Archivo mensual: agosto 2015

JACK STRIFY: QUÉ QUIERO DECIR CUANDO DIGO “QUE LES DEN A LAS NORMAS DE GÉNERO”.

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(Fotografía: Gothow Motion)

<<Si seguís mis perfiles en las redes sociales, especialmente en mi tumblr, os habréis dado cuenta de cuál es mi postura respecto a las normas de género. Tanto si se trata de un post con imágenes de una editorial con un chico bello en un vestido de noche glamuroso o –menos ambiguo– un post que simplemente dice “Fuck Gender Norms” (“Que les den a las normas de género”).

En cuanto a los reblogs y notas en esos posts, la mayor parte de tumblr está metida en esto y entiende sobre el tema. Sin embargo, más de una vez alguien me ha preguntado si “ya no quería ser un chico” después de que yo publicase cosas de este tipo.

Antes de continuar, en defensa de todos mis amigxs transexuales, quiero corregir frases como “¿quieres ser un chico/una chica?” y deciros que es mejor preguntar si alguien “ES un chico o una chica” (SI en cualquier caso sentís la necesidad realmente de preguntarlo, lo cual puede resultar grosero, por lo menos utilizad las palabras adecuadas para ello). Ser transgénero y decidir pasar por las cirugías de género conformativas o empezar un tratamiento hormonal no es como querer un bolso nuevo o un par de zapatos nuevos. Tampoco es una tendencia o es ser “guay” actualmente – a pesar de que los medios de comunicación predominantes creen que es bastante guay y moderno escribir sobre ello ahora mismo. Además, se puede ser transgénero sin pasar por ninguna operación quirúrgica.

El género es una identidad.

El género es una parte de la identidad de todxs. Tanto si se es consciente de ello como si no.

No obstante, en nuestra sociedad el género es aún demasiado a menudo visto como binario y no como un espectro. En el día en que naces, hay alguien que no conoces y que nunca más vas a volver a ver que te asigna un género y decide si eres un niño o una niña únicamente en función de tu sexo. Probablemente nadie te va a preguntar jamás si te identificas como un chico o una chica. Tal vez de alguna forma es excusable porque en la mayoría de los casos el género asignado se corresponde con el género con el cual te identificas, pero aun así eso no significa que esté bien que nunca se te vuelva a preguntar al respecto.

Hay una espléndida distinción en el idioma inglés que facilita bastante ver la diferencia entre “género” y “sexo”, porque son dos cosas diferentes que se expresan con palabras diferentes. Desconozco si es así en otros idiomas, pero en alemán existe únicamente una palabra para ello – “Geschlecht”. Para poder describir la diferencia hemos adaptado la palabra “género” aquí. El género es tu identidad, mientras que el sexo es puramente tu cuerpo biológico.

Si se te ha asignado el género masculino porque tienes pene y testículos y te identificas a ti mismo como chico, esto se llama cisgénero. Pasa lo mismo si se trata de género femenino y de vagina y ovarios.

Bien por ti; ésta es la norma en nuestra sociedad y puedes sentirte privilegiadx. Aún así, esto encaja perfectamente en la definición del género binario de nuestra sociedad y no trata el hecho de que en realidad el género es un espectro de posibilidades. La sociedad tiene un problema con los espectros y la fluidez de las identidades debido a que es mucho más fácil lidiar con un mundo que sea solo blanco y negro. Es por eso que existen los prejuicios y los estereotipos, también. Es mucho más fácil abordarlo de esta forma, ya sea en el caso del género como en el de la sexualidad.

Las normas de género surgen como resultado de los estereotipos de género y de que la gente piense que la identidad de género es binaria. Tanto las características físicas como la personalidad son tradicionalmente consideradas como masculinas o femeninas. Las normas de género dictan qué comportamiento es apropiado y aceptable de acuerdo a nuestro género:

Las chicas llevan falda, tienen el pelo largo y la piel suave, deben comportarse bien y cuidar de los hijos, deben ser sumisas y tiernas. Los chicos llevan pantalones, se cortan el pelo corto, no deben cuidar su vello corporal, son salvajes, ruidosos y proveedores.

Desde el día en que nacemos se supone que debemos encajar en estos estereotipos y actuar de acuerdo a ellos.

Cuando yo era un niño, me encantaba jugar tanto con muñecas como con coches. A la mayoría de lxs niñxs no les preocupa que las personas adultas les digan que las muñecas son para las niñas y los coches para los niños. Bueno, al menos a mí no me preocupaba, ¿y por qué debería haberme preocupado? Mi padre, el patriarca de la familia, se enfadaba y peleaba con mi madre porque yo quería jugar con esos juguetes. Él no aceptaba que las muñecas me hiciesen igual de feliz que los coches. Me alegro de que al menos mí madre sí que lo aceptase.

Sin embargo, aunque no me di cuenta cuando tenía siete años, estos hechos hicieron que subconscientemente cuestionase mi propia identidad e hicieron que me preguntase si algo “estaba mal en mí”. Cuando mis padres se divorciaron, llegué a pensar que podría haber sido por mi culpa, ya que habían estado peleando muy a menudo por los juguetes con los que jugaba. Hoy en día sé que su divorcio no tuvo nada que ver conmigo, pero estoy seguro de que hay muchxs niñxs que se ven obligadxs a pasar por experiencias similares.

Ya no estamos en 1995 y ya he superado mis días como adolescente introvertido y autoconsciente en la conservadora Alemania del Sur, pero muchas cosas podrían haber sido mucho más fáciles para mí si en aquel entonces hubiese sabido lo que sé ahora.

Yo me identifico como chico.

Está bien que me identifique como chico y lleve el cabello largo y me lo tiña de rubio.

Está bien que me identifique como chico y me guste llevar maquillaje.

Está bien que me identifique como chico y me siente bello en un vestido.

Está bien que me identifique como chico y abrace mis rasgos de carácter femeninos.

¡Joder, está bien! ¡Es incluso genial!

Me identifico como chico pero aún así a veces me siento como una chica. Eso está bien también. Y no existe la más mínima razón para sentirse avergonzado por ello. ¿Eso me hace género fluido? No lo sé.

Lo único que sé es que ésta es mi vida y mi identidad y no voy a retroceder porque algunas personas se sientan incómodas o confusas a mi alrededor.

No voy a cambiar por la confusión de otra persona y tú tampoco deberías hacerlo. Eso es lo que quiero decir cuando digo: “Que les den a las normas de género”.>>

Jack E. Strify

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Jack Strify es un cantante y músico alemán, conocido por ser el ex-vocalista de la banda Cinema Bizarre (2005-2010). Actualmente sigue su propia carrera como solista bajo el nombre de Jack E. Strify (2011-presente).

Traducido por Dan Haku: www.facebook.com/danhakutransgenero // danhakutransgenero.wordpress.com

Escrito original en inglés:http://jackxstrify.tumblr.com/post/127865340576/what-i-mean-when-i-post-something-like-fuck

Web oficial de Jack Strify: http://www.jackstrify.net

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Archivado bajo género, transexualidad infantil, transfobia

Vacaciones

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[Texto publicado el 17/08/2015]

Últimos mimos antes de irme ^-^

Voy a estar unos pocos días fuera, sin internet, así que no voy a poder publicar 😦

Hasta entonces pasad un buen verano y disfrutad de las vacaciones (quien tenga xD). Un besote!

 

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9. “UN SUEÑO CUMPLIDO: MASTECTOMÍA”

PicMonkey Collage - Còpia

[Texto publicado el 22/06/2015]

Voy a contaros una de las experiencias más gratificantes de mi vida a través de estas fotos. Están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba a abajo, no las he numerado porque me parece que así queda más bonico el collage :3 Explicaré un poco y luego describiré las fotos por orden.

PD: Como veis, no tengo problema en mostraros esa parte de mi cuerpo tanto el antes como el después, porque creo que el cambio es impactante y digno de ver. Qué gracioso que la censura de facebook me obligue a tapar dos pezones en una foto y no los mismos dos pezones al cabo de unas horas, ¿eh? Son exactamente los MISMOS pezones de la MISMA persona, pero después de una operación se han convertido mágicamente en pezones “”de hombre””, con lo cual a partir de entonces puedo exhibirme sin camiseta tanto como me apetezca (??) Según esta práctica de escandalizarse y censurar pechos femeninos, antes de la mastectomía o seguía siendo una mujer, o era un hombre con tetas “”de mujer””, o los hombres cisexuales con tetas grandes también tienen esa parte “”de mujer””, o, o… Qué lío, joder. Me encanta la hipocresía machista ❤ *ironía mode on*#freethenipple

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Tener pecho para mí siempre fue una molestia. Cuando era pequeño y se me empezó a desarrollar era una sensación rara, es normal en la pubertad sentirte extrañx con los cambios que sufre tu cuerpo. Pero pasada la pubertad la relación con mi cuerpo desarrollado seguía siendo complicada. En la adolescencia incluso llevé camisetas ajustadas, escotadas, sujetadores con push-ups y corsés. Suena contradictorio, pero la razón es que a veces las necesidades y deseos personales son algo tan escondido en el subconsciente que cuesta muchísimo descifrarlo e interpretarlo uno mismo. Ni se me pasaba por la cabeza la posibilidad de que una “niña” —lo que se supone que yo era— no quisiera tener tetas y disfrutar de ellas. Cuando crecí un poco más fui viendo que las chicas que me atraían tenían muy poco pecho, y pensé que eso era lo que quería para mí. Al ser bisexual/pansexual, siempre me ha costado discernir entre el tipo de persona que me gusta y el tipo de persona que quiero ser. En ocasiones esto lleva a confundirte y en otras, por el contrario, ayuda a forjar tu propia identidad.

Empecé a usar ropa ancha, sujetadores de deporte, e intentar adelgazar al máximo para reducir esos bultos. Los sentía como eso, dos bultos pegados a mi cuerpo que no deberían estar allí, sin ninguna función ni utilidad, acomplejándome. Me di cuenta de que deseaba un pectoral plano, pero la idea de operarme y mantener el resto de mi apariencia igual no me convencía tampoco. Creo que legalmente ni siquiera podría haberme operado entonces, ya que te piden un diagnóstico psicológico conforme eres transexual (lo cual es problemático para muchas personas que no desean un cuerpo estandarizado completamente “masculino” o completamente “femenino” o que no se sienten ni hombres ni mujeres). No fue hasta que tomé la decisión de empezar todo el proceso de hormonas, cambio de nombre y salida del armario que vi clarísimo que me iba a operar cuanto antes. Además, ya era prácticamente incapaz de salir a la calle sin binder, un tipo de faja compresora que disimula los pechos, pero que llevado diariamente es molesto por la presión que hace sobre la piel, la circulación, el calor… Es una prenda salvadora —la primera vez que me lo puse lloré de emoción de poder verme completamente plano— pero castigadora a la vez —aparte de su incomodidad, cada vez que me lo quitaba o que tenía que ponerme un bañador de chica para ir a la piscina era una bofetada de realidad muy dura—.

No sé ni cómo expresar con palabras la sensación que tuve el primer día que vi uno de mis mayores sueños cumplido… Pero vamos por partes:

⋆ 1ª foto: Unos meses antes de la operación.

Busqué información sobre los cirujanos que realizaban esta operación en España, y me decidí por el Dr. Alberto Musolas en Barcelona. Hay la posibilidad de operarse por la sanidad pública para ahorrarte tener que pagar una clínica privada, pero la lista de espera es muy larga y no sabes qué cirujano te va a tocar. Tuve la suerte de poder permitírmelo económicamente y fue el dinero mejor invertido de mi vida, así que no me arrepiento de haber escogido esa opción.

Tuve una primera visita con el doctor Musolas en la que me explicó todo el procedimiento, resolvió mis dudas y me analizó la zona para escoger cuál era la mejor técnica según mi caso. Me mandó hacerme las pruebas preoperatorias (analítica, electrocardiograma, radiografía de tórax) y el diagnóstico de disforia de género. Me recomendó cuidarme al máximo y ejercitar los músculos pectorales hasta el día de la operación, así que centré mis entrenos en trabajarlos durante dos o tres meses. Los resultados de esta cirugía son mejores cuando el tamaño del pecho es reducido y simétrico, si se tiene mucho músculo y poca grasa, además de calidad de la piel, buena cicatrización, etc. En ese sentido partía de una buena base: más o menos delgado y fibrado, piel de la zona y cicatrización normal, aunque tenía las areolas grandes como galletas maría (todo el rectángulo negro censurador de la foto es pezón xD, pero en la operación se recortan, se hacen más pequeños y se vuelven a poner) y, como la mayoría de gente, tenía un pecho algo más grande que el otro, pero no fueron cosas problemáticas.

⋆ 2ª foto: Unos minutos antes de entrar a quirófano.

Acordamos la fecha, jueves 12 de marzo. Podría haber sido antes, pero por estudios y trabajo no me iba bien. Mi amigo de la foto me dijo que iba a coger un vuelo (vive en la otra punta del país) para estar presente en mi gran día y poder cuidarme las dos semanas posteriores a la operación. Tuve una visita el día 10 para entregar las pruebas, firmar papeleos y escuchar las instrucciones: forma de pago, hora de la visita, 8h de ayuno, quitarme todos los piercings o cambiarlos por piercings de plástico (sí, sí, mis 16 piercings contando los pendientes, una hora entera para quitármelos). Estuve muy nervioso los días antes, más porque pensaba que la recuperación sería muy dolorosa y eterna que no por miedo a que quedase mal el resultado o hubiese algún problema en el quirófano. Pero las ganas de verme tal y como debería haber sido desde siempre superaban el miedo con creces. La noche anterior hice una especie de relajación-meditación antes de ir a dormir para confirmar el paso tan grande que iba a dar en mi camino.

⋆ 3ª foto: ¡¡Recién operado!!

La intervención fue por la mañana y por lo visto duró unas 2h30. Todo fue perfecto. Cuando me desperté de la anestesia general estaba bastante hecho polvo y apenas podía moverme, pero sin demasiado dolor gracias a los calmantes. El ingreso en el hospital es de un día y noche enteros, obviamente en las primeras horas no puedes apenas moverte, ni comer, ni beber, y hasta para hacer pipí te tienen que ayudar 😦 Pero el personal médico me atendió muy amablemente y fue más llevable de lo que esperaba. Mi amigo pasó la noche conmigo en la habitación y algunos amigos y familiares fueron turnándose para visitarme.

⋆ 4ª foto: La faja infernal.

Ese vendaje blanco que se ve debajo de la tela azul es una faja que te ponen justo al acabar la cirugía y que tienes que llevar prácticamente las 24h durante un mes entero aproximadamente. Va muy apretada para que la piel y los tejidos se adhieran correctamente de nuevo y es muy, muy molesta, sobre todo para dormir. Estoy acostumbrado a llevar binder, pero esto es diferente. Durante los primeros tres o cuatro días no te la quitas ni para ducharte, y el tronco del cuerpo está tan entumecido que no puedes mover los brazos, por eso es importante tener a alguien que te ayude a ducharte y a moverte. Después te dejan quitártela solo para ducharte. Es muy alentador y la ducha se convierte en el mejor momento del día, ya que puedes ver tus tetitas nuevas y ver cómo evolucionan cada día. La zona está aún dormida, así que si no te mueves bruscamente, el post-operatorio no es doloroso, aunque depende del caso. Solo es molesto por el hecho de estar tieso como un robot e ir apretado. Al cabo de las 4 o 5 semanas ya puedes, con mucha alegría, tirar la faja a la basura para siempre. O lavarla y guardarla como recuerdo, va a gustos, pero yo la tiré sin dudar XD

⋆ 5ª foto: Ya en casa, 4 días post-operatorio, ¡¡puedo verme en el espejo!!

Al día siguiente de la operación me dieron el alta para ir a casa. Aunque me recetaron más calmantes apenas me tomé ninguno porque las molestias eran aguantables. El lunes 16 el doctor me visitó para quitarme los puntos y me dijo que ya podía quitarme la faja para ducharme sin frotar la zona porque aún estaba muy reciente. El primer día que pude mirarme en el espejo, mi torso estaba hinchado, con costras, sangre, las tiritas, el rotulador verde de las marcas del cirujano, la piel amarilla, el tacto extraño… Pero me pareció el pectoral más bonito del mundo. No podía creérmelo. Abracé a mi amigo y me puse a llorar de felicidad. Fue una sensación muy especial que se me quedó grabada =]

⋆ 6ª foto: Puntos fuera.

Esta foto debería ser la quinta, pero como hay gente que al verla se piensa que eso es el quirófano en el momento de la intervención (sí, así, sin guantes, sin mascarilla, sin anestesia y sin sangre ni ná), la he puesto después para que no haya confusión, ya que en la otra se ve que ya estoy operado. Es del mismo día, cuando me están quitando los puntos del pezón. No hay sensibilidad, así que no es doloroso aunque te estén y estirando y cortando hilos por ahí. Los puntos de la cicatriz, debajo de esas tiritas, caen solos con el tiempo.

⋆ 7ª foto: 15 días post-operatorio.

Los puntos van cayendo, las heridas van curando, mejora la movilidad poco a poco. Los pezones están oscuros porque aún tienen la costra que tiene que saltar. Volví a clase después de faltar dos semanas, unas vacaciones merecidas 😛

⋆ 8ª foto: Ya ha pasado un mes.

Tuve otra visita con el doctor para controlar que evolucionaba correctamente. Ya no llevo la faja, los puntos y las costras ya cayeron, los pezones están en carne rosada muy reciente. A partir de ahora hay que poner aceite de rosa mosqueta o similar dos veces al día, haciendo presión con los dedos (esto al principio da una sensación muy grimosa porque la sensibilidad es diferente). El doctor me dice que puedo hacer vida normal mientras proteja las cicatrices (protección solar máxima si tomo el sol, higiene, cuidados, etc.) Puedo empezar a volver a hacer deporte suave.

⋆ 9ª foto: Actualmente, más de cuatro meses.

Las cicatrices van curando —tardan años en disimularse lo máximo posible —, los pezones van cogiendo el tono natural. Ya solo queda una visita de control con el médico en septiembre y dejar que el tiempo haga su efecto en el disimulo de las cicatrices. Algunas personas me dicen que me tatúe encima cuando esté curado para taparlas, pero la verdad es que me gustan mis cicatrices. Para mí son heridas que tienen una historia detrás y no me importa que puedan ser desveladoras de mi transexualidad. ¡No sé muy bien cómo expresarlo pero me gusta tenerlas y no me avergüenzo de ellas!

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Como conclusión diría que pienso que esta parte de mi cuerpo debería haber sido así desde el principio, pero el hecho de que no haya sido así hace que ahora la valore mucho más. Algo que el resto de gente no disfruta especialmente porque nunca ha tenido problema con ello y lo ha dado siempre por sentado, a mí me hace ilusión y lo disfruto día a día.

No es únicamente tener por fin la comodidad que siempre he deseado y verme bien. Es empezar a quererme a mí mismo, sentirme en armonía con lo que soy, cada día un poquito más feliz.

Gracias a todxs por leerme y espero vuestras opiniones, dudas y experiencias.
Un besazo.

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Freedom

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[Texto publicado el 22/06/2015]

Estoy preparando un post muy chulo! :3
Como pista os dejo esta imagen que me encanta, “Freedom” (Libertad). No sé el autor, si alguien lo sabe que lo comente o si lo encuentro ya lo pondré.
Que tengáis un buen día~~

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8. “¡9 MESES DE HORMONAS!”

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[Texto publicado el 04/06/2015]

Con un poco de demora os escribo sobre los cambios que he notado a lo largo de este tiempo en relación a mi transición 🙂 Quería hacerlo justo en el día exacto en el que cumplí los 9 meses de tratamiento hormonal, es decir, el 30 de junio, pero he estado de viaje y desconectado. Al llegar a mi ciudad hacia taaanto calor que me ha costado horrores hacerme una foto decente y además como que lo hago todo más lento, se me derrite el cerebro D: Pero al final lo he conseguido y aquí me tenéis.

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Sobre mi tratamiento, en mi caso se trata de una inyección de testosterona cada x semanas, dependiendo de la prescripción médica. Voy a copiar aquí un resumen sobre las publicaciones que hice en su día en mi perfil personal, cuando aún no había creado la página pública, y luego escribiré los cambios de los 9 meses. Los separo en dos partes –cambios físicos y mentales– aunque los cambios psicológicos que describo no están directamente vinculados a la testosterona, pero sí al proceso en general. ¡Allá va!

✴A los 3 meses…:
<<Cambios físicos:
-La voz, más grave.
-He ganado 7kg (de 48 a 55kg), la mayor parte músculo gracias a los entrenos y algo de barriguita por el aumento de apetito.
-Granitos en el rostro y espalda. Piel más grasa en rostro.
-Algo de vello corporal y facial, imperceptible a simple vista.
-Crecimiento del clítoris, con un dolor esporádico parecido al de la regla.
-Creo que ya no tengo la regla, o al menos se me ha vuelto aún más irregular de lo que la tenía, porque hace mucho que no me viene.
-Olor corporal y sudor más fuerte.
-Libido mucho más alta (es lo primero que noté).
-Dolores de cabeza en días concretos.

Cambios mentales:
-Anímicamente mucho más estable, gracias también al cambio de casa, cambio de rutina diaria, apoyo de mi familia y amigos y eliminar a las personas tóxicas de mi vida.
-Me ilusiona el hecho de que la mayoría de mis conocidxs y amigxs me llamen por mi nuevo nombre y con los pronombres y adjetivos masculinos.
-Empiezo a tener esperanzas sobre mi futuro como persona.>>

✴A los 6 meses…:
<<Cambios físicos:
-Hay algunas cosas que empezaron los primeros meses y que ya se han quedado estables, como el olor corporal, el cese de la menstruación (a partir del segundo mes ya no me vino más), la libido, el crecimiento del clítoris y que ya no tengo los dolores de cabeza que me daban al principio.
-Algunas otras siguen su evolución, como el vello corporal y facial, el desarrollo muscular y redistribución de la grasa (gané 4 kg más), los granitos y la voz.

Cambios mentales:
-Sigo encajando cosas sobre mi vida, mi infancia, mi adolescencia y la última depresión que tuve antes de salir del armario.
-Aprendiendo mucho sobre mí mismo, mi personalidad, mi cuerpo y las relaciones que tengo con los demás. Consciente de que me queda mucho por evolucionar.>>

✴Y a los 9 meses…:
Cambios físicos:
-La mayoría de cosas que describí en las anteriores veces siguen su curso poco a poco. Muchos de los progresos son tan graduales que intento no prestar atención en si evolucionan o no, porque eso me impacienta más, prefiero dejar que pase el tiempo y luego ver la diferencia.
-Sigue el aumento del vello corporal y facial (cuatro pelos en la barba y bigote, ahora ya más perceptible) y el comienzo de la modificación de los rasgos faciales. El peso se mantiene más o menos estable ahora, si mi balanza no miente, me mantengo en los 60 kg.
-Algunos dolores de cabeza e insomnio. Esto último no sé si es debido a que en la última analítica salieron los niveles de testosterona muy disparados (y por eso ahora me han prescrito una dosis más baja) o por otros factores.

Cambios mentales:
-Es gracioso ver cómo, socialmente, los cuatro pelos en la barba son el paso definitivo que hacen que la gente deje de confundirme. El mayor porcentaje de gente desconocida pasó de verme como una mujer masculina (o algo inclasificable) a un chico en ese punto.
-Lo que más malestar o disforia me produce en este momento es mi cara. Hasta ahora era lo que menos soportaba juntamente con los pechos, pero desde la operación del tórax soy más consciente del otro aspecto. Me llevaría un buen rato explicar cómo se siente mirarte al espejo y pensar que tu cara no es tuya, que no es la que debería ser. Creo que es una buena muestra de lo que he sentido en relación a mi cuerpo todo este tiempo, y es algo complicado, así que ya hablaré sobre ello con detalle en otra ocasión.

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Nada más… En realidad tengo ganas de cumplir un año, será mi primer testo-cumpleaños 😛 Y será más emocionante que mi propio cumpleaños XD

Foto: La jeringuilla con la que me inyecto el líquido del botecito, que contiene la testosterona 😀

Saludos a todxs y un abrazote~

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7. “SALIR DEL ARMARIO”

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[Texto publicado el 11/06/2015]

Yey! Por fin tengo vacaciones y puedo relajarme y escribir. Hoy toca hablar de armarios, no literalmente, claro x)

Se dice que alguien “sale del armario” cuando hace pública su homosexualidad, aunque extendiendo el significado se puede usar para cualquier otra característica de alguien que no es la más común en la sociedad en la que se vive y que normalmente se lleva de forma escondida o privada.

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En mi caso solo he tenido que hacer una salida del armario en mi vida al hacer público el hecho de ser un hombre transexual. En otros aspectos no me ha sido necesario. Por ejemplo, nunca he tenido que decirle a mi familia más cercana que soy bisexual/pansexual, porque tanto para mí como para ellos ha sido siempre algo tan natural que no hacía falta esconderlo ni dar explicaciones. Es verdad que hubo un momento, cuando tendría unos 12 años, que pasé de creer que solo me tenían que gustar los chicos, por ser yo una niña y la heterosexualidad la norma impuesta, a sentirme confundido y aceptar que me podían gustar también las chicas. Pero fue un proceso muy corto y rápido, en seguida lo acepté y desde entonces no he tenido problema en mostrarme de forma natural en relación a ello.

En cuanto a mi género no fue tan sencillo. Antes de saber yo mismo que era transexual, ya tuve una época bastante larga en la que decía a mis amigxs que no me sentía ni hombre ni mujer, sino una mezcla de ambos o más bien nada de todo eso; ninguno de los dos. Me sentía más cómodo si me trataban de forma neutral en la medida de lo posible (es complicado en un idioma como el castellano en el que todo tiene género masculino o femenino), e incluso directamente con pronombres masculinos para compensar a todas las personas que solo por mi apariencia me veían como una mujer. Ya reconocía que tenía algunos complejos con mi físico, pero tampoco los identificaba como un problema de género: ¿Quién no ha tenido algún complejo físico en su adolescencia?

No veía sentido en hacer tantas diferenciaciones entre hombres y mujeres, de hecho ese ímpetu en sacar diferencias de donde no las hay, exagerarlas y sacarlas de contexto es lo que alimenta el machismo y también la transfobia, hacia todo lo que no encaja en unos estereotipos binarios (de dos únicas opciones: femenino o masculino). Sigo pensando lo mismo, y creo que esas dos categorías nos limitan sin darnos cuenta. En un futuro ideal, a nadie debería importarle mi sexo, ni mi género o mi cuerpo, más que a mi médico si fuera necesario. Esas cosas no son relevantes cuando rellenas un formulario para entregar en cualquier sitio, a nadie le incumben.

Este pensamiento no es incompatible con desear los efectos que produce la testosterona en mi cuerpo y mi mente, con pasar por unas cirugías y con preferir socialmente ser visto como hombre que no como mujer. Por eso, aunque en el fondo sigo sin identificarme completamente con la etiqueta “hombre”, sé que es una cuestión social y me es más fácil decirle a la gente que soy un hombre transexual que no explicarles algo más complicado, como una ideología entera para hacer entender que me gustaría poder decir que soy de género neutro.

A mis mejores amigxs no hizo falta pensármelo mucho para darles la noticia. Ellxs ya sabían todos mis dilemas hasta entonces. A la familia y al resto de amigxs y conocidxs, sí.

A mi familia nunca les había hablado del tema, por considerarlo algo complicado y aún no muy estable, en el sentido de que no tenía muy claro ni yo mismo lo que pensaba. La primera vez que tuvimos un “debate” sobre la transexualidad en casa, sus opiniones no fueron demasiado positivas. No les culpo, no sabían nada al respecto y yo también había sido igual de ignorante un tiempo atrás. Pero me dejó muy mal cuerpo porque ya sabía que en el fondo lo que me pasaba a mí era algo muy “parecido”. Cuando empecé a relacionarme con personas trans y a traerlas a casa, imagino que empezaron a olerse algo extraño y además vieron que las cosas que pensaban sobre la transexualidad no eran del todo ciertas. Al ver casos de primera mano podían empatizar con ellos, y esto me alivió de alguna manera.

Cuando finalmente me decidí a empezar la hormonación, salir del armario era una de las cosas que más pereza y miedo me daba a la vez. Mi psicóloga me recomendó escribir una “carta” ficticia para aclarar cómo iba a decirles a mis familiares la noticia. Como no tenía absolutamente ni idea de cómo reaccionarían, al final no hice la carta, ya que pensé que me pondría más nervioso si trataba de “memorizar” un texto que no si me lanzaba de cabeza e iba viendo por dónde tiraba la conversación. Simplemente pensé algunas pautas antes e improvisé un poco sobre la marcha con todos, expresando lo que sentía con sinceridad ¡y qué grata sorpresa cuando vi que se lo tomaron mucho mejor de lo que esperaba! 😀

El próximo paso, en el cual me puse muy nervioso, fue decirlo a mis nuevos profesores y compañeros de clase. Pensad que era septiembre, acababa de empezar el curso como Marina, para a las 2 o 3 semanas salir a la pizarra y decirles que a partir de ahora me llamasen Dan y que era un chico. Me quedé sin aire y tartamudeando para decir tres frases, pero cuando volví a mi silla había perdido 5 kg del peso que me había quitado de encima.

En cuanto al resto de familiares, amigos y conocidos, escribí (cómo no) un texto en facebook explicando la situación sin rodeos, y la aceptación (a excepción de algunos casos aislados y algunos comentarios desagradables por privado, a los que no hice caso) fue muy buena. A las personas que no tenían facebook se lo dije con una llamada o una visita en persona.

Lo que te puedo recomendar si te encuentras en esta situación de querer explicarlo a tus familiares o seres queridos:

♧ Que te muestres positivo y segurx de ti mismx. Aunque es imposible no tener ni un poco de inseguridad al tomar una decisión así, si tienes claro el camino que quieres seguir, debes demostrarlo. Si te ven con ilusión verán que el solo hecho de tomar la decisión ya ha empezado a crear buenas sensaciones en ti.

♧ Si conoces bien a tus familiares y amigos, sabrás cómo puedes decírselo para que no se alarmen o reaccionen mal. Lo mejor para ir tanteando el terreno es sacarles el tema poco a poco, hablarles sobre alguien que conoces que ha pasado por esto, comentar alguna noticia o documental…

♧ Es normal que necesiten su tiempo para asimilarlo, igual que seguramente tú no lo has asimilado de un día para otro, y es normal que si te has cambiado el nombre se equivoquen al principio (solo corrígeles para que no se olviden de que es algo importante para ti).

♧ Si es alguien que te quiere, es probable que si reacciona mal sea más por miedo a que sea un camino peligroso para ti que no por pensar que sea algo malo en si, así que explícales que aunque no sea un camino fácil, si has tomado esa decisión es porque estás segurx de que vas a ser muchísimo más feliz.

♧ Háblales del tema de forma optimista pero no olvides tampoco sincerarte sobre los malos momentos que puedas haber pasado a raíz de ello, para que vean que no es un capricho, sino una necesidad, y que su apoyo te ayudará.

♧ Si te da tanta pereza como me daba a mí hacer todo este follón, piensa que tampoco tienes que decírselo a todo el mundo uno por uno, y que a las personas a las que se lo digas, si se lo toman bien y te apoyan vas a sentir una satisfacción muy grande al ver que te valoran independientemente de lo que seas, y si no lo aceptan, es también una forma de aprender a afrontar los malos comentarios y a seguir tus metas digan lo que digan los demás.

PD: La foto *súper* filosófica de hoy tiene un sentido y razón para ser filosófica XD

El último paso para salir del armario fue algo simbólico pero no menos importante. Le había dicho a mi abuela, mi padre y mi hermano; solo faltaba mi madre. Ya sabréis, si habéis leído mi anterior post, que murió hace 5 años por una enfermedad. Pero eso no significa que no la siga teniendo presente todos los días de mi vida, así que vi necesario “contárselo” a ella también de alguna forma. Fui con un buen amigo a un sitio (en el que estoy en la foto) muy especial para ella, donde habíamos ido de vacaciones muy a menudo cuando aún no había enfermado. Ese sitio me produce sensaciones duras de recordar pero también mucha paz. Estuve un rato “meditando” en la playa y en las rocas y me fui contento de saber que seguro que ella me hubiese apoyado igual que estaba haciendo el resto de la familia 🙂

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Espero que a alguien le sirva de inspiración y si teneis alguna duda en concreto intentaré ayudar en la medida que pueda :3 Estos días estaré de viaje pero pronto me gustaría publicar los cambios que noté desde que empecé la hormonación.
¡Saludos y un abrazo muuuy fuerte!

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6. “MI EXPERIENCIA Y CONFESIÓN: CÓMO DESCUBRI QUE SOY TRANS”

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[Texto publicado el 01/06/2015]

Ya os he descrito muy brevemente la parte más teórica del género y la transexualidad, y aunque aún queda mucho por hablar sobre ello, me gustaría empezar a explicaros sobre mi experiencia personal.

Mucha gente me pregunta en qué momento me di cuenta de que soy transexual, y no es una cuestión fácil de contestar; de hecho me es imposible resumirlo en una sola frase. Así que si ése es el tipo de respuesta que esperabais, ¡siento desilusionaros pero no es tan simple! XD De hecho aviso que éste va a ser uno de los posts más largos que escriba en esta página. Así que si os apetece leer un tochaco, ¡adelante! Si no, os recomiendo que lo dejéis para otro día… Jeje.

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Hay personas trans que lo tienen muy claro desde que son pequeñxs, no es mi caso. Tampoco fue un “click” de un día para otro. Lo mío fue un proceso muy largo hasta el pasado verano, cuando tenía ya 22 años.

Podría definir este recorrido de toma de consciencia en diversas fases, desde que nací hasta hoy, por orden: ignorancia, sospecha, negación, empezar a conocer lo trans, cacao mental y aceptación.

Mi infancia, en general, fue maravillosa. No me faltaba de nada: mis padres me criaron con todo el amor del mundo, mi abuela me cuidaba también, y mi hermano mayor y yo dábamos hasta rabia de lo bien que nos llevábamos (ese mito de que los hermanos se pelean, yo no lo conocí :D) En esa época no recuerdo haber tenido ningún tipo de disforia o malestar relacionado con el hecho de ser considerado una niña, aunque bueno, no recuerdo apenas nada.

Cuando fui creciendo lo primero quizás que podría remarcar es que era extremadamente tímido, inseguro y serio. Es cierto que había ciertas cosas consideradas “de niña” que no soportaba, pero también había muchas otras que sí, así que no creo que sea muy relevante detallar esas partes. Además no creo realmente en esas teorías de que existan juguetes, ropa o comportamientos de niño o de niña, más allá de lo cultural. Y por suerte de niñxs aún no estamos tan influenciadxs (en general) por los estereotipos culturales como para que eso sea decisivo.

Cuando mi cuerpo empezó a desarrollarse fue cuando *podría* haber empezado a sospechar, pero no lo hice. Tengo varias anécdotas sobre esto, que ahora claramente les veo relación con mis problemas de identidad, pero que en ese momento, por falta de información y por no conocer siquiera la existencia de niñxs y personas trans, ni me planteaba esa opción. Pensaba que era normal, que le pasaba a todo el mundo.

Por poner un ejemplo, el día que me vino la regla. Por aquel entonces tendría unos 12 años, aunque llevaba pensándolo desde tiempo antes, quizás desde los 10. Tenía una sensación muy extraña de “ser diferente” de los demás niñxs, que mantuve en secreto porque lo veía ridículo e intentaba no pensar en ello. Pensaba que de alguna forma el hecho de que mi comportamiento fuese diferente al del resto venía dado por algo biológico, en concreto temía que por dentro no tuviese ovarios, o tuviese unos testículos escondidos, o algún tipo de morfología o funcionamiento sexual poco común. Pero yo odiaba esa sensación, no quería ser “un bicho raro”, tenía miedo de lo que eso pudiera significar. Y por eso deseaba con todas mis fuerzas tener la menstruación para confirmar que tenía ovarios y que era una niña. Y efectivamente, el día que me vino la regla… Sí, me puse triste porque es una putada tener sangre ahí abajo cada mes, pero acto seguido lo celebré en mis adentros y me sentí aliviado de que todo fuese “normal”.

En la adolescencia fue cuando empezó el meollo de verdad. Desde los 13 años hasta los 17 aproximadamente tuve la famosa “edad del pavo” (no sé si se dice así también en latinoamérica, pero vaya, la edad en que la adolescencia te hace ser un caos de emociones intensas, donde todo te afecta exageradamente, vuelves locos a tus padres con tus arrebatos de rebeldía, etc.). Entonces esa personalidad tímida se intensificó y se convirtió en una autoestima bajísima, sentimiento de culpabilidad, fobia social, autolesiones, sobreexigencia conmigo mismo, etc. A menudo pensaba que no merecía vivir en este mundo, que era un error de la naturaleza. Sentía una fuerte sensación de alienación, que no pertenecía a este mundo y que no me suicidaba porque 1) no tenía valor para hacerlo y 2) porque era mejor castigo quedarme vivo y sufriendo. Evidentemente eso no lo pensaba siempre, tenía días mejores y peores, pero siempre había como un velo gris delante de mis ojos, incluso en los días felices.

A partir de los 18 años ya estaba algo más asentado y madurado. Mi madre murió por una enfermedad y a pesar de que fue el golpe más duro de mi vida (que aún hoy me afecta mucho y me afectará toda la vida), considero que lo llevé con mucha más serenidad de lo que podría haber esperado. Aun así, la baja autoestima y la tendencia autocastigadora no desaparecieron, solo cambiaron de forma. La diferencia era que me paré a pensar racionalmente y llegué a reconocer que sí que merecía vivir, que no tenía sentido tratar bien a las demás personas y a la vez tratarme fatal a mí mismo, puesto que yo también era una persona y no merecía ser maltratado, aunque fuese por mí mismo. En definitiva, hice “las paces” conmigo mismo. Pero eso solo fue a nivel teórico, a la práctica seguía sintiéndome mal sin motivo, envolviéndome en relaciones afectivas destructivas, viéndome sin proyectos de futuro, incapaz de hacer algo bien, etc. Había “algo” que fallaba y no había manera de identificarlo. Creía que nunca lo identificaría a menos que ocurriese un milagro.

A los 19 años descubrí el mundo trans. Asistí por casualidad a un evento informativo sobre transexualidad en Barcelona, y me pareció interesante. A medida que fui conociendo, empecé muuuy lentamente a replantearme mi relación con mi género y mi sexualidad. A los 21 años aprox. conté a mis amigos que no me sentía cómodo con la etiqueta de “mujer” y que prefería que me tratasen de forma neutra o masculina (“para compensar a toda la gente que, por mi apariencia, me tratan en femenino”). Algunos de mis amigos más cercanos ya me hablaban en masculino por privado. Empecé a relacionar hechos de mi vida, como la anécdota de la menstruación, o el hecho de que odiaba mi cuerpo: estuve obsesionado con la comida y el peso, puesto que pensaba que quería ser delgado, pero cuando me quedé como un palillo y vi que seguía odiándolo, me di cuenta de que el problema eran las curvas femeninas. Es decir, prefería estar gordo pero no tener pecho grande y caderas, que no estar delgado si seguía teniendo forma femenina.

Cuando tenía 22 años, un ex novio y mejor amigo mío me dio la noticia de que empezaba a hormonarse y salió del armario como hombre transexual. Recuerdo que por teléfono me dijo que me conocía mejor que nadie y que sabía que yo acabaría igual. Yo le dije que jamás me hormonaría. En ese momento tenía la cabeza hecha un lío, y además de indecisión tenía miedo, mucho miedo al no verme capaz de llevar a cabo un proceso tan difícil como es ser una persona transgénero.

Ese año se me juntaron muchísimas cosas negativas: varias mudanzas, una relación de pareja tóxica, problemas familiares, cacao mental con mi género, y toda una vida de odio hacia mi mismo empezaba a desesperarme del todo. Había ido al psicólogo, al psiquiatra y probado terapias alternativas, pero no mejoraban mi problema. Necesitaba cortarlo de raíz y no solo calmar los síntomas. Volví a autolesionarme, cosa que no hacía desde que tenía 13 años, y en una ocasión acabé en urgencias por sobredosis de ansiolíticos. Estaba en un punto en el que ya no me importaba morir. Al cabo de unos días seguía con pensamientos suicidas, y llamé a mi mejor amigo. Me dijo que si estaba pensando seriamente en suicidarme, no perdía nada en probar de ir a un psicólogo especializado en temas de género y hormonarme. Si funcionaba, de seguro me cambiaría la vida por completo, y si no funcionaba, no sería peor de lo que ya estaba. Suena frívolo, pero tenía toda la razón.

Empecé a ir a un psicólogo especializado (no todos los psicólogos saben tratar temas de género, ni siquiera algunos supuestamente especializados lo tratan correctamente). Con unas pocas sesiones me ayudó increíblemente (prácticamente le debo la vida, a ella y a mi mejor amigo). Realmente, aunque me identificase como género neutro, me sentía mucho mejor cuando se me reconocía como hombre que no como mujer, deseaba un cuerpo masculino aunque con mi propio estilo, quería operarme para quitarme el pecho puesto que estaba harto de disimularlo con fajas compresoras, si me imaginaba como chico me daban ganas de empezar a tener proyectos de futuro, etc. Aunque a primera vista no parezca tener relación, muchos problemas de mi vida estaban desencadenados por mi baja autoestima, y mi baja autoestima era imposible de curar porque no había encontrado mi verdadera identidad. La ansiedad, la depresión, los intentos de suicidio, etc. son muy comunes entre las personas transexuales. Todo lo que me pasaba, en realidad, era de los más comprensible, una vez sabido el conflicto de raíz. No fue fácil, pero finalmente aclaré mis dudas, transformé poco a poco mi miedo en valor, y tomé la decisión.

Ahora tengo 23 años y han pasado 10 meses y medio desde que tuve la primera visita con el psicólogo, 8 meses des de la primera inyección del tratamiento hormonal. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para encontrarte a ti mismx. Estoy en el mejor momento de mi vida, aunque quede mucho por hacer. Todas las piezas del puzle van encajando cuando miro atrás. Estoy en el principio de una nueva historia; es como volver a nacer, pero partiendo de una experiencia acumulada y sin olvidar que de todo se aprende. También hubo momentos felices en la vida que viví como Marina, así que no voy a borrar el pasado, sino guardarlo con cariño. Y me seguiré esforzando para que algún día Dan sea la persona feliz que merece ser de una vez por todas.

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Y hasta aquí… La próxima semana os contaré cómo salí del armario como trans. Recordad que cada historia es diferente, cada persona un mundo, y éste es solo mi caso personal. Quiero decir, si vosotrxs o alguien que conocéis tiene dudas con su género, no significa que tenga que haber pasado lo mismo que yo para ser trans. Explico mi versión porque es igual de válida que cualquier otra y puede ayudar a alguien conocerla, pero no es representativa de nadie más que de mí.

Gracias por leerme y un besazo a todxs :*

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