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15. “¡MI SEGUNDO CUMPLE-TESTO!”

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¡Hey! Estoy de celebración 😛 El día 30 hizo exactamente dos años de mi primera inyección del TRH (Tratamiento de Reemplazo Hormonal) con testosterona, y me gustaría explicaros qué sensaciones he tenido en relación al tratamiento.

Se suele decir que el TRH es como una segunda pubertad, así que como buen pseudo-púber mi cuerpo tuvo mucha actividad durante la primera fase, y ahora los cambios se están empezando a estabilizar. Probablemente esta estabilidad se va a mantener a partir de ahora, así que en principio con este post doy por cerrado este grupo de escritos sobre este tema en concreto.

Os dejo los links a los posts que escribí en su momento sobre los cambios a los 3, 6 y 9 meses de hormonas, al año de hormonas y al año y medio.

Recordad que los cambios que describo forman parte de mi experiencia personal y que cada cuerpo es mundo. No todas las personas reaccionan de la misma manera a la testosterona. Hay puntos en común, pero las necesidades y efectos varían significativamente en cada caso y por eso no hay que tomar estas descripciones como pauta definitiva. También por eso es importante que un médico especializado os informe detalladamente de todos los posibles efectos, dosis, vías de administración, contraindicaciones, etc. y os haga un seguimiento.

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➤Cambios físicos

Una recopilación de los cambios que han cesado o que siguen evolucionando pero muy lentamente, dispuestos por orden temporal de cuándo empecé a notarlos aproximadamente, sería:

-Aumento de la libido. Creo que lo primero que noté fue que desde las primeras semanas me puse como una moto. Ese nivel de cachondismo no ha bajado, pero me he acostumbrado a ello.

-Engrosamiento de la voz y agrandamiento de la nuez de Adán. También es de las primeras cosas que se notan, con sus consecuentes gallos iniciales.

-Cese de la menstruación. En el segundo o tercer mes de tratamiento dejé de tener la regla, aunque incluso después de eso estuve un tiempo teniendo dolores intermitentes parecidos a los de la regla.

-Agrandamiento del clítoris con molestias bastante fuertes durante los primeros meses, que relaciono con los períodos de crecimiento más drástico.

-Dolores de cabeza esporádicos e insomnio. Temporales, no puedo asegurar que fuesen consecuencia directa de la testosterona.

-Cambios en el olor corporal y la sudoración, más fuertes.

-Cambios en la lubricación vaginal. Menos cantidad de flujo en el día a día, excepto durante la excitación sexual.

-Piel más grasa y más gruesa, con granitos temporales en la cara, espalda y hombros.

-Aumento del apetito y cambios en el metabolismo. Aprovechar para prestar atención a la dieta es una buena idea.

Actualmente, quizás solo los siguientes puntos son los que aún están evolucionando de forma más notoria:

-Redistribución de la grasa corporal, aumento de la masa muscular y variación del peso. De nuevo la dieta y el deporte influyen mucho aquí.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. Para acelerar la aparición de la barba me estoy ayudando de Minoxidil.

➤Cambios mentales

En cuanto a los cambios psicológicos me es más difícil interpretarlos y expresarlos. En parte porque me resulta complicado de por si gestionar todas estas vivencias y sensaciones; en parte porque no están vinculados únicamente a los efectos del tratamiento, sino que influyen todo el proceso de transición y  muchos otros aspectos.

Puedo decir que en estos dos años me he convertido en una persona más feliz, con más autoestima, confianza y seguridad; más estable emocionalmente y liberada sexualmente, con más esperanza y con voluntad de vivir… Suena más bonito de lo que es, ya que todas estas mejoras son lentas y graduales, y yo partí de una depresión muy profunda. Me quedan muchas inseguridades por superar y mucho camino por recorrer. Y por supuesto aquí solo estoy hablando de mis propios retos personales; de cara al mundo vivir como persona transexual supone inevitablemente tener que enfrentarse a muchos obstáculos y contrariedades ya solo por el hecho de ser trans.

Lo que está claro es que si echo la vista hacia atrás, el tratamiento hormonal ha marcado un antes y un después en mi vida, en mi salud y en mi bienestar. Para mí el TRH es una necesidad vital, no un mero capricho, y sé que eso lo comparto con la gran mayoría de personas trans en TRH que conozco. Por eso es indispensable que las necesidades de las personas trans sean escuchadas y tenidas en cuenta.

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¡Y hasta aquí el reporte de mi cumple-testo! Sé que he tenido el blog un poco abandonado en cuanto a escritos propios, pero tengo algunas ideas en mente 🙂 De mientras ya sabéis que sigo compartiendo noticias y artículos que encuentro interesantes, y que atiendo cualquier duda en los comentarios o por privado para ayudar en lo que pueda.

¡Un abrazaco! :*

Imagen: Recolección de algunas de las fotos que me hizo Mara Haro para su proyecto “Toward Myself”, en el que colaboré. Son del día que me recetaron las hormonas y me pinché por primera vez ^^

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14. “¡UN AÑO Y MEDIO DE HORMONAS!”

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¡Buenas! Ya hacía bastante que no escribía sobre los cambios que he ido notando en relación al tratamiento de reemplazo hormonal. El 30 de marzo de 2016 hará un año y medio desde mi primer pinchazo de testosterona. Decidí ir describiendo el proceso cada cierto tiempo, así que aquí os dejo los links a las anteriores publicaciones, por si queréis hacer memoria:

Resumen de los 3, 6 y 9 meses de hormonas aquí.

1 año de hormonas aquí.

Recordad que los tratamientos hormonales deben tener prescripción y seguimiento por parte de un médico especializado.

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➤Cambios físicos
Muchos de los cambios que experimenté en los primeros meses ya han quedado estables, o en caso de que estén aún evolucionando lo hacen de forma tan lenta que personalmente no me doy cuenta de ello. Son tales como:

-Agravamiento de la voz.
-Piel más grasa y más gruesa.
-Cese de la menstruación y cambios en el flujo vaginal.
-Cambios en el olor corporal y la sudoración.
-Crecimiento del clítoris.
-Aumento de la libido.
-Ahora que recuerdo, algunas personas dicen que me ven más nuez en el cuello. Yo no me había fijado, pero ahí lo dejo.

Otros cambios siguen su curso:

-Cambios en el apetito, la distribución de la grasa, la masa muscular y el peso corporal. Desde que empecé el tratamiento, he variado mucho de peso. No solo por la testosterona sino por otros factores, como el hecho de que antes de empezar el tratamiento casi no comía por la depresión, después volví a comer bien y retomé el deporte, durante el post-operatorio de la mastectomía estuve muchas semanas sin hacer nada de ejercicio, etc. En definitiva pasé de 48 a 60kg durante los primeros nueve meses, después perdí unos 3kg y desde entonces estoy más o menos estable. Creo que en general es normal ganar peso e hincharse notablemente con la testosterona al principio y después estabilizarse, pero esto depende mucho del estilo de vida que lleves y la predisposición anatómica de cada une.

-Aumento de vello corporal y facial y cambios en los rasgos faciales. El pelo es en lo que actualmente veo más evolución. Vaya, que cada vez soy más peludito 😀 Esto me hace especial ilusión en cuanto a la barba, porque modifica mucho el aspecto general del rostro, y no me desagrada en cuanto al cuerpo. Debo decir, además, que para el crecimiento de la barba he estado ayudándome de un medicamento llamado Minoxidil y que he notado bastante sus efectos. Si os interesa saber más sobre el Minoxidil ya hablaré sobre ello en otro post y puedo colgar algunas fotos que me he ido haciendo para poder ver la comparación.

Por otro lado, han dejado de sucederme algunas reacciones que mi cuerpo tuvo con la testosterona:

-Ya no me salen tantos granitos por la cara, espalda y hombros como en los primeros meses.

-Tampoco he vuelto a tener, excepto algún día puntual, los dolores bastante molestos que tenía. Me refiero a dolores de cabeza, dolor en la zona de los ovarios y en la zona del clítoris (supongo que este último era debido al crecimiento del clítoris, que como ya no me duele deduzco que no está creciendo más o que, si lo sigue haciendo, lo hace muy lentamente). También había tenido algo de insomnio pero como he ido modificando a menudo los horarios no puedo decir si estaba relacionado con la testo o no.

➤Cambios mentales
Como siempre digo, los cambios psicológicos que estoy experimentando no los puedo vincular únicamente a las hormonas sino que tienen que ver con todo el proceso de transición y con mi historia vital personal.

-En general puedo decir que mi vida está mejorando poco a poco e incluso hay momentos que me siento feliz o por lo menos esperanzado, aunque con matices. Resumir en pocas palabras mi estado emocional y mis sensaciones no sería nada fácil, pero en algunas ocasiones he usado el blog para expresar pensamientos que creo que reflejan una pequeña parte de lo que estoy pasando. Por ejemplo, escribí sobre cómo sé que aún tengo demasiados conflictos mentales conmigo mismo, pero siento que avanzo en la dirección correcta.

-El hecho de que ahora “paso” más fácilmente como hombre, con toda la controversia que implica el fenómeno del “passing”, hace que mi vida cotidiana sea un poco más cómoda, me agrade o no que esto sea así. El “passing” es el hecho de ser identificade como hombre o como mujer a ojos de les demás, es decir, que no se te “confunda” o que no se te “note” si eres una persona transexual o transgénero, sino que “pases” o “cueles” como hombre cis o mujer cis (no-trans). Así, con muchas “comillas” todo, porque esta identificación como hombre o mujer según la apariencia física y el comportamiento de las personas se suele basar en gran medida en los estereotipos de género impuestos por la sociedad, los cuales nos perjudican de muchas maneras a todes (también a la gente cis).

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No puedo despedirme sin recordar que ya he cumplido un año con mi nuevo pechito operado por mastectomía y que estoy muy contento de cómo ha quedado 😀 Las cicatrices y los tejidos han curado bien, ahora solo queda dejar que el paso del tiempo siga haciendo su trabajo en la recuperación de la sensibilidad y seguir yendo a las revisiones médicas de control.

Un saludo a todes y gracias por leerme :*

Foto: De este sábado, haciendo nuevos amigos 😛

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9. “UN SUEÑO CUMPLIDO: MASTECTOMÍA”

PicMonkey Collage - Còpia

[Texto publicado el 22/06/2015]

Voy a contaros una de las experiencias más gratificantes de mi vida a través de estas fotos. Están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba a abajo, no las he numerado porque me parece que así queda más bonico el collage :3 Explicaré un poco y luego describiré las fotos por orden.

PD: Como veis, no tengo problema en mostraros esa parte de mi cuerpo tanto el antes como el después, porque creo que el cambio es impactante y digno de ver. Qué gracioso que la censura de facebook me obligue a tapar dos pezones en una foto y no los mismos dos pezones al cabo de unas horas, ¿eh? Son exactamente los MISMOS pezones de la MISMA persona, pero después de una operación se han convertido mágicamente en pezones “”de hombre””, con lo cual a partir de entonces puedo exhibirme sin camiseta tanto como me apetezca (??) Según esta práctica de escandalizarse y censurar pechos femeninos, antes de la mastectomía o seguía siendo una mujer, o era un hombre con tetas “”de mujer””, o los hombres cisexuales con tetas grandes también tienen esa parte “”de mujer””, o, o… Qué lío, joder. Me encanta la hipocresía machista ❤ *ironía mode on*#freethenipple

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Tener pecho para mí siempre fue una molestia. Cuando era pequeño y se me empezó a desarrollar era una sensación rara, es normal en la pubertad sentirte extrañx con los cambios que sufre tu cuerpo. Pero pasada la pubertad la relación con mi cuerpo desarrollado seguía siendo complicada. En la adolescencia incluso llevé camisetas ajustadas, escotadas, sujetadores con push-ups y corsés. Suena contradictorio, pero la razón es que a veces las necesidades y deseos personales son algo tan escondido en el subconsciente que cuesta muchísimo descifrarlo e interpretarlo uno mismo. Ni se me pasaba por la cabeza la posibilidad de que una “niña” —lo que se supone que yo era— no quisiera tener tetas y disfrutar de ellas. Cuando crecí un poco más fui viendo que las chicas que me atraían tenían muy poco pecho, y pensé que eso era lo que quería para mí. Al ser bisexual/pansexual, siempre me ha costado discernir entre el tipo de persona que me gusta y el tipo de persona que quiero ser. En ocasiones esto lleva a confundirte y en otras, por el contrario, ayuda a forjar tu propia identidad.

Empecé a usar ropa ancha, sujetadores de deporte, e intentar adelgazar al máximo para reducir esos bultos. Los sentía como eso, dos bultos pegados a mi cuerpo que no deberían estar allí, sin ninguna función ni utilidad, acomplejándome. Me di cuenta de que deseaba un pectoral plano, pero la idea de operarme y mantener el resto de mi apariencia igual no me convencía tampoco. Creo que legalmente ni siquiera podría haberme operado entonces, ya que te piden un diagnóstico psicológico conforme eres transexual (lo cual es problemático para muchas personas que no desean un cuerpo estandarizado completamente “masculino” o completamente “femenino” o que no se sienten ni hombres ni mujeres). No fue hasta que tomé la decisión de empezar todo el proceso de hormonas, cambio de nombre y salida del armario que vi clarísimo que me iba a operar cuanto antes. Además, ya era prácticamente incapaz de salir a la calle sin binder, un tipo de faja compresora que disimula los pechos, pero que llevado diariamente es molesto por la presión que hace sobre la piel, la circulación, el calor… Es una prenda salvadora —la primera vez que me lo puse lloré de emoción de poder verme completamente plano— pero castigadora a la vez —aparte de su incomodidad, cada vez que me lo quitaba o que tenía que ponerme un bañador de chica para ir a la piscina era una bofetada de realidad muy dura—.

No sé ni cómo expresar con palabras la sensación que tuve el primer día que vi uno de mis mayores sueños cumplido… Pero vamos por partes:

⋆ 1ª foto: Unos meses antes de la operación.

Busqué información sobre los cirujanos que realizaban esta operación en España, y me decidí por el Dr. Alberto Musolas en Barcelona. Hay la posibilidad de operarse por la sanidad pública para ahorrarte tener que pagar una clínica privada, pero la lista de espera es muy larga y no sabes qué cirujano te va a tocar. Tuve la suerte de poder permitírmelo económicamente y fue el dinero mejor invertido de mi vida, así que no me arrepiento de haber escogido esa opción.

Tuve una primera visita con el doctor Musolas en la que me explicó todo el procedimiento, resolvió mis dudas y me analizó la zona para escoger cuál era la mejor técnica según mi caso. Me mandó hacerme las pruebas preoperatorias (analítica, electrocardiograma, radiografía de tórax) y el diagnóstico de disforia de género. Me recomendó cuidarme al máximo y ejercitar los músculos pectorales hasta el día de la operación, así que centré mis entrenos en trabajarlos durante dos o tres meses. Los resultados de esta cirugía son mejores cuando el tamaño del pecho es reducido y simétrico, si se tiene mucho músculo y poca grasa, además de calidad de la piel, buena cicatrización, etc. En ese sentido partía de una buena base: más o menos delgado y fibrado, piel de la zona y cicatrización normal, aunque tenía las areolas grandes como galletas maría (todo el rectángulo negro censurador de la foto es pezón xD, pero en la operación se recortan, se hacen más pequeños y se vuelven a poner) y, como la mayoría de gente, tenía un pecho algo más grande que el otro, pero no fueron cosas problemáticas.

⋆ 2ª foto: Unos minutos antes de entrar a quirófano.

Acordamos la fecha, jueves 12 de marzo. Podría haber sido antes, pero por estudios y trabajo no me iba bien. Mi amigo de la foto me dijo que iba a coger un vuelo (vive en la otra punta del país) para estar presente en mi gran día y poder cuidarme las dos semanas posteriores a la operación. Tuve una visita el día 10 para entregar las pruebas, firmar papeleos y escuchar las instrucciones: forma de pago, hora de la visita, 8h de ayuno, quitarme todos los piercings o cambiarlos por piercings de plástico (sí, sí, mis 16 piercings contando los pendientes, una hora entera para quitármelos). Estuve muy nervioso los días antes, más porque pensaba que la recuperación sería muy dolorosa y eterna que no por miedo a que quedase mal el resultado o hubiese algún problema en el quirófano. Pero las ganas de verme tal y como debería haber sido desde siempre superaban el miedo con creces. La noche anterior hice una especie de relajación-meditación antes de ir a dormir para confirmar el paso tan grande que iba a dar en mi camino.

⋆ 3ª foto: ¡¡Recién operado!!

La intervención fue por la mañana y por lo visto duró unas 2h30. Todo fue perfecto. Cuando me desperté de la anestesia general estaba bastante hecho polvo y apenas podía moverme, pero sin demasiado dolor gracias a los calmantes. El ingreso en el hospital es de un día y noche enteros, obviamente en las primeras horas no puedes apenas moverte, ni comer, ni beber, y hasta para hacer pipí te tienen que ayudar 😦 Pero el personal médico me atendió muy amablemente y fue más llevable de lo que esperaba. Mi amigo pasó la noche conmigo en la habitación y algunos amigos y familiares fueron turnándose para visitarme.

⋆ 4ª foto: La faja infernal.

Ese vendaje blanco que se ve debajo de la tela azul es una faja que te ponen justo al acabar la cirugía y que tienes que llevar prácticamente las 24h durante un mes entero aproximadamente. Va muy apretada para que la piel y los tejidos se adhieran correctamente de nuevo y es muy, muy molesta, sobre todo para dormir. Estoy acostumbrado a llevar binder, pero esto es diferente. Durante los primeros tres o cuatro días no te la quitas ni para ducharte, y el tronco del cuerpo está tan entumecido que no puedes mover los brazos, por eso es importante tener a alguien que te ayude a ducharte y a moverte. Después te dejan quitártela solo para ducharte. Es muy alentador y la ducha se convierte en el mejor momento del día, ya que puedes ver tus tetitas nuevas y ver cómo evolucionan cada día. La zona está aún dormida, así que si no te mueves bruscamente, el post-operatorio no es doloroso, aunque depende del caso. Solo es molesto por el hecho de estar tieso como un robot e ir apretado. Al cabo de las 4 o 5 semanas ya puedes, con mucha alegría, tirar la faja a la basura para siempre. O lavarla y guardarla como recuerdo, va a gustos, pero yo la tiré sin dudar XD

⋆ 5ª foto: Ya en casa, 4 días post-operatorio, ¡¡puedo verme en el espejo!!

Al día siguiente de la operación me dieron el alta para ir a casa. Aunque me recetaron más calmantes apenas me tomé ninguno porque las molestias eran aguantables. El lunes 16 el doctor me visitó para quitarme los puntos y me dijo que ya podía quitarme la faja para ducharme sin frotar la zona porque aún estaba muy reciente. El primer día que pude mirarme en el espejo, mi torso estaba hinchado, con costras, sangre, las tiritas, el rotulador verde de las marcas del cirujano, la piel amarilla, el tacto extraño… Pero me pareció el pectoral más bonito del mundo. No podía creérmelo. Abracé a mi amigo y me puse a llorar de felicidad. Fue una sensación muy especial que se me quedó grabada =]

⋆ 6ª foto: Puntos fuera.

Esta foto debería ser la quinta, pero como hay gente que al verla se piensa que eso es el quirófano en el momento de la intervención (sí, así, sin guantes, sin mascarilla, sin anestesia y sin sangre ni ná), la he puesto después para que no haya confusión, ya que en la otra se ve que ya estoy operado. Es del mismo día, cuando me están quitando los puntos del pezón. No hay sensibilidad, así que no es doloroso aunque te estén y estirando y cortando hilos por ahí. Los puntos de la cicatriz, debajo de esas tiritas, caen solos con el tiempo.

⋆ 7ª foto: 15 días post-operatorio.

Los puntos van cayendo, las heridas van curando, mejora la movilidad poco a poco. Los pezones están oscuros porque aún tienen la costra que tiene que saltar. Volví a clase después de faltar dos semanas, unas vacaciones merecidas 😛

⋆ 8ª foto: Ya ha pasado un mes.

Tuve otra visita con el doctor para controlar que evolucionaba correctamente. Ya no llevo la faja, los puntos y las costras ya cayeron, los pezones están en carne rosada muy reciente. A partir de ahora hay que poner aceite de rosa mosqueta o similar dos veces al día, haciendo presión con los dedos (esto al principio da una sensación muy grimosa porque la sensibilidad es diferente). El doctor me dice que puedo hacer vida normal mientras proteja las cicatrices (protección solar máxima si tomo el sol, higiene, cuidados, etc.) Puedo empezar a volver a hacer deporte suave.

⋆ 9ª foto: Actualmente, más de cuatro meses.

Las cicatrices van curando —tardan años en disimularse lo máximo posible —, los pezones van cogiendo el tono natural. Ya solo queda una visita de control con el médico en septiembre y dejar que el tiempo haga su efecto en el disimulo de las cicatrices. Algunas personas me dicen que me tatúe encima cuando esté curado para taparlas, pero la verdad es que me gustan mis cicatrices. Para mí son heridas que tienen una historia detrás y no me importa que puedan ser desveladoras de mi transexualidad. ¡No sé muy bien cómo expresarlo pero me gusta tenerlas y no me avergüenzo de ellas!

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Como conclusión diría que pienso que esta parte de mi cuerpo debería haber sido así desde el principio, pero el hecho de que no haya sido así hace que ahora la valore mucho más. Algo que el resto de gente no disfruta especialmente porque nunca ha tenido problema con ello y lo ha dado siempre por sentado, a mí me hace ilusión y lo disfruto día a día.

No es únicamente tener por fin la comodidad que siempre he deseado y verme bien. Es empezar a quererme a mí mismo, sentirme en armonía con lo que soy, cada día un poquito más feliz.

Gracias a todxs por leerme y espero vuestras opiniones, dudas y experiencias.
Un besazo.

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8. “¡9 MESES DE HORMONAS!”

final

[Texto publicado el 04/06/2015]

Con un poco de demora os escribo sobre los cambios que he notado a lo largo de este tiempo en relación a mi transición 🙂 Quería hacerlo justo en el día exacto en el que cumplí los 9 meses de tratamiento hormonal, es decir, el 30 de junio, pero he estado de viaje y desconectado. Al llegar a mi ciudad hacia taaanto calor que me ha costado horrores hacerme una foto decente y además como que lo hago todo más lento, se me derrite el cerebro D: Pero al final lo he conseguido y aquí me tenéis.

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Sobre mi tratamiento, en mi caso se trata de una inyección de testosterona cada x semanas, dependiendo de la prescripción médica. Voy a copiar aquí un resumen sobre las publicaciones que hice en su día en mi perfil personal, cuando aún no había creado la página pública, y luego escribiré los cambios de los 9 meses. Los separo en dos partes –cambios físicos y mentales– aunque los cambios psicológicos que describo no están directamente vinculados a la testosterona, pero sí al proceso en general. ¡Allá va!

✴A los 3 meses…:
<<Cambios físicos:
-La voz, más grave.
-He ganado 7kg (de 48 a 55kg), la mayor parte músculo gracias a los entrenos y algo de barriguita por el aumento de apetito.
-Granitos en el rostro y espalda. Piel más grasa en rostro.
-Algo de vello corporal y facial, imperceptible a simple vista.
-Crecimiento del clítoris, con un dolor esporádico parecido al de la regla.
-Creo que ya no tengo la regla, o al menos se me ha vuelto aún más irregular de lo que la tenía, porque hace mucho que no me viene.
-Olor corporal y sudor más fuerte.
-Libido mucho más alta (es lo primero que noté).
-Dolores de cabeza en días concretos.

Cambios mentales:
-Anímicamente mucho más estable, gracias también al cambio de casa, cambio de rutina diaria, apoyo de mi familia y amigos y eliminar a las personas tóxicas de mi vida.
-Me ilusiona el hecho de que la mayoría de mis conocidxs y amigxs me llamen por mi nuevo nombre y con los pronombres y adjetivos masculinos.
-Empiezo a tener esperanzas sobre mi futuro como persona.>>

✴A los 6 meses…:
<<Cambios físicos:
-Hay algunas cosas que empezaron los primeros meses y que ya se han quedado estables, como el olor corporal, el cese de la menstruación (a partir del segundo mes ya no me vino más), la libido, el crecimiento del clítoris y que ya no tengo los dolores de cabeza que me daban al principio.
-Algunas otras siguen su evolución, como el vello corporal y facial, el desarrollo muscular y redistribución de la grasa (gané 4 kg más), los granitos y la voz.

Cambios mentales:
-Sigo encajando cosas sobre mi vida, mi infancia, mi adolescencia y la última depresión que tuve antes de salir del armario.
-Aprendiendo mucho sobre mí mismo, mi personalidad, mi cuerpo y las relaciones que tengo con los demás. Consciente de que me queda mucho por evolucionar.>>

✴Y a los 9 meses…:
Cambios físicos:
-La mayoría de cosas que describí en las anteriores veces siguen su curso poco a poco. Muchos de los progresos son tan graduales que intento no prestar atención en si evolucionan o no, porque eso me impacienta más, prefiero dejar que pase el tiempo y luego ver la diferencia.
-Sigue el aumento del vello corporal y facial (cuatro pelos en la barba y bigote, ahora ya más perceptible) y el comienzo de la modificación de los rasgos faciales. El peso se mantiene más o menos estable ahora, si mi balanza no miente, me mantengo en los 60 kg.
-Algunos dolores de cabeza e insomnio. Esto último no sé si es debido a que en la última analítica salieron los niveles de testosterona muy disparados (y por eso ahora me han prescrito una dosis más baja) o por otros factores.

Cambios mentales:
-Es gracioso ver cómo, socialmente, los cuatro pelos en la barba son el paso definitivo que hacen que la gente deje de confundirme. El mayor porcentaje de gente desconocida pasó de verme como una mujer masculina (o algo inclasificable) a un chico en ese punto.
-Lo que más malestar o disforia me produce en este momento es mi cara. Hasta ahora era lo que menos soportaba juntamente con los pechos, pero desde la operación del tórax soy más consciente del otro aspecto. Me llevaría un buen rato explicar cómo se siente mirarte al espejo y pensar que tu cara no es tuya, que no es la que debería ser. Creo que es una buena muestra de lo que he sentido en relación a mi cuerpo todo este tiempo, y es algo complicado, así que ya hablaré sobre ello con detalle en otra ocasión.

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Nada más… En realidad tengo ganas de cumplir un año, será mi primer testo-cumpleaños 😛 Y será más emocionante que mi propio cumpleaños XD

Foto: La jeringuilla con la que me inyecto el líquido del botecito, que contiene la testosterona 😀

Saludos a todxs y un abrazote~

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7. “SALIR DEL ARMARIO”

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[Texto publicado el 11/06/2015]

Yey! Por fin tengo vacaciones y puedo relajarme y escribir. Hoy toca hablar de armarios, no literalmente, claro x)

Se dice que alguien “sale del armario” cuando hace pública su homosexualidad, aunque extendiendo el significado se puede usar para cualquier otra característica de alguien que no es la más común en la sociedad en la que se vive y que normalmente se lleva de forma escondida o privada.

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En mi caso solo he tenido que hacer una salida del armario en mi vida al hacer público el hecho de ser un hombre transexual. En otros aspectos no me ha sido necesario. Por ejemplo, nunca he tenido que decirle a mi familia más cercana que soy bisexual/pansexual, porque tanto para mí como para ellos ha sido siempre algo tan natural que no hacía falta esconderlo ni dar explicaciones. Es verdad que hubo un momento, cuando tendría unos 12 años, que pasé de creer que solo me tenían que gustar los chicos, por ser yo una niña y la heterosexualidad la norma impuesta, a sentirme confundido y aceptar que me podían gustar también las chicas. Pero fue un proceso muy corto y rápido, en seguida lo acepté y desde entonces no he tenido problema en mostrarme de forma natural en relación a ello.

En cuanto a mi género no fue tan sencillo. Antes de saber yo mismo que era transexual, ya tuve una época bastante larga en la que decía a mis amigxs que no me sentía ni hombre ni mujer, sino una mezcla de ambos o más bien nada de todo eso; ninguno de los dos. Me sentía más cómodo si me trataban de forma neutral en la medida de lo posible (es complicado en un idioma como el castellano en el que todo tiene género masculino o femenino), e incluso directamente con pronombres masculinos para compensar a todas las personas que solo por mi apariencia me veían como una mujer. Ya reconocía que tenía algunos complejos con mi físico, pero tampoco los identificaba como un problema de género: ¿Quién no ha tenido algún complejo físico en su adolescencia?

No veía sentido en hacer tantas diferenciaciones entre hombres y mujeres, de hecho ese ímpetu en sacar diferencias de donde no las hay, exagerarlas y sacarlas de contexto es lo que alimenta el machismo y también la transfobia, hacia todo lo que no encaja en unos estereotipos binarios (de dos únicas opciones: femenino o masculino). Sigo pensando lo mismo, y creo que esas dos categorías nos limitan sin darnos cuenta. En un futuro ideal, a nadie debería importarle mi sexo, ni mi género o mi cuerpo, más que a mi médico si fuera necesario. Esas cosas no son relevantes cuando rellenas un formulario para entregar en cualquier sitio, a nadie le incumben.

Este pensamiento no es incompatible con desear los efectos que produce la testosterona en mi cuerpo y mi mente, con pasar por unas cirugías y con preferir socialmente ser visto como hombre que no como mujer. Por eso, aunque en el fondo sigo sin identificarme completamente con la etiqueta “hombre”, sé que es una cuestión social y me es más fácil decirle a la gente que soy un hombre transexual que no explicarles algo más complicado, como una ideología entera para hacer entender que me gustaría poder decir que soy de género neutro.

A mis mejores amigxs no hizo falta pensármelo mucho para darles la noticia. Ellxs ya sabían todos mis dilemas hasta entonces. A la familia y al resto de amigxs y conocidxs, sí.

A mi familia nunca les había hablado del tema, por considerarlo algo complicado y aún no muy estable, en el sentido de que no tenía muy claro ni yo mismo lo que pensaba. La primera vez que tuvimos un “debate” sobre la transexualidad en casa, sus opiniones no fueron demasiado positivas. No les culpo, no sabían nada al respecto y yo también había sido igual de ignorante un tiempo atrás. Pero me dejó muy mal cuerpo porque ya sabía que en el fondo lo que me pasaba a mí era algo muy “parecido”. Cuando empecé a relacionarme con personas trans y a traerlas a casa, imagino que empezaron a olerse algo extraño y además vieron que las cosas que pensaban sobre la transexualidad no eran del todo ciertas. Al ver casos de primera mano podían empatizar con ellos, y esto me alivió de alguna manera.

Cuando finalmente me decidí a empezar la hormonación, salir del armario era una de las cosas que más pereza y miedo me daba a la vez. Mi psicóloga me recomendó escribir una “carta” ficticia para aclarar cómo iba a decirles a mis familiares la noticia. Como no tenía absolutamente ni idea de cómo reaccionarían, al final no hice la carta, ya que pensé que me pondría más nervioso si trataba de “memorizar” un texto que no si me lanzaba de cabeza e iba viendo por dónde tiraba la conversación. Simplemente pensé algunas pautas antes e improvisé un poco sobre la marcha con todos, expresando lo que sentía con sinceridad ¡y qué grata sorpresa cuando vi que se lo tomaron mucho mejor de lo que esperaba! 😀

El próximo paso, en el cual me puse muy nervioso, fue decirlo a mis nuevos profesores y compañeros de clase. Pensad que era septiembre, acababa de empezar el curso como Marina, para a las 2 o 3 semanas salir a la pizarra y decirles que a partir de ahora me llamasen Dan y que era un chico. Me quedé sin aire y tartamudeando para decir tres frases, pero cuando volví a mi silla había perdido 5 kg del peso que me había quitado de encima.

En cuanto al resto de familiares, amigos y conocidos, escribí (cómo no) un texto en facebook explicando la situación sin rodeos, y la aceptación (a excepción de algunos casos aislados y algunos comentarios desagradables por privado, a los que no hice caso) fue muy buena. A las personas que no tenían facebook se lo dije con una llamada o una visita en persona.

Lo que te puedo recomendar si te encuentras en esta situación de querer explicarlo a tus familiares o seres queridos:

♧ Que te muestres positivo y segurx de ti mismx. Aunque es imposible no tener ni un poco de inseguridad al tomar una decisión así, si tienes claro el camino que quieres seguir, debes demostrarlo. Si te ven con ilusión verán que el solo hecho de tomar la decisión ya ha empezado a crear buenas sensaciones en ti.

♧ Si conoces bien a tus familiares y amigos, sabrás cómo puedes decírselo para que no se alarmen o reaccionen mal. Lo mejor para ir tanteando el terreno es sacarles el tema poco a poco, hablarles sobre alguien que conoces que ha pasado por esto, comentar alguna noticia o documental…

♧ Es normal que necesiten su tiempo para asimilarlo, igual que seguramente tú no lo has asimilado de un día para otro, y es normal que si te has cambiado el nombre se equivoquen al principio (solo corrígeles para que no se olviden de que es algo importante para ti).

♧ Si es alguien que te quiere, es probable que si reacciona mal sea más por miedo a que sea un camino peligroso para ti que no por pensar que sea algo malo en si, así que explícales que aunque no sea un camino fácil, si has tomado esa decisión es porque estás segurx de que vas a ser muchísimo más feliz.

♧ Háblales del tema de forma optimista pero no olvides tampoco sincerarte sobre los malos momentos que puedas haber pasado a raíz de ello, para que vean que no es un capricho, sino una necesidad, y que su apoyo te ayudará.

♧ Si te da tanta pereza como me daba a mí hacer todo este follón, piensa que tampoco tienes que decírselo a todo el mundo uno por uno, y que a las personas a las que se lo digas, si se lo toman bien y te apoyan vas a sentir una satisfacción muy grande al ver que te valoran independientemente de lo que seas, y si no lo aceptan, es también una forma de aprender a afrontar los malos comentarios y a seguir tus metas digan lo que digan los demás.

PD: La foto *súper* filosófica de hoy tiene un sentido y razón para ser filosófica XD

El último paso para salir del armario fue algo simbólico pero no menos importante. Le había dicho a mi abuela, mi padre y mi hermano; solo faltaba mi madre. Ya sabréis, si habéis leído mi anterior post, que murió hace 5 años por una enfermedad. Pero eso no significa que no la siga teniendo presente todos los días de mi vida, así que vi necesario “contárselo” a ella también de alguna forma. Fui con un buen amigo a un sitio (en el que estoy en la foto) muy especial para ella, donde habíamos ido de vacaciones muy a menudo cuando aún no había enfermado. Ese sitio me produce sensaciones duras de recordar pero también mucha paz. Estuve un rato “meditando” en la playa y en las rocas y me fui contento de saber que seguro que ella me hubiese apoyado igual que estaba haciendo el resto de la familia 🙂

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Espero que a alguien le sirva de inspiración y si teneis alguna duda en concreto intentaré ayudar en la medida que pueda :3 Estos días estaré de viaje pero pronto me gustaría publicar los cambios que noté desde que empecé la hormonación.
¡Saludos y un abrazo muuuy fuerte!

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6. “MI EXPERIENCIA Y CONFESIÓN: CÓMO DESCUBRI QUE SOY TRANS”

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[Texto publicado el 01/06/2015]

Ya os he descrito muy brevemente la parte más teórica del género y la transexualidad, y aunque aún queda mucho por hablar sobre ello, me gustaría empezar a explicaros sobre mi experiencia personal.

Mucha gente me pregunta en qué momento me di cuenta de que soy transexual, y no es una cuestión fácil de contestar; de hecho me es imposible resumirlo en una sola frase. Así que si ése es el tipo de respuesta que esperabais, ¡siento desilusionaros pero no es tan simple! XD De hecho aviso que éste va a ser uno de los posts más largos que escriba en esta página. Así que si os apetece leer un tochaco, ¡adelante! Si no, os recomiendo que lo dejéis para otro día… Jeje.

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Hay personas trans que lo tienen muy claro desde que son pequeñxs, no es mi caso. Tampoco fue un “click” de un día para otro. Lo mío fue un proceso muy largo hasta el pasado verano, cuando tenía ya 22 años.

Podría definir este recorrido de toma de consciencia en diversas fases, desde que nací hasta hoy, por orden: ignorancia, sospecha, negación, empezar a conocer lo trans, cacao mental y aceptación.

Mi infancia, en general, fue maravillosa. No me faltaba de nada: mis padres me criaron con todo el amor del mundo, mi abuela me cuidaba también, y mi hermano mayor y yo dábamos hasta rabia de lo bien que nos llevábamos (ese mito de que los hermanos se pelean, yo no lo conocí :D) En esa época no recuerdo haber tenido ningún tipo de disforia o malestar relacionado con el hecho de ser considerado una niña, aunque bueno, no recuerdo apenas nada.

Cuando fui creciendo lo primero quizás que podría remarcar es que era extremadamente tímido, inseguro y serio. Es cierto que había ciertas cosas consideradas “de niña” que no soportaba, pero también había muchas otras que sí, así que no creo que sea muy relevante detallar esas partes. Además no creo realmente en esas teorías de que existan juguetes, ropa o comportamientos de niño o de niña, más allá de lo cultural. Y por suerte de niñxs aún no estamos tan influenciadxs (en general) por los estereotipos culturales como para que eso sea decisivo.

Cuando mi cuerpo empezó a desarrollarse fue cuando *podría* haber empezado a sospechar, pero no lo hice. Tengo varias anécdotas sobre esto, que ahora claramente les veo relación con mis problemas de identidad, pero que en ese momento, por falta de información y por no conocer siquiera la existencia de niñxs y personas trans, ni me planteaba esa opción. Pensaba que era normal, que le pasaba a todo el mundo.

Por poner un ejemplo, el día que me vino la regla. Por aquel entonces tendría unos 12 años, aunque llevaba pensándolo desde tiempo antes, quizás desde los 10. Tenía una sensación muy extraña de “ser diferente” de los demás niñxs, que mantuve en secreto porque lo veía ridículo e intentaba no pensar en ello. Pensaba que de alguna forma el hecho de que mi comportamiento fuese diferente al del resto venía dado por algo biológico, en concreto temía que por dentro no tuviese ovarios, o tuviese unos testículos escondidos, o algún tipo de morfología o funcionamiento sexual poco común. Pero yo odiaba esa sensación, no quería ser “un bicho raro”, tenía miedo de lo que eso pudiera significar. Y por eso deseaba con todas mis fuerzas tener la menstruación para confirmar que tenía ovarios y que era una niña. Y efectivamente, el día que me vino la regla… Sí, me puse triste porque es una putada tener sangre ahí abajo cada mes, pero acto seguido lo celebré en mis adentros y me sentí aliviado de que todo fuese “normal”.

En la adolescencia fue cuando empezó el meollo de verdad. Desde los 13 años hasta los 17 aproximadamente tuve la famosa “edad del pavo” (no sé si se dice así también en latinoamérica, pero vaya, la edad en que la adolescencia te hace ser un caos de emociones intensas, donde todo te afecta exageradamente, vuelves locos a tus padres con tus arrebatos de rebeldía, etc.). Entonces esa personalidad tímida se intensificó y se convirtió en una autoestima bajísima, sentimiento de culpabilidad, fobia social, autolesiones, sobreexigencia conmigo mismo, etc. A menudo pensaba que no merecía vivir en este mundo, que era un error de la naturaleza. Sentía una fuerte sensación de alienación, que no pertenecía a este mundo y que no me suicidaba porque 1) no tenía valor para hacerlo y 2) porque era mejor castigo quedarme vivo y sufriendo. Evidentemente eso no lo pensaba siempre, tenía días mejores y peores, pero siempre había como un velo gris delante de mis ojos, incluso en los días felices.

A partir de los 18 años ya estaba algo más asentado y madurado. Mi madre murió por una enfermedad y a pesar de que fue el golpe más duro de mi vida (que aún hoy me afecta mucho y me afectará toda la vida), considero que lo llevé con mucha más serenidad de lo que podría haber esperado. Aun así, la baja autoestima y la tendencia autocastigadora no desaparecieron, solo cambiaron de forma. La diferencia era que me paré a pensar racionalmente y llegué a reconocer que sí que merecía vivir, que no tenía sentido tratar bien a las demás personas y a la vez tratarme fatal a mí mismo, puesto que yo también era una persona y no merecía ser maltratado, aunque fuese por mí mismo. En definitiva, hice “las paces” conmigo mismo. Pero eso solo fue a nivel teórico, a la práctica seguía sintiéndome mal sin motivo, envolviéndome en relaciones afectivas destructivas, viéndome sin proyectos de futuro, incapaz de hacer algo bien, etc. Había “algo” que fallaba y no había manera de identificarlo. Creía que nunca lo identificaría a menos que ocurriese un milagro.

A los 19 años descubrí el mundo trans. Asistí por casualidad a un evento informativo sobre transexualidad en Barcelona, y me pareció interesante. A medida que fui conociendo, empecé muuuy lentamente a replantearme mi relación con mi género y mi sexualidad. A los 21 años aprox. conté a mis amigos que no me sentía cómodo con la etiqueta de “mujer” y que prefería que me tratasen de forma neutra o masculina (“para compensar a toda la gente que, por mi apariencia, me tratan en femenino”). Algunos de mis amigos más cercanos ya me hablaban en masculino por privado. Empecé a relacionar hechos de mi vida, como la anécdota de la menstruación, o el hecho de que odiaba mi cuerpo: estuve obsesionado con la comida y el peso, puesto que pensaba que quería ser delgado, pero cuando me quedé como un palillo y vi que seguía odiándolo, me di cuenta de que el problema eran las curvas femeninas. Es decir, prefería estar gordo pero no tener pecho grande y caderas, que no estar delgado si seguía teniendo forma femenina.

Cuando tenía 22 años, un ex novio y mejor amigo mío me dio la noticia de que empezaba a hormonarse y salió del armario como hombre transexual. Recuerdo que por teléfono me dijo que me conocía mejor que nadie y que sabía que yo acabaría igual. Yo le dije que jamás me hormonaría. En ese momento tenía la cabeza hecha un lío, y además de indecisión tenía miedo, mucho miedo al no verme capaz de llevar a cabo un proceso tan difícil como es ser una persona transgénero.

Ese año se me juntaron muchísimas cosas negativas: varias mudanzas, una relación de pareja tóxica, problemas familiares, cacao mental con mi género, y toda una vida de odio hacia mi mismo empezaba a desesperarme del todo. Había ido al psicólogo, al psiquiatra y probado terapias alternativas, pero no mejoraban mi problema. Necesitaba cortarlo de raíz y no solo calmar los síntomas. Volví a autolesionarme, cosa que no hacía desde que tenía 13 años, y en una ocasión acabé en urgencias por sobredosis de ansiolíticos. Estaba en un punto en el que ya no me importaba morir. Al cabo de unos días seguía con pensamientos suicidas, y llamé a mi mejor amigo. Me dijo que si estaba pensando seriamente en suicidarme, no perdía nada en probar de ir a un psicólogo especializado en temas de género y hormonarme. Si funcionaba, de seguro me cambiaría la vida por completo, y si no funcionaba, no sería peor de lo que ya estaba. Suena frívolo, pero tenía toda la razón.

Empecé a ir a un psicólogo especializado (no todos los psicólogos saben tratar temas de género, ni siquiera algunos supuestamente especializados lo tratan correctamente). Con unas pocas sesiones me ayudó increíblemente (prácticamente le debo la vida, a ella y a mi mejor amigo). Realmente, aunque me identificase como género neutro, me sentía mucho mejor cuando se me reconocía como hombre que no como mujer, deseaba un cuerpo masculino aunque con mi propio estilo, quería operarme para quitarme el pecho puesto que estaba harto de disimularlo con fajas compresoras, si me imaginaba como chico me daban ganas de empezar a tener proyectos de futuro, etc. Aunque a primera vista no parezca tener relación, muchos problemas de mi vida estaban desencadenados por mi baja autoestima, y mi baja autoestima era imposible de curar porque no había encontrado mi verdadera identidad. La ansiedad, la depresión, los intentos de suicidio, etc. son muy comunes entre las personas transexuales. Todo lo que me pasaba, en realidad, era de los más comprensible, una vez sabido el conflicto de raíz. No fue fácil, pero finalmente aclaré mis dudas, transformé poco a poco mi miedo en valor, y tomé la decisión.

Ahora tengo 23 años y han pasado 10 meses y medio desde que tuve la primera visita con el psicólogo, 8 meses des de la primera inyección del tratamiento hormonal. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para encontrarte a ti mismx. Estoy en el mejor momento de mi vida, aunque quede mucho por hacer. Todas las piezas del puzle van encajando cuando miro atrás. Estoy en el principio de una nueva historia; es como volver a nacer, pero partiendo de una experiencia acumulada y sin olvidar que de todo se aprende. También hubo momentos felices en la vida que viví como Marina, así que no voy a borrar el pasado, sino guardarlo con cariño. Y me seguiré esforzando para que algún día Dan sea la persona feliz que merece ser de una vez por todas.

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Y hasta aquí… La próxima semana os contaré cómo salí del armario como trans. Recordad que cada historia es diferente, cada persona un mundo, y éste es solo mi caso personal. Quiero decir, si vosotrxs o alguien que conocéis tiene dudas con su género, no significa que tenga que haber pasado lo mismo que yo para ser trans. Explico mi versión porque es igual de válida que cualquier otra y puede ayudar a alguien conocerla, pero no es representativa de nadie más que de mí.

Gracias por leerme y un besazo a todxs :*

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5. “CAMBIOS FÍSICOS DE FEMINIZACIÓN”

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[Texto publicado el 26/05/2015]

Cuando una mujer transexual decide modificar su cuerpo para que su físico esté acorde con su identidad, suele pasar por unos procesos que intentaré resumir a continuación de forma general. NO significa que todas las chicas transexuales pasen por estos cambios. La identidad de género se define según lo que siente la persona y no según su cuerpo. Como en todo, cada persona es un mundo: existen personas que pasan por todos los cambios que describiré; otras solo pasan por algunos de los procesos, pero también hay quienes no necesitan modificar en absoluto su físico para sentirse en armonía con su identidad. ¡Y eso no los hace ni más ni menos mujeres que el resto!

Hablaremos de tres aspectos principales: tratamiento hormonal, mamoplastia de aumento y reconstrucción de genitales.

1- HORMONAS
Cuando la persona en cuestión está en una edad temprana o aún no ha pasado por la fase de la pubertad, puede tomar Bloqueadores Hormonales. Lo que hacen estos bloqueadores es retrasar el desarrollo de la pubertad para que no surjan los efectos de las hormonas masculinas (en este caso). Es importante que una niña trans que no desea que se le desarrollen las características sexuales masculinas pueda tener este tratamiento, para no tener que pasar por el malestar de ver cómo su cuerpo se va transformando en algo que le produce rechazo y que, pasados los años, será mucho más difícil revertir. Además los efectos de los bloqueadores son reversibles, de forma que también son útiles para lxs niñxs que necesitan más tiempo para decidir sobre su cuerpo.

Después de la pubertad, se puede empezar el Tratamiento de Reemplazo Hormonal. En este caso, se administan estrógenos y progestágenos acompañados de antiandrógenos. Los efectos empiezan a ser perceptibles desde el primer mes, continúan acentuándose hasta pasados los 4 o 5 años en adelante. Algunos son reversibles (si por cualquier motivo se dejase el tratamiento, volverían a su situación inicial) y otros son definitivos (aunque se deje el tratamiento quedan en el punto de desarrollo al que hayan llegado):

⇒Desarrollo mamario.
⇒Disminución de la libido.
⇒Piel más fina y menos grasa.
⇒Redistribución de la grasa y disminución de la masa muscular.
⇒Cambios en el olor corporal y la sudoración.
⇒Disminución del volumen testicular y del pene.
⇒Disminución de las erecciones y de la producción de semen.
⇒Disminución de vello corporal y facial y cambios en el cabello.

El tratamiento de reemplazo hormonal permite disminuir ligeramente la cantidad de vello corporal y facial, pero si se desea eliminar completamente el pelo de algunas zonas es necesario recurrir a técnicas de depilación definitiva, como la depilación láser o la depilación por electrólisis.

Ambos tratamientos hormonales, tanto bloqueadores como de reemplazo, deben tener prescipción y seguimiento médico por parte de un endocrinólogo.

2-MAMOPLASTIA DE AUMENTO
Con el efecto de la redistribución de la grasa y el desarrollo mamario que ofrece el tratamiento hormonal con estrógenos puede conseguirse un cambio notorio del volumen de las mamas. Aún así, si la persona desea un tamaño mayor puede optar por una intervención quirúrgica de aumento de mamas a partir de implantes o prótesis. Hay diferentes tipos de operaciones para ello, y el médico es quién orientará a la persona sobre cuál es la más adecuada en su caso.

3-RECONSTRUCCIÓN GENITAL
La cirugía de reconstrucción genital para mujeres transexuales se llama vaginoplastia. Hay dos técnicas principales para llevarla a cabo: la de inversión peneana (procedimiento a partir de la piel invertida del pene y del escroto) y transplante rectosigmoidal (a partir de una sección del colon sigmoide). Cada operación tiene sus particularidades y es el equipo médico quién informa sobre cuál es la técnica recomendable en cada caso.

✴-Además de las cirugías principales, también existen otras técnicas complementarias de modificación corporal y de las facciones faciales, como pueden ser la lipoescultura, liposucción, cirugía facial, etc.

Evidentemente todas estas descripciones son muy resumidas y orientativas. Si realmente se tiene interés en obtener información más detallada es esencial que se acuda a médicos especializados.

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Podría alargarme mucho hablando sobre tratamientos y operaciones, pero creo que por el momento está bien tener una idea general y en todo caso recurrir a información más específica si es necesario. Como siempre, cualquier duda o sugerencia que tengáis intentaré responderla en los comentarios o por privado. Tened paciencia si tardo un poco, también tengo vida y a veces estoy ocupado… :3

¡Saludos a todxs y un abrazo muuuy grande! ^^

Imagen de La Galeria de Ren(https://www.facebook.com/RenGallery).
“No necesito operarme para que me traten como lo que soy”. Es muy importante recordar lo que ya se ha repetido varias veces en anteriores posts y en éste mismo, sobre el hecho de que nuestro cuerpo NO determina quiénes somos o cómo debemos ser tratados. Las modificaciones corporales ayudan únicamente a que la persona se sienta en armonía consigo misma y sea más feliz, pero estar hormonado/operado o no, o tener un aspecto u otro, no debe tener ninguna influencia en el derecho a que cada persona sea tratada como es debido. Aquí entran esas ideas mal concebidas como que <<X persona no será una mujer “completa” hasta que se haya operado sus genitales>>, que <<una mujer transexual es un hombre que ha cambiado de sexo>> o el hecho de hablar en masculino (utilizar los pronombres “él” en vez de “ella”, adjetivos masculinos, etc.) a una persona que desea ser tratada en femenino.

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