tener, excepto algún día puntual, los dolores bastante molestos que tenía. Me refiero a dolores de cabeza, dolor en la zona de los ovarios y en la zona del clítoris (supongo que este último era debido al crecimiento del clítoris, que como ya no me duele deduzco que no está creciendo más o que, si lo sigue haciendo, lo hace muy lentamente). También había tenido algo de insomnio pero como he ido modificando a menudo los horarios no puedo decir si estaba relacionado con la testo o no.

➤Cambios mentales
Como siempre digo, los cambios psicológicos que estoy experimentando no los puedo vincular únicamente a las hormonas sino que tienen que ver con todo el proceso de transición y con mi historia vital personal.

-En general puedo decir que mi vida está mejorando poco a poco e incluso hay momentos que me siento feliz o por lo menos esperanzado, aunque con matices. Resumir en pocas palabras mi estado emocional y mis sensaciones no sería nada fácil, pero en algunas ocasiones he usado el blog para expresar pensamientos que creo que reflejan una pequeña parte de lo que estoy pasando. Por ejemplo, escribí sobre cómo sé que aún tengo demasiados conflictos mentales conmigo mismo, pero siento que avanzo en la dirección correcta.

-El hecho de que ahora “paso” más fácilmente como hombre, con toda la controversia que implica el fenómeno del “passing”, hace que mi vida cotidiana sea un poco más cómoda, me agrade o no que esto sea así. El “passing” es el hecho de ser identificade como hombre o como mujer a ojos de les demás, es decir, que no se te “confunda” o que no se te “note” si eres una persona transexual o transgénero, sino que “pases” o “cueles” como hombre cis o mujer cis (no-trans). Así, con muchas “comillas” todo, porque esta identificación como hombre o mujer según la apariencia física y el comportamiento de las personas se suele basar en gran medida en los estereotipos de género impuestos por la sociedad, los cuales nos perjudican de muchas maneras a todes (también a la gente cis).

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No puedo despedirme sin recordar que ya he cumplido un año con mi nuevo pechito operado por mastectomía y que estoy muy contento de cómo ha quedado 😀 Las cicatrices y los tejidos han curado bien, ahora solo queda dejar que el paso del tiempo siga haciendo su trabajo en la recuperación de la sensibilidad y seguir yendo a las revisiones médicas de control.

Un saludo a todes y gracias por leerme :*

Foto: De este sábado, haciendo nuevos amigos 😛

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9. “UN SUEÑO CUMPLIDO: MASTECTOMÍA”

PicMonkey Collage - Còpia

[Texto publicado el 22/06/2015]

Voy a contaros una de las experiencias más gratificantes de mi vida a través de estas fotos. Están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba a abajo, no las he numerado porque me parece que así queda más bonico el collage :3 Explicaré un poco y luego describiré las fotos por orden.

PD: Como veis, no tengo problema en mostraros esa parte de mi cuerpo tanto el antes como el después, porque creo que el cambio es impactante y digno de ver. Qué gracioso que la censura de facebook me obligue a tapar dos pezones en una foto y no los mismos dos pezones al cabo de unas horas, ¿eh? Son exactamente los MISMOS pezones de la MISMA persona, pero después de una operación se han convertido mágicamente en pezones “”de hombre””, con lo cual a partir de entonces puedo exhibirme sin camiseta tanto como me apetezca (??) Según esta práctica de escandalizarse y censurar pechos femeninos, antes de la mastectomía o seguía siendo una mujer, o era un hombre con tetas “”de mujer””, o los hombres cisexuales con tetas grandes también tienen esa parte “”de mujer””, o, o… Qué lío, joder. Me encanta la hipocresía machista ❤ *ironía mode on*#freethenipple

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Tener pecho para mí siempre fue una molestia. Cuando era pequeño y se me empezó a desarrollar era una sensación rara, es normal en la pubertad sentirte extrañx con los cambios que sufre tu cuerpo. Pero pasada la pubertad la relación con mi cuerpo desarrollado seguía siendo complicada. En la adolescencia incluso llevé camisetas ajustadas, escotadas, sujetadores con push-ups y corsés. Suena contradictorio, pero la razón es que a veces las necesidades y deseos personales son algo tan escondido en el subconsciente que cuesta muchísimo descifrarlo e interpretarlo uno mismo. Ni se me pasaba por la cabeza la posibilidad de que una “niña” —lo que se supone que yo era— no quisiera tener tetas y disfrutar de ellas. Cuando crecí un poco más fui viendo que las chicas que me atraían tenían muy poco pecho, y pensé que eso era lo que quería para mí. Al ser bisexual/pansexual, siempre me ha costado discernir entre el tipo de persona que me gusta y el tipo de persona que quiero ser. En ocasiones esto lleva a confundirte y en otras, por el contrario, ayuda a forjar tu propia identidad.

Empecé a usar ropa ancha, sujetadores de deporte, e intentar adelgazar al máximo para reducir esos bultos. Los sentía como eso, dos bultos pegados a mi cuerpo que no deberían estar allí, sin ninguna función ni utilidad, acomplejándome. Me di cuenta de que deseaba un pectoral plano, pero la idea de operarme y mantener el resto de mi apariencia igual no me convencía tampoco. Creo que legalmente ni siquiera podría haberme operado entonces, ya que te piden un diagnóstico psicológico conforme eres transexual (lo cual es problemático para muchas personas que no desean un cuerpo estandarizado completamente “masculino” o completamente “femenino” o que no se sienten ni hombres ni mujeres). No fue hasta que tomé la decisión de empezar todo el proceso de hormonas, cambio de nombre y salida del armario que vi clarísimo que me iba a operar cuanto antes. Además, ya era prácticamente incapaz de salir a la calle sin binder, un tipo de faja compresora que disimula los pechos, pero que llevado diariamente es molesto por la presión que hace sobre la piel, la circulación, el calor… Es una prenda salvadora —la primera vez que me lo puse lloré de emoción de poder verme completamente plano— pero castigadora a la vez —aparte de su incomodidad, cada vez que me lo quitaba o que tenía que ponerme un bañador de chica para ir a la piscina era una bofetada de realidad muy dura—.

No sé ni cómo expresar con palabras la sensación que tuve el primer día que vi uno de mis mayores sueños cumplido… Pero vamos por partes:

⋆ 1ª foto: Unos meses antes de la operación.

Busqué información sobre los cirujanos que realizaban esta operación en España, y me decidí por el Dr. Alberto Musolas en Barcelona. Hay la posibilidad de operarse por la sanidad pública para ahorrarte tener que pagar una clínica privada, pero la lista de espera es muy larga y no sabes qué cirujano te va a tocar. Tuve la suerte de poder permitírmelo económicamente y fue el dinero mejor invertido de mi vida, así que no me arrepiento de haber escogido esa opción.

Tuve una primera visita con el doctor Musolas en la que me explicó todo el procedimiento, resolvió mis dudas y me analizó la zona para escoger cuál era la mejor técnica según mi caso. Me mandó hacerme las pruebas preoperatorias (analítica, electrocardiograma, radiografía de tórax) y el diagnóstico de disforia de género. Me recomendó cuidarme al máximo y ejercitar los músculos pectorales hasta el día de la operación, así que centré mis entrenos en trabajarlos durante dos o tres meses. Los resultados de esta cirugía son mejores cuando el tamaño del pecho es reducido y simétrico, si se tiene mucho músculo y poca grasa, además de calidad de la piel, buena cicatrización, etc. En ese sentido partía de una buena base: más o menos delgado y fibrado, piel de la zona y cicatrización normal, aunque tenía las areolas grandes como galletas maría (todo el rectángulo negro censurador de la foto es pezón xD, pero en la operación se recortan, se hacen más pequeños y se vuelven a poner) y, como la mayoría de gente, tenía un pecho algo más grande que el otro, pero no fueron cosas problemáticas.

⋆ 2ª foto: Unos minutos antes de entrar a quirófano.

Acordamos la fecha, jueves 12 de marzo. Podría haber sido antes, pero por estudios y trabajo no me iba bien. Mi amigo de la foto me dijo que iba a coger un vuelo (vive en la otra punta del país) para estar presente en mi gran día y poder cuidarme las dos semanas posteriores a la operación. Tuve una visita el día 10 para entregar las pruebas, firmar papeleos y escuchar las instrucciones: forma de pago, hora de la visita, 8h de ayuno, quitarme todos los piercings o cambiarlos por piercings de plástico (sí, sí, mis 16 piercings contando los pendientes, una hora entera para quitármelos). Estuve muy nervioso los días antes, más porque pensaba que la recuperación sería muy dolorosa y eterna que no por miedo a que quedase mal el resultado o hubiese algún problema en el quirófano. Pero las ganas de verme tal y como debería haber sido desde siempre superaban el miedo con creces. La noche anterior hice una especie de relajación-meditación antes de ir a dormir para confirmar el paso tan grande que iba a dar en mi camino.

⋆ 3ª foto: ¡¡Recién operado!!

La intervención fue por la mañana y por lo visto duró unas 2h30. Todo fue perfecto. Cuando me desperté de la anestesia general estaba bastante hecho polvo y apenas podía moverme, pero sin demasiado dolor gracias a los calmantes. El ingreso en el hospital es de un día y noche enteros, obviamente en las primeras horas no puedes apenas moverte, ni comer, ni beber, y hasta para hacer pipí te tienen que ayudar 😦 Pero el personal médico me atendió muy amablemente y fue más llevable de lo que esperaba. Mi amigo pasó la noche conmigo en la habitación y algunos amigos y familiares fueron turnándose para visitarme.

⋆ 4ª foto: La faja infernal.

Ese vendaje blanco que se ve debajo de la tela azul es una faja que te ponen justo al acabar la cirugía y que tienes que llevar prácticamente las 24h durante un mes entero aproximadamente. Va muy apretada para que la piel y los tejidos se adhieran correctamente de nuevo y es muy, muy molesta, sobre todo para dormir. Estoy acostumbrado a llevar binder, pero esto es diferente. Durante los primeros tres o cuatro días no te la quitas ni para ducharte, y el tronco del cuerpo está tan entumecido que no puedes mover los brazos, por eso es importante tener a alguien que te ayude a ducharte y a moverte. Después te dejan quitártela solo para ducharte. Es muy alentador y la ducha se convierte en el mejor momento del día, ya que puedes ver tus tetitas nuevas y ver cómo evolucionan cada día. La zona está aún dormida, así que si no te mueves bruscamente, el post-operatorio no es doloroso, aunque depende del caso. Solo es molesto por el hecho de estar tieso como un robot e ir apretado. Al cabo de las 4 o 5 semanas ya puedes, con mucha alegría, tirar la faja a la basura para siempre. O lavarla y guardarla como recuerdo, va a gustos, pero yo la tiré sin dudar XD

⋆ 5ª foto: Ya en casa, 4 días post-operatorio, ¡¡puedo verme en el espejo!!

Al día siguiente de la operación me dieron el alta para ir a casa. Aunque me recetaron más calmantes apenas me tomé ninguno porque las molestias eran aguantables. El lunes 16 el doctor me visitó para quitarme los puntos y me dijo que ya podía quitarme la faja para ducharme sin frotar la zona porque aún estaba muy reciente. El primer día que pude mirarme en el espejo, mi torso estaba hinchado, con costras, sangre, las tiritas, el rotulador verde de las marcas del cirujano, la piel amarilla, el tacto extraño… Pero me pareció el pectoral más bonito del mundo. No podía creérmelo. Abracé a mi amigo y me puse a llorar de felicidad. Fue una sensación muy especial que se me quedó grabada =]

⋆ 6ª foto: Puntos fuera.

Esta foto debería ser la quinta, pero como hay gente que al verla se piensa que eso es el quirófano en el momento de la intervención (sí, así, sin guantes, sin mascarilla, sin anestesia y sin sangre ni ná), la he puesto después para que no haya confusión, ya que en la otra se ve que ya estoy operado. Es del mismo día, cuando me están quitando los puntos del pezón. No hay sensibilidad, así que no es doloroso aunque te estén y estirando y cortando hilos por ahí. Los puntos de la cicatriz, debajo de esas tiritas, caen solos con el tiempo.

⋆ 7ª foto: 15 días post-operatorio.

Los puntos van cayendo, las heridas van curando, mejora la movilidad poco a poco. Los pezones están oscuros porque aún tienen la costra que tiene que saltar. Volví a clase después de faltar dos semanas, unas vacaciones merecidas 😛

⋆ 8ª foto: Ya ha pasado un mes.

Tuve otra visita con el doctor para controlar que evolucionaba correctamente. Ya no llevo la faja, los puntos y las costras ya cayeron, los pezones están en carne rosada muy reciente. A partir de ahora hay que poner aceite de rosa mosqueta o similar dos veces al día, haciendo presión con los dedos (esto al principio da una sensación muy grimosa porque la sensibilidad es diferente). El doctor me dice que puedo hacer vida normal mientras proteja las cicatrices (protección solar máxima si tomo el sol, higiene, cuidados, etc.) Puedo empezar a volver a hacer deporte suave.

⋆ 9ª foto: Actualmente, más de cuatro meses.

Las cicatrices van curando —tardan años en disimularse lo máximo posible —, los pezones van cogiendo el tono natural. Ya solo queda una visita de control con el médico en septiembre y dejar que el tiempo haga su efecto en el disimulo de las cicatrices. Algunas personas me dicen que me tatúe encima cuando esté curado para taparlas, pero la verdad es que me gustan mis cicatrices. Para mí son heridas que tienen una historia detrás y no me importa que puedan ser desveladoras de mi transexualidad. ¡No sé muy bien cómo expresarlo pero me gusta tenerlas y no me avergüenzo de ellas!

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Como conclusión diría que pienso que esta parte de mi cuerpo debería haber sido así desde el principio, pero el hecho de que no haya sido así hace que ahora la valore mucho más. Algo que el resto de gente no disfruta especialmente porque nunca ha tenido problema con ello y lo ha dado siempre por sentado, a mí me hace ilusión y lo disfruto día a día.

No es únicamente tener por fin la comodidad que siempre he deseado y verme bien. Es empezar a quererme a mí mismo, sentirme en armonía con lo que soy, cada día un poquito más feliz.

Gracias a todxs por leerme y espero vuestras opiniones, dudas y experiencias.
Un besazo.

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