Archivo mensual: julio 2017

16. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE II

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*continuación de la parte I*

◊ 29 y 30 de abril. La medicación pasa a ser en pastillas en vez de intravenosa. Tengo sangrados leves por vía vaginal. Puedo deambular por el hospital, pero muy lentamente porque los puntos me estiran la piel al moverme. Me ducho y me dicen que me seque la zona de los puntos abdominales con el aire frío del secador. El cirujano pasa a vernos aun siendo su día de fiesta, muy majo él.

El último día de ingreso consigo hacer caca normal después de tomarme el café del desayuno, y me quedo aliviado porque temía que fuese raro o doloroso, pero no. A las 11h la doctora nos da el alta y los cuidados que debemos tener en casa: calmantes durante 10 días, suplemento de hierro durante un mes, lavarme a diario la herida y secarla con el secador frío, no bañarme ni sumergirme, reposo la primera semana, después paseos cortos, no esfuerzos abdominales ni levantar pesos. Si tengo sangrado vaginal abundante o maloliente, fiebre o la herida abdominal segrega sangre o pus, tengo que ir a urgencias del Clínic. Me dan hora para las próximas visitas.

◊ 5 de mayo. Me quitan las grapas, sin dolor. A estas alturas puedo pasear bien aunque me canso enseguida. No tengo dolores, pero sí molestias a veces. En el ombligo me noto unos bultitos debajo de las heridas. El médico me los palpa y me dice que es la herida cicatrizando por dentro.

◊ 22 de mayo. Llevaba ya unos días empezando a ir a clase, con cuidado, pero en uno de esos días empiezo a encontrarme mal y me voy a casa. Empiezo a tener sangrados leves, pero cuando empiezan a no ser tan leves y la molestia sigue, voy a urgencias.

En la ecografía encuentran un hematoma interno de unos 3×2 cm, una acumulación de sangre producida por la propia cirugía. Me dicen que con los días se irá drenando la sangre por si sola y el hematoma desaparecerá.

◊ 30 de mayo. En la visita post-op me hacen otra exploración y eco. Me dicen que los puntos internos del fondo de la vagina están bien sellados, pero hay algún pequeño poro por donde baja la sangre del hematoma. Me recomiendan seguir sin esfuerzos hasta que lleve un tiempo sin sangrar nada, aplicarme aceite de rosa mosqueta en las cicatrices del abdomen y protegerlas del sol.

◊ 15 de junio. Los sangrados siguen, leves pero sin parar del todo. Una noche empiezo a tener fiebre y un flujo vaginal abundante y amarillento. Decido ir primero a urgencias en mi ciudad pensando que quizás no tiene nada que ver con la operación (piiiip, error, error).

El médico de allí, después de hacerme un montón de preguntas dice que seguro que no tiene nada que ver, que debo haber cogido fiebre como cualquier otra persona puede cogerla, pero que si tomando medicación no se me pasa, que vaya al Clínic al día siguiente (se curó en salud ahí). Que él hace un informe de todo lo que hemos hablado y lo sube a mi historial clínico (no lo hizo, qué tipo tan adorable eh).

◊ 17 de junio. No se me pasa la fiebre, así que voy a urgencias del Clínic. Me hacen exploración, eco y me cogen una muestra de flujo. Se ve que el hematoma se ha sobreinfectado. Necesitan hacerme una analítica para saber la gravedad de la infección y ver si me puedo medicar en casa o me tienen que ingresar.

Al cabo de unas 3h de espera los resultados indican que el valor de proteína C reactiva (PCR) debería estar a 1 y está a 17. Esto significa que la infección tiene que tratarse con medicación intravenosa y me tienen que ingresar. No saben aún qué tipo de bacteria ha provocado la infección, ya que el cultivo que me han hecho tarda más tiempo —a los días leo en mi historial que es una bacteria llamada Streptococcus pyogenes—.

Me ingresan en el mismo edificio donde estuve ingresado la otra vez, y me hacen un drenaje para canalizar la sangre del hematoma. En otras palabras, cogen ese pequeño poro por donde salía la sangre, me lo perforan con una especie de tubo para hacer el agujero más grande y sale la sangre de golpe. Es tan doloroso como suena , aunque es algo rápido.

El antibiótico por vena me deja chafado, con náuseas y diarrea pero por lo demás no tengo dolor. Estoy cuatro días ingresado, me hacen otra eco y me dicen que el hematoma y la inflamación han desaparecido. Me mandan 10 días de antibióticos en casa y reposo de nuevo. Durante ese tiempo los antibióticos me siguen dejando un poco chof y sigo sangrando a ratos, pero las náuseas y la diarrea desaparecen al no ser una medicación tan fuerte.

◊ 5 de julio. Visita final con el cirujano. Los sangrados en los últimos días eran ya intermitentes y de poca cantidad. Me explora y me dice que está todo bien curado, aunque se sigue viendo algo de sangre en el fondo de la vagina, que me limpia. Me manda hacerme tres lavativas vaginales en los próximos días.

Me dice que después de eso ya no debería sangrar más y podré empezar a hacer vida normal, tanto ejercicio, como bañarme, como retomar mi vida sexual (¡graciaaas!). Me dan el alta definitiva y me dicen que siga yendo a las revisiones ginecológicas periódicas en mi ciudad.

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Y hoy es 12 de julio, llevo unos días haciendo ya vida normal. He ido al gimnasio, a la piscina, he hecho la compra yo solito, y más cosas. En fin, que estoy bien. Muchas gracias a todes por los ánimos durante este tiempo que he estado malito 

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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16. “MI OPERACIÓN DE HISTERECTOMÍA” PARTE I

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Me he recuperado por fin de la histerectomía y ya es hora de que os cuente cómo ha ido todo. Ya fui comentando que surgieron algunas complicaciones que han alargado el período de convalecencia. Dos meses y medio hasta el alta definitiva, pero no siempre es así de largo, lo habitual es un mes.

Como siempre digo, ¡ésta es solo mi experiencia y nadie debería tomarla como referencia ni como guía de cómo va a ir su operación!

Hay diferentes tipos de histerectomías. A mí me hicieron una histerectomía total con doble anexectomía, es decir, que me extirparon el útero completamente, las trompas de Falopio y los ovarios.

Existen diversas técnicas quirúrgicas para esta operación, en mi caso fue por vía laparoscópica, una técnica poco invasiva que se realiza introduciendo los diferentes instrumentos quirúrgicos y una pequeña cámara en el cuerpo mediante cuatro pequeñas incisiones en la zona abdominal, sin necesidad de una cirugía abierta. La anestesia es general.

No todes les médiques consideran indispensable que las personas trans en tratamiento hormonal con testosterona pasen por esta operación u otras variantes de histerectomía. Hay diferentes posiciones al respecto. Yo decidí hacérmela por mis propios motivos, que explicaré en una próxima publicación. En ésta me limito a detallar cómo fue el proceso de la operación.

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◊ 16 de noviembre de 2016. Tengo hora en la Unidad de Identidad de Género (UIG) de Barcelona para hablar sobre la histerectomía. Me operarán en el Hospital Clínic de Barcelona, donde se hacen las cirugías que entran por la Seguridad Social para personas trans.

◊ 16 de enero de 2017. Después de un par de visitas informativas y administrativas, me ponen en lista de espera. Me explican que en un período máximo de seis meses me llamarán, con una antelación de unas dos semanas respecto al día de la operación. El ingreso será de unas dos noches y el tiempo de baja aproximadamente un mes. De mientras, me van dando citas para las distintas pruebas pre-operatorias: analítica, revisión ginecológica, ecografía, visita con anestesista.

Me dan una dieta para hacer los cinco días antes de la operación, en la cual casi no hay nada vegano permitido (solo cereales no integrales, zumos sin pulpa, bebidas isotónicas, agua e infusiones). Como la proteína permitida es solamente animal y les médiques que me atienden no parecen tener mucha idea sobre la dieta vegana, le pregunto a mi dietista si puedo comer alguna proteína vegetal y me permite también tofu, leche de soja y yogures de soja.

◊ 18 de abril. Me llaman para decirme que en nueve días tengo la última visita pre-op y que en diez me operan. Así, desde que me puse en lista de espera hasta la fecha de la operación han pasado menos de cuatro meses.

◊ 27 de abril. En la última visita es cuando realmente me informan de todos los detalles. Horas de ayuno, hora de la operación. Que durante el ingreso compartiré habitación con otro chico trans al que operan el mismo día que a mí —un buen detalle para evitar situaciones incómodas—. Me dan una lavativa para hacerme el día antes para limpiar el recto y los intestinos, y un jabón antiséptico para limpiarme la zona abdominal. Me piden que si es posible lleve el pelo de la zona un poco recortado. Podré deambular pero no realizar esfuerzos ni hacer fuerza con los abdominales para nada. En las relaciones sexuales evitar penetración y esfuerzos abdominales. Podré hacer dieta normal e ir al wc de forma normal también.

Os recomiendo que si tenéis dudas sobre cualquier aspecto de la operación, preguntéis antes, no el último día como hice yo. Al pasar por tantes profesionales distintes, quizás piensan que ya te han informado a fondo o que ya lo harán en otra visita, y yo iba esperando a que llegase ese momento en vez de preguntar. Así que mi consejo: coge a cualquiera de les gines que te visiten y pregúntale todo hasta que te quedes tranquile.

◊ 28 de abril. Día de la operación. A las 8:30h ya estoy preparándome en la habitación y a las 10:15h me dan un diazepam. A las 11:00h puntual se me llevan en la camilla a quirófano. Me ponen la anestesia y me quedo bien dormidito. Me encanta esa sensación en los momentos antes de perder la consciencia con la anestesia, no me preguntéis porqué 

Me despierto en la habitación a las 18:30h muy atontado aún y mi familia me cuenta que todo ha ido bien. A elles se les ha ido informando de dónde estaba mediante una pantalla que indicaba si estaba en quirófano, en la sala de reanimación o siendo transportado a la habitación. La operación en si ha sido rápida y ha durado unas 2h. Veo a mi compi de habitación, que también le ha ido todo bien y está algo más despejado que yo.

Durante las primeras horas no siento dolor, pero tengo una sensación muy horrible de ganas de hacer caca urgentemente, como si no pudiese aguantarme. Les comento a las enfermeras y me dicen que no son ganas de ir al lavabo porque estoy completamente limpio por dentro. Es la presión del gas que se utiliza durante la operación, que hace fuerza sobre el recto y me provoca esa incomodidad (incomodidad es decir poco). Por suerte al rato se me va pasando. El cirujano me hace una visita rápida y me dice que todo ha ido bien.

Hasta la tarde-noche no me dejan empezar a beber agua a sorbos. Nos quitan la sonda y nos dicen que si en unas horas no conseguimos hacer pipí por nosotros mismos, nos tendrán que volver a sondar. Bebemos montón de agua y al rato conseguimos hacer pis —el terror era que tanto poner la sonda como quitarla es bastante doloroso—. Ceno normal y duermo bien.

*sigue en parte II*

Fotos: Como veis la cicatrización externa es muy rápida, la técnica laparoscópica permite eso. Aunque por dentro la historia haya sido más complicada, a la vista se veía bastante bien des del principio. La forma del ombligo tampoco se ha visto afectada, mi ombligo está como siempre 

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